Las coberturas cambiarias liquidables en moneda nacional son instrumentos que han probado su eficacia en los últimos dos años en Brasil, limitando la volatilidad del mercado, consigna un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Este instrumento es el antecedente del que utilizará el Banco de México (Banxico) a partir del 6 de marzo, como un mecanismo adicional al acervo de herramientas que tiene para intervenir en el mercado cambiario cuando la volatilidad se exacerba.

Al interior de un análisis titulado La relativa eficacia de las intervenciones en el mercado spot y de derivados: el caso de Brasil , expertos del Fondo explican que la medida ha impactado también la presión en el mercado spot.

En el documento de trabajo, detallaron que con este forward dirigido por el banco central, se facilita un ajuste mucho más ordenado del mercado cambiario que el arrojado por intervenciones directas donde se comprometen las reservas .

El problema con el caso brasileño, matizó aparte Carlos Capistrán, el economista en jefe para México de Bank of America Merrill Lynch (BofA), es que no se colocó un límite a las intervenciones y llegó un momento en que el banco central salió perdiendo.

A diferencia del forward de Brasil, el de México tiene un límite de 20,000 millones de dólares. Significa que si el peso se deprecia mucho más allá de lo que está en el contrato, el Banxico liquidará esa diferencia en pesos y podría salir perdiendo sin un límite , explicó Capistrán.

No obstante, en el documento consignan que se trata de intervenciones sofisticadas que reducen la volatilidad en 2.5 % casi de inmediato .

El funcionamiento

Tal como lo especificó el banco central mexicano en el anuncio, la institución financiera que adquiera la cobertura del Banxico, recibirá al vencimiento del plazo la diferencia en moneda nacional que resulte del tipo de cambio al que realizó el contrato y el que opere al cumplirse el término.

Es decir, si la depreciación supera el monto contratado, el Banxico pagará en pesos mexicanos la diferencia al tenedor del instrumento.

En el mismo análisis del Fondo, precisan que el manejo de este instrumento también favoreció en su momento la liquidez en dólares para los grandes participantes del sector privado, como inversionistas institucionales y corporativos, pues consiguieron protegerse de riesgos de convertibilidad en episodios de volatilidad media.

En el documento del FMI, los analistas encontraron como una tentativa evidencia que mientras más larga es la posición que cubre el banco central, resulta menos efectiva en el rango de depreciación.

En el caso del instrumento mexicano, el plazo máximo al que se negociará el forward es de 12 meses.

El economista de BofA aclaró que este tipo de herramientas se ha ido instrumentando y mejorando por parte de los bancos centrales de economías emergentes, para intervenir en el mercado con un menor costo.

Tal como lo explicó en el comunicado la Comisión de Cambios, las instituciones de crédito que participen en las subastas de coberturas cambiarias con el Banco de México, podrán ofrecer a su vez instrumentos del mismo tipo a los diferentes participantes del mercado .

De manera que los bancos privados o de desarrollo que las adquieran podrán realizar la intermediación para ganar el diferencial de compra y venta para sus clientes, quienes pueden ser corporativos mexicanos, extranjeros o inversionistas institucionales residentes o del exterior.

El economista de BofA acotó que falta conocer los detalles de operación de este instrumento para prever si los bancos colocarán a su vez los forwards.

ymorales@eleconomista.com.mx