En 2017 las ventas minoristas perdieron fuerza y cerraron el año con el crecimiento más bajo de los últimos cuatro años. Fueron varios los factores que llevaron a los consumidores a optar por no hacer compromisos de compra, sobre todo de largo plazo, como el que representa la compra de un auto o de muebles y electrodomésticos.

En el acumulado del año las ventas al por menor aumentaron 1.3%, frente a un 8.7% reportado en 2016, pero fueron los ingresos generados por las ventas de motocicletas, automóviles y camionetas y los de las tiendas departamentales los que más cayeron al cierre del año.

Arrancando el 2017, la liberalización de los precios de las gasolinas llevó a la inflación a iniciar la escalada que se prolongó por el resto del año, afectando el ingreso real de los trabajadores. Además, los conflictos en el terreno comercial entre México y Estados Unidos derivaron en varios episodios de depreciación cambiaria que terminaron por perjudicar la confianza de los consumidores.

A la incertidumbre por generada por estos dos eventos, se sumaron los incrementos en la tasa de referencia de Banco de México (Banxico), que llegó a 7.25% al finalizar el año. Estos elementos deterioraron la percepción de los hogares sobre la situación presente y futura de la economía nacional y limitando por ende sus decisiones de compra, sobre todo las que representan un compromiso de largo plazo.

Al finalizar el año las ventas de motocicletas fueron las que más se redujeron. En un año los ingresos de este sector cayeron 2.8%, revelando la primera caída en tres años y la de mayor intensidad desde 2009.

Las ventas de combustibles, aceites y lubricantes fueron la segunda rama del sector minorista con la mayor caída en ingresos al perder 2.5% respecto al año anterior, revirtiendo el alza de 7.0% que el sector logró en 2016.

Las cifras publicadas por el Inegi exponen que las ventas de autos y camionetas reportaron pérdidas por primera vez en ocho años. En el acumulado del año el sector redujo en 2.4% sus ingresos, enmarcando la primera y la mayor baja en ventas desde 2009. De igual forma, sus partes y refacciones registraron un descenso en ventas de 0.8% al concluir el año.

En las tiendas departamentales las ventas cayeron 0.5% al término del año, señalando la primera variación en terreno negativo para sus ingresos desde 2013. Además, las compras de muebles y enseres domésticos moderaron su avance con un crecimiento acumulado de 3.0% en el año.

Por el contrario, los ingresos generados por las ventas de bebidas, hielo y tabaco registraron la mayor expansión entre los comercios minoristas con un alza de 17.5% en el año.

En general los servicios privados no financieros acumularon a lo largo del año un incremento en ingresos de 4.7%, revelando el crecimiento más bajo para el sector terciario desde 2013. El sector inmobiliario y de alquiler fue la rama que más se debilitó, ya que en todo el año registraron un alza de 0.2%, el más pobre en cinco años.

Los servicios profesionales y los servicios turísticos fueron los siguientes sectores de menor crecimiento, con incrementos en ingresos de 1.6 y 3.0%, respectivamente.

thamara.martinez@eleconomista.mx