Con la decisión de llevar la tasa de fondeo a niveles no vistos desde el 2016, de 4.50%, y un comunicado más duro en el lenguaje, la Junta de Gobierno envía dos mensajes al mercado: la inflación al alza reduce el espacio a más flexibilización de la política monetaria y la economía necesita ahora una intervención decidida del banco central.

Así es como lo ve el director para América Latina de la consultoría Moody´s Analytics, Alfredo Coutiño.

“El argumento principal de la Junta de Gobierno es que se ha llegado al límite. La inflación general va a subir y bajar, como consecuencia de los efectos de la pandemia. Pero esa no es la referencia de la Junta. La que está empujando es la subyacente, y no se anticipa un choque extraordinario en el sistema de formación de precios que permita anticipar que bajará a 3% el objetivo”, subrayó.

La inflación subyacente es la que capta el impacto en precios de la depreciación cambiaria y sobre ella no tiene influencia la política monetaria, y menos, con el exceso de liquidez que ha bombardeado Banco de México a la economía y que seguirá presionando al consumo, argumentó. El índice subyacente ya tocó máximos de más de un año y sigue mostrando divergencias al interior, como alza en mercancías y desaceleración en servicios.

En este contexto, Coutiño consideró que éste será el último recorte en la tasa de fondeo que aplicará el Banco de México.

Con él concuerda el economista en jefe para México y Canadá de Bank of America Securities, Carlos Capistrán, quien tampoco espera nuevos recortes en la tasa para el resto del año.

La Junta de Gobierno advirtió que no volverá a pasar por alto el impacto de la pandemia en la inflación, consideró el estratega.

“La política monetaria se mantiene expansiva, pero con la inflación por encima de la meta y con claros indicios de seguir presionada al alza, será difícil que el Banco de México se anime a hacer más recortes”, dijo en un análisis.

Con las elecciones de Estados Unidos, a realizarse en el segundo semestre, y el virus aún latente en el país, creemos que el banco mantendrá la tasa en 4.50% o no muy lejos de este nivel en lo que resta del año, asumiendo el impacto que tendrá este entorno en el peso mexicano”.

Pero puede recortar más

Desde Nueva York, el economista para América Latina de Goldman Sachs, Alberto Ramos advierte “un tono ligeramente más agresivo de la Junta de Gobierno de cara al futuro.

“El hecho de que haya un voto en contra del tamaño del recorte, promoviendo un ajuste de 25 puntos, subraya que no serán sencillas las decisiones hacia delante y que el ritmo de relajamiento será más lento”, consignó el estratega.

Para el economista, el Banco de México ha sido muy conservador “y es comprensible dada la mayor incertidumbre y una serie de riesgos internos y externos persistentes para la inflación”.

A diferencia de los otros analistas, el estratega considera que la Junta de Gobierno aún tiene espacio para continuar recortando la tasa objetivo y aún así ejecutar una política conservadora.

Desde su perspectiva, la Junta podría llevar la tasa a 4% en lo que resta del año, y aún tendría margen para recortar hasta 3.75% en el primer trimestre del 2021.

“Esto aún preservaría el atractivo del mercado en el diferencial de tasas con Estados Unidos”, comentó.

Atractivo que ya perdió

El experto de Moody´s Analytics descartó que el hecho de tener aún la sexta tasa más alta entre los emergentes, sea relevante para la decisión monetaria. Hoy Brasil, con todo y su tasa de 2%, es mucho más atractivo para el inversionista que México, advirtió Coutiño.

“Ciertamente hay una relación empírica entre bajar la tasa y que se presente una salida de capitales que afecte al tipo de cambio y éste a la inflación. Y al continuar bajando la tasa cuando la economía es más vulnerable que otros mercados de Latinoamérica convierte  a México en menos atractivo”.

A todos nos queda claro que el Banco de México tiene un objetivo único, que es la inflación y tiene quincenas repuntando, finalizó.

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