La inflación en la primera quincena de marzo llegó a 5.29%, un nivel no visto desde el 2009, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Esta variación completa el tercer registro consecutivo anual arriba del techo permisible del Banco de México, que es de 4 por ciento.

Además, en los primeros quince días del mes, la trayectoria del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó arriba de 5% por primera vez desde el 2011, reflejando el impacto de las alzas de electricidad, jitomate, limón, tomate verde, así como en loncherías, fondas y taquerías.

De acuerdo con Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs, la inflación exhibe un deterioro significativo del panorama, dirigido por la liberalización de los precios de la gasolina y está mostrando efectos de segunda ronda de presión inflacionaria en servicios y algunos componentes del índice.

En el detalle de la información divulgada por el Inegi, se observa que sólo en la primera quincena de marzo, el índice de precios registró un avance de 0.35%; ésta es la segunda variación quincenal más alta del año, después de la observada en enero.

El Inegi detalló que los precios que hicieron contrapeso a estas variaciones fueron: la gasolina de bajo octanaje, el precio de la cebolla, huevo, telefonía móvil, gasolina de alto octanaje, pasta dental, desodorantes personales y otras legumbres. Todos registraron fluctuaciones negativas en el periodo observado.

El dólar sigue presionando

En el reporte, refirieron que la inflación subyacente que, de acuerdo con el propio Banco de México, capta el impacto de la depreciación del peso frente al dólar registró una tercera alza consecutiva en el comparativo anual, que la llevó a 4.32 por ciento.

Ésta es la mayor trayectoria a 12 meses, registrada desde febrero del 2010 lo que,de acuerdo con el analista de Goldman Sachs, confirma la presión al alza que ejerce la debilidad del peso contra el dólar.

Analistas de Banamex han explicado que el indicador también incorpora los precios no volátiles como alimentos procesados, bebidas, tabaco, y algunos servicios.

Efectos de segundo ?orden claros

Además, según con un análisis detallado que realizó Finamex Casa de Bolsa de los precios y productos con mayores y menores incidencias, identificaron las mercancías que registraron las mayores alzas en la quincena referida, y que tienen un peso significativo en la medición.

Es decir, las que por su incidencia suelen impactar más en la medida del INPC y en el consumo de los mexicanos.

En este radar, Finamex identificó a los automóviles, la tortilla de maíz, leche pasteurizada y fresca, refrescos envasados y otros alimentos cocinados como los de mayores variaciones y mayor peso en la medición.

Todos registraron variaciones anualizadas por arriba de 6 por ciento. De acuerdo con Guillermo Aboumrad, director de Estrategias de Mercado en Finamex Casa de Bolsa, esto evidencia una clara contaminación, o el llamado efecto de segundo orden en los precios.

El elemento determinante para la toma de decisiones de la Junta de Gobierno del Banco de México acerca de la política monetaria.

ymorales@eleconomista.com.mx