Standard and Poor’s (S&P) otorga un lapso de 12 a 18 meses para analizar el impacto de la estrategia del gobierno federal para contener la situación de Pemex, confirmaron analistas de la agencia en una conferencia telefónica desde Nueva York.

Dadas las necesidades financieras de la petrolera, es muy probable que el apoyo gubernamental sea mayor y genere presión en la estabilidad de sus finanzas, explicó el analista soberano de la agencia, Joydeep Mukherji.

Por su parte el analista para Pemex en la agencia, Luis Manuel Martínez, estima que la empresa tiene requerimientos financieros de 12,000 a 14,000 millones de dólares anuales, sin embargo, el plan del gobierno federal es inyectarle capital. Recursos que de ser aportados sólo por ellos, generará fuerte presión en las finanzas públicas.

Al no presentar una alternativa sobre la forma en que aumentarán los ingresos para garantizar que no habrá repercusión en las finanzas públicas, queda expuesto que no habrá recursos suficientes para responder a los objetivos de mayor atención a los asuntos sociales, el compromiso de mantener un superávit, ni capacidad para garantizar el flujo de recursos que requiere la empresa, acotó.

La calificadora, que apenas el lunes cambió a Negativa la perspectiva de calificación para Pemex, tras la acción similar sobre la nota del soberano, precisó en la conferencia que el perfil de riesgo de la petrolera se ha venido deteriorando desde el 2015, cuando quedó expuesto que pese a la caída de los precios internacionales de petróleo, la compañía no realizó un ajuste de su gasto.

Grado de inversión apuntalado

La petrolera mantiene la calificación en “BBB+”, que es tres escalones arriba del grado de inversión, tal como la de México, pero con perspectiva Negativa. Esta acción de perspectiva Negativa indica, igual que en la soberana, que hay una de tres posibilidades de un recorte.

Sin embargo, la agencia presentó una evaluación del perfil crediticio individual de la petrolera, esto es, sin tomar en cuenta el apoyo del gobierno federal, fue recortada, del “BB-” donde se encontraba a “B”. Ambas notas están ubicadas dentro del grado especulativo.

Detalla que esta evaluación individual de la empresa supone que es ajena al gobierno de México y el recorte de la calificación señala que la empresa tiene un perfil crediticio en deterioro. Resultados financieros que se han venido desviando.

El analista de S&P para Pemex precisa que esta nota identifica las condiciones financieras de la empresa de manera individual, pero no refleja en modo alguno la nota con la que salen a oferta las emisiones de la petrolera.

Recursos para invertir

El analista para Pemex refiere que la construcción de la calificación de la petrolera evidencia que es totalmente dependiente del gobierno.

“El pasado 15 de febrero, el  presidente dijo básicamente que Pemex cuenta con el total apoyo incondicional del gobierno. Y claramente tomamos muy en serio su aseveración. Es un compromiso que asumimos y al que daremos seguimiento puntual para identificar qué impacto tiene en las finanzas públicas”.

El analista soberano sostuvo que tendríamos que ver primero la degradación de la nota soberana, antes que la de Pemex, precisamente por este vínculo tan estrecho.