El déficit de la cuenta corriente durante el primer trimestre del 2020 alcanzó un registro de 982 millones de dólares, que es equivalente a 0.4% del PIB, lo que refleja el “considerable impacto en la economía de la pandemia Covid-19 y las medidas adoptadas para evitar su propagación”, informó el Banco de México.

El déficit de la cuenta corriente del primer trimestre del año, resultó inferior a 3.6% del Producto registrado en el primer trimestre del año pasado, y es el más bajo en millones de dólares al menos desde el 2010, evidencia la información contenida en la balanza de pagos al primer trimestre del año.

El economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, explica desde Nueva York que la cuenta corriente ha estado en una tendencia de mejora constante impulsada por el aumento de los excedentes comerciales no petroleros, que a su vez se han visto impulsados por un tipo de cambio competitivo y una demanda interna muy débil. Así como por el aumento de las remesas.

Resaltó que al revisar los tres trimestres previos, junto con el reportado por Banxico, la cuenta corriente pasó de un superávit de 5,800 millones de dólares, que es 0.5% del PIB, entre abril y junio del año pasado, a un déficit de 0.4% del Producto entre enero y marzo de este año, lo que queda como el mejor registro para las cuentas externas en al menos 23 años, resaltó el estratega de Goldman Sachs. Sin embargo, explicó que su preocupación de las cuentas externas, se encuentra en la cuenta de capital.

Remesas, fortaleza

El banco central explicó que el saldo negativo de la cuenta corriente, resulta de la combinación del superávit de la balanza de bienes y servicios por 2,523 millones dólares; de un superávit del ingreso secundario por 9,135 millones de dólares; de un déficit de la balanza de ingreso primario por 12,640 millones de dólares.

De hecho, el catedrático y Director de Investigación Económica en el think lab veracruzano SAVER, Luis Pérez Lezama, resaltó que el dato de la balanza de ingreso secundario, incorpora el crédito por remesas, que en el periodo sumó 9,297 millones de dólares, lo que significa un crecimiento de 18.4% anual.

Este fue un desempeño que ayudó a compensar de manera extraordinaria las cuentas externas, resaltó el catedrático, y que sin embargo, no serán una constante en los trimestres por venir, cuando comience a reflejarse el desempleo histórico en Estados Unidos.

Explicó que ante el cierre de la economía de Estados Unidos para limitar el contagio de la pandemia se afectó el empleo de los mexicanos originadores de las remesas. Y tal como lo ha destacado el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), “en SAVER anticipamos una caída en el flujo de remesas hacia México”.

Cuentas externas positivas, por ahora

Desde Washington, el economista del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), Jonathan Fortun, explicó que a pesar de la reducción importante de la actividad económica, México cuenta con importantes buffers/colchones “que pueden ayudar a la economía a tener una cuenta corriente cerca del balance para finales del 2020”.

Ello, en referencia a la credibilidad en la flotación del peso y la administración responsable de Banco de México en temas monetarios.

Sin embargo, matizó que la administración monetaria es un plus que podría mejorarse en la claridad de políticas públicas a futuro.

Con él coincidió el director de Análisis Macroeconómico en la consultoría Wealth Maneagement Advisors México (WMA México), Juan Carlos Morales, quien consignó que la recuperación en México se anticipa más lenta y paulatina por el mínimo estímulo fiscal que se está imprimiendo a la actividad, lo que sí está siendo observado por los inversionistas.

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