Algunos miembros de la Junta de Gobierno de Banco de México consideran que las presiones inflacionarias que se han observado en varios bienes y servicios “ya no reflejan solamente cambios transitorios en los precios”.

Varios integrantes del cuerpo colegiado analizan la gradualidad del ajuste en tasas, considerando su rezago y efecto en la inflación.

De acuerdo con información contenida en las minutas de la reunión monetaria del pasado 11 de noviembre, uno de los integrantes del cuerpo colegiado señaló que “la economía se enfrenta a un fenómeno de aumentos generalizados y sostenidos dado que los precios de la mayoría de los rubros muestran incrementos significativos”. Puntualizó que “se observan incrementos mensuales anualizados en más de 50% de los genéricos del índice general.”

Otro miembro de la Junta argumentó que “más de 75% de los genéricos registraron una inflación mensual anualizada mayor a 3%”; esta proporción contrasta con 50% que presentaba esta presión hace un año.

En la minuta de la reunión donde decidieron el cuarto incremento consecutivo de la tasa, que la dejó en 5%, uno más de los banqueros centrales apuntó que más de la mitad de los genéricos que se revisan para medir la inflación, ya presentó un aumento en sus precios que supera el límite permisible de cuatro por ciento. Entre estos productos, bienes y servicios, 91% tiene una variación de precios mayor a 5 por ciento.

Todos coincidieron en que persisten condiciones de holgura en la economía con marcadas diferencias entre sectores.

Ante estas evidencias, un miembro mencionó que debe analizarse si el enfoque gradual del ajuste monetario es el adecuado considerando su rezago y efecto en la inflación.

Otro comentó que hay elementos que permiten “actuar con prudencia y cautela” pues la economía cuenta con mejores balances económicos, una posición sólida de reservas internacionales, balances fiscales más equilibrados y una tasa real ex-ante más alta que otras economías similares.

Uno más consideró que ante la evolución de la inflación y sus expectativas, y la posibilidad de mayor persistencia en las presiones inflacionarias, “el banco central debe actuar de manera clara y contundente para contener afectaciones en el proceso de formación de precios que provoquen el desanclaje de las expectativas de mediano y largo plazos”.

“Argumentó que no actuar ahora podría llevar a que la inflación se ubique en un nivel de equilibrio superior al anterior”. Y opinó que el principal reto es evaluar el ritmo apropiado para el retiro del estímulo monetario que asegure la convergencia de la inflación a la meta de 3 por ciento.

Argumentó que “con base en la información disponible y en la trayectoria prevista para la inflación el estímulo monetario debería reducirse en 50 puntos base”. Sin embargo destacó que “acelerar el ritmo en un entorno de elevada incertidumbre podría tener efectos no deseados”.

Argumento de Esquivel en contra

En el detalle del argumento en contra de Gerardo Esquivel, precisó que el contexto económico actual es inédito, lo que llama a no responder de forma mecánica.

Volvió a decir, como el mes anterior, que aumentar la tasa es inefectivo e ineficiente y contraproducente. Sostuvo que de junio a la fecha, las expectativas de inflación de corto plazo no han dejado de subir, lo que muestra que los aumentos de tasas no han alcanzado el objetivo.

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