En el primer mes de la llamada “Nueva Normalidad”, ante la pandemia del Covid-19, los precios a los consumidores se aceleraron, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 0.55% en junio respecto al mes previo, con lo que a tasa anual se ubicó en 3.33%, lo que significó una aceleración desde 2.84% que se registró en mayo. De esta manera, se ubicó en su nivel más alto en cuatro meses.

El dato quedó por arriba del pronóstico de 17 especialistas consultados por Reuters, quienes auguraron una inflación de 3.20% como resultado del incremento mensual en los precios de las gasolinas, pese a que en su comparación anual éstos disminuyeron.

Por ejemplo, el precio de la gasolina premium bajó 13.37% respecto a junio del 2019 pero frente a mayo, mostró un incremento de 6.67 por ciento.

Aún con la aceleración de la inflación, por segundo mes consecutivo, analistas consideran que el Banco de México (Banxico) aún tiene margen para recortar su tasa de interés; sin embargo, refirieron que dicho margen sería “limitado”.

Alejandro Saldaña, subdirector de Análisis Económico de Ve por Más (Bx+), explicó que los riesgos al alza para la inflación — problemas en la proveeduría de bienes y servicios o la depreciación cambiaria— se verán compensados por el poco espacio que tienen los precios del petróleo para subir, así como la caída en la actividad y la demanda; sin embargo, la resistencia de la inflación subyacente a bajar, la incertidumbre local y mundial y los posibles nuevos episodios de volatilidad financiera limitan el espacio de Banxico.

“El repunte de la inflación disminuyó la probabilidad de una mayor relajación monetaria en el corto plazo; sin embargo, consideramos que este cambio es temporal (...) la relativa estabilidad del peso desde finales de mayo debería comenzar a reducir las presiones sobre los precios de los bienes transables en los próximos meses. Además, las presiones relacionadas con la demanda han desaparecido a raíz del desplome de la actividad doméstica”, agregó por su parte Andrés Abadía, economista senior de Pantheon Macroeconomics.

Precios de mercancías presionan

El Inegi detalló que la inflación subyacente, aquella que elimina de su cálculo los bienes y servicios con precios más volátiles, repuntó a 3.71% anual desde 3.64% previo, debido principalmente a presiones en los precios de las mercancías.

De acuerdo con el Inegi, el rubro de mercancías registró un alza en sus precios de 4.69%, debido a aumentos de 6.59% en los alimentos, bebidas y tabaco, y de 2.66% en las mercancías no alimenticias.

“Presiones asociadas a interrupciones en la oferta, los todavía elevados precios de bienes agropecuarios y fuerte demanda por bienes básicos, en el contexto del confinamiento, han incidido al alza en los precios de mercancías alimenticias en recientes lecturas, mientras que las no alimenticias posiblemente comienzan a reflejar la depreciación cambiaria”, indicó Alejandro Saldaña.

En el caso de los servicios  mostraron un alza anual de 2.65 por ciento. Al interior de éstos, los servicios de educación aumentaron en 4.45%; de vivienda, 2.49% mientras que otros servicios, 2.42 por ciento.

Respecto a la inflación no subyacente, ésta se aceleró de 0.35% de mayo a 2.16% en junio. El incremento se explicó por el alza anual de 7.69% de los productos agropecuarios, en donde las frutas y verduras se encarecieron en 13.14% mientras que los productos pecuarios en 3.45 por ciento.

En tanto, los precios de los energéticos y tarifas autorizadas del gobierno disminuyeron en 1.90% anual.

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