Los fiscos alrededor del mundo han logrado recuperar más de 95,000 millones de euros gracias al intercambio automático de información, una medida impulsada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

De acuerdo con el último reporte presentado a los ministros de finanzas del G20, este dinero recaudado desde el 2008 es la suma de importes de impuestos que no se habían pagado, así como intereses y multas cobradas a los contribuyentes que no habían cumplido con sus obligaciones fiscales.

“Desde hace algunos años, informé los montos cobrados a los contribuyentes que se han presentado y que han revelado activos e ingresos anteriormente ocultos a través de mecanismos de cumplimiento voluntarios y otras investigaciones en el extranjero. La última actualización lleva la cantidad a más de 95,000 millones de euros en ingresos adicionales”, destacó el informe presentado por Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

Añadió que este importe es mayor en 2,000 millones de euros a la cifra presentada en noviembre pasado.

En el mismo reporte, la OCDE señala que más de 90 jurisdicciones se han unido al intercambio de información, y a la fecha han otorgado datos sobre 47,000 cuentas offshore, las cuales suman un monto de 4.9 billones de euros.

“Desde su inicio en el 2008, el G20 ha desarrollado una agenda fiscal muy ambiciosa para mejorar la cooperación y la transparencia tributaria y garantizar que las empresas paguen sus impuestos donde realizan sus actividades. Los esfuerzos constantes del G20 en los últimos 10 años han cambiado drásticamente el entorno, mejorando la eficiencia y la equidad de los impuestos internacionales”, expuso.

Agregó que todavía hay una “mínima” cantidad de jurisdicciones que aún no se adhieren al intercambio de información, por lo cual las instó a unirse lo más pronto posible.

Consenso para lo digital.

El informe también presenta una propuesta a los ministros de Finanzas del G20 para llegar a un consenso y lograr gravar a la economía digital hacia finales del 2020.

“Cuando le entregué el informe provisional sobre los desafíos fiscales derivados de la digitalización en marzo del 2018, el panorama se caracterizó por la división.

Hoy, debido a su voluntad política y su liderazgo, los países están trabajando juntos y han acordado un programa de trabajo para entregar, para fines del 2020, una solución a estos desafíos”, indicó Gurría en el informe.

A nivel internacional, la economía digital —como los negocios de Amazon, Facebook, Apple y Google— presenta un gran reto, ya que las autoridades fiscales aún no consensuan cómo gravarla adecuadamente.

El principal motivo de esta problemática se debe a que estas empresas muchas veces no residen físicamente en el país en donde generan ingresos, hacen negocio con activos intangibles, o bien, hacen uso de los datos personales de los usuarios.

Por ello, la OCDE delineó un documento de trabajo para las 129 jurisdicciones que se encuentran dentro del marco inclusivo para la implementación de las medidas sobre la erosión de la base, el cual se centra en dos pilares.

El primero de ellos pide que los miembros encuentren un “terreno común” para realizar propuestas para la reasignación de los derechos fiscales entre los países, es decir, definir si las obligaciones las tienen en donde la compañía tiene su sede, o bien, donde residen sus clientes o usuarios.

El segundo pilar solicita a los miembros que consideren ciertas reglas, las cuales significarían la implementación de medidas como un impuesto mínimo o permitir a los países la posibilidad de poner una carga impositiva extra si la empresa genera ganancias en un país con una tasa impositiva baja.