La administración de Andrés Manuel López Obrador dejó claro que la fórmula para remontar a lo que llamó una “crisis transitoria” generada por la pandemia del coronavirus no incluirá contratar deuda, rescatar a grandes empresas y bancos, ni mucho menos establecer privilegios fiscales.

El gobierno federal, sin embargo, apostará por una recuperación económica a partir del aumento a la inversión pública, junto con el otorgamiento de créditos a pequeñas empresas y el reforzamiento de las medidas de austeridad dentro de la administración, así lo informó el presidente de la República al dar a conocer su informe trimestral de gobierno y la presentación de un plan de reactivación económica por el Covid-19.

En política social, López Obrador recordó que fueron adelantados cuatro meses del pago de la pensión para 8 millones de adultos mayores y menores con discapacidad, lo que equivale a 42,000 millones de pesos.

Indicó que se otorgarán 2.1 millones de créditos personales de vivienda y para pequeñas empresas familiares del sector formal e informal, ya que son “quienes se buscan la vida como pueden, día con día”.

López Obrador habló de crear 2 millones de nuevos empleos manteniendo las obras estratégicas de su gobierno como el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, pero no dio más detalles.

Sin aumentar impuestos ni decretar gasolinazos, dijo López Obrador, se recurrirá a los ahorros del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios y los recursos que se mantenían guardados en fideicomisos.

También se apoyará en la banca de desarrollo y se seguirá con una política de liberar recursos, incluso, se establecerá con mayor rigor el plan de austeridad republicana.

En esta “crisis transitoria”, enfatizó, a cada quien le toca hacer su parte, por lo que tras una consulta y un consenso, informó que se bajarán los sueldos de los altos funcionarios públicos y se eliminarán los aguinaldos desde el cargo de subdirectores hasta el presidente.

Así como una mayor reducción de los gastos de publicidad de gobierno, a la partida de viáticos, los gastos de operación y a las compras a proveedores. Además de recortar los costos de las obras públicas que se contratan con empresas constructoras o de servicios.

También, aclaró que no habrá despido de trabajadores al servicio del Estado en ningún nivel.

Como parte de su proyecto de recuperación económica, el mandatario incluyó un programa de inversión pública, privada y social para el sector energético por un monto aproximado de 339,000 millones de pesos, e insistió en que no aumentarán los precios de los combustibles ni habrá nuevos impuestos.

Se cumplirá —dijo— el compromiso de devolver el Impuesto al valor agregado “con prontitud” a los contribuyentes y aprovechó para expresar que aun con la depreciación del peso, estimada en 23% en lo que va de su gobierno por la crisis del coronavirus y los efectos en la economía mundial, “estamos haciendo hasta lo imposible para mantener el compromiso de no aumentar la deuda pública”.

Tras la caída en el precio del petróleo, el Ejecutivo mencionó que se aumentará la producción de gasolinas en el país con 400,000 barriles diarios adicionales y así bajar la compra de combustibles en el extranjero.

En este contexto, aseguró que Petróleos Mexicanos dispondrá de un recurso extra de 65,000 millones de pesos.

Y arremete, una vez más, contra “conservadores”

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que no se detendrán las obras que propuso como el Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería de Dos Bocas, y expresó que no implementará medidas contracíclicas que demandan “neoliberales” y “conservadores”. Se dijo optimista de que “reactivaremos la economía”.

En Palacio Nacional, sostuvo que su gobierno no apostará por convertir deudas privadas “de unos pocos” en deuda pública o establecer privilegios fiscales. “Ahora ya no va a ser así, ya no es de esa forma, ya no se van a aplicar esas recetas. Ahora, primero es el bienestar del pueblo y después lo mismo, el bienestar del pueblo y nunca jamás los privilegios, la corrupción, el saqueo y la impunidad”.

Argumentó que desde la época del Porfiriato quedó demostrado que el modelo neoliberal sólo beneficia a minorías y no produce bienestar general, sino “engendra miseria pública y violencia. Por eso el plan de recuperación económica que estamos aplicando no se ajusta al modelo neoliberal o neoporfirista. Ya rompimos el molde que se usaba para aplicar las llamadas medidas contracíclicas que sólo profundizaban más la desigualdad y propiciaban la corrupción en beneficio de unos cuantos.

“La fórmula que estamos aplicando para remontar la crisis transitoria, repito, es la suma de tres elementos básicos: mayor inversión pública para el desarrollo económico y social, empleo pleno y honestidad y austeridad republicana. Nada nos hará regresar al pasado”.

Dijo entender que “los conservadores y quienes han medrado con el llamado modelo económico neoliberal (...) no compartan nuestra visión de desarrollo con justicia y democracia, pero a nadie engañamos y hay constancia de ello. Lo que estamos haciendo es lo que hemos propuesto, enarbolado, sostenido en forma pública y abierta desde hace años en la lucha diaria y en campañas políticas, también por lo que votaron millones de mexicanos”. (Jorge Monroy)

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