La pandemia revirtió una disminución sostenida de los desequilibrios de cuenta corriente mundial en el 2020 ya que el masivo gasto de ayuda en países avanzados se combinó con brechas comerciales más amplias para suministros médicos y una caída de la demanda de petróleo y viajes, dijo el lunes el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El informe anual del sector externo del FMI mostró que los déficits y superávits combinados en cuenta corriente aumentaron a 3.2% de la producción económica mundial en el 2020 desde 2.8% del 2019. Esos saldos van a seguir aumentando a medida que la pandemia siga haciendo estragos en gran parte del mundo.

“De no ser por la crisis, las balanzas de cuenta corriente mundiales habrían seguido disminuyendo. Aunque los déficits y superávits externos no son necesariamente motivo de preocupación, los desequilibrios excesivos (mayores de lo que justifican los fundamentos de la economía y las políticas económicas apropiadas) pueden tener efectos desestabilizadores en las economías al alimentar las tensiones comerciales y aumentar la probabilidad de ajustes de los precios de los activos”, explicó el FMI.

Dijo que fueron cuatro factores los que propiciaron las fluctuaciones en los superávits y en los déficits: la disminución de viajes, la caída en la demanda del petróleo, el aumento del comercio en productos del sector salud y el cambio en el consumo de los hogares.

Estos cuatro factores contribuyeron a que algunos países registraran un mayor déficit de cuenta corriente.

“Las condiciones financieras mundiales favorables con el apoyo, sin precedentes, de la política monetaria de los principales bancos centrales, facilitaron a los países el financiamiento de mayores déficits de cuenta corriente. Por el contrario, durante las crisis anteriores, en las que las condiciones financieras se endurecieron, fue más difícil incurrir en déficits”, acotó el FMI.

valores@eleconomista.mx