Aunado al proceso electoral que está viviendo México y a la incertidumbre que genera la crispida renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN) se suman señales que pronostican que el cierre del 2018 en materia económica será complicado.

El crecimiento a nivel récord de la deuda pública federal y un aplanamiento en la curva de rendimientos de las tasas de en México son factores que potencian las posibilidades de que el país enfrente en los próximos meses una recesión económica.

De acuerdo con especialistas, el mercado financiero está lanzando señales a los agentes que operan en el sector, similares a lo ocurrido previo a la crisis económica del 2008, visto desde los mercados financieros.

Mercados Financieros

En el marco del foro Mercados Financieros: riesgos para México, organizado por la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el profesor Gabriel Rodríguez García señaló que el acercamiento en el spread de tasas de corto y largo plazo está generando incertidumbre y desconfianza entre los inversionistas para la toma de sus decisiones, lo cual es visto como una señal de riesgo.

“En México, cuando el spread de las tasas de interés es amplio estamos ante un ciclo económico en expansión y auge, pero a medida que va disminuyendo en el tiempo, el mercado va reconociendo que hay estrés financiero y una potencial reversión del ciclo económico para pasar de auge y expansión a desaceleración y recesión”, explicó.

Rodríguez García recordó que en el 2008 se vivió una situación similar, donde fue marcada la reducción en el diferencial de tasas, lo que posteriormente llevó a una crisis financiera que inició en Estados Unidos y se expandió de manera internacional.

“No es casualidad que a finales de febrero y en la corrección del primer trimestre del 2018 el Dow Jones perdiera 400 puntos, 200 puntos el otro día y el Standard & Poor’s siguiera la misma dinámica. El mercado financiero lanza señales a los agentes que están operando quienes ya las detectaron”, señaló.

“Un inversionista está dispuesto a invertir en el largo plazo sí sólo sí se ve compensando con una tasa mayor que la que se otorga a corto plazo; sin embargo, en México tenemos un problema que empezó en el 2016 donde la curva de rendimientos se empezó a aplanar”, dijo.

El catedrático refiere que a través de los mercados se pueden anticipar los ciclos de la economía tanto nacional como internacional y, en este sentido, desde hace más de cuatro años también el mercado de capitales en México muestra alertas.

“Recientemente, decíamos que, si hubiéramos invertido en la BMV comprando en el IPC el día 21 de enero del 2013 y nos hubiéramos mantenido en el tiempo hasta hoy, el rendimiento sería de cero, es decir, desde el 2013 la dinámica que ha seguido el principal índice de la bolsa refleja el comportamiento de doble pico-retroceso, doble pico-retroceso, entramos en una fase de desaceleración en la dinámica financiera”.

Deuda Pública

Rodríguez García agregó que otro factor a considerar es el nivel de endeudamiento en que se encuentra actualmente el país, ya que hace más complicado el panorama económico para los siguientes años.

“En México, la deuda total asciende a 46.7% del PIB, la más alta de la historia; tenemos que en los últimos cinco años del sexenio actual ha crecido 41% (63% interna y 37% externa); de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda al último reporte, hemos llegado a una deuda histórica de cerca de 11 millones de pesos, lo que significa que hay colocación de deuda, deuda creciente y muy poco financiamiento en el mercado de capitales”, refirió.

Riesgo País

Por su parte, Javier Galán, economista y profesor de la UNAM, indicó que eventos, como las próximas elecciones presidenciales, la expectativa sobre la renegociación del TLCAN, la relación del país con el gobierno estadounidense de Donald Trump por el tema de los aranceles y los precios del petróleo que, estima, podrían llegar a 100 dólares, estarán marcando el rumbo que llevará la economía nacional en el corto plazo y la decisiones que se tomen podrían marcar en el nivel de cumplimiento que tenga México hacia su deuda externa, influyendo en el riesgo país.

Galán argumentó que un cambio en el nivel de este indicador, que actualmente se encuentra en 226 puntos (medido a través del Índice de Bonos de Mercados Emergentes de JPMorgan), afectaría directamente a las inversiones extranjeras y como consecuencia impactaría en el crecimiento del país.

Asimismo, el catedrático explicó que para reducir los riesgos monetarios y financieros es importante que exista una buena coordinación entre la política monetaria y fiscal que abone a la estabilidad macroeconómica.

Enfatizó que el Banco de México debe continuar trabajando de manera autónoma como hasta ahora, “si bien en el periodo electoral no se ha tocado rol del banco central, es importante que, independientemente de quién sea el próximo presidente de México, se respete la autonomía del banco central y ser cauto en la modificación de su ley orgánica, toda modificación debe ser orientada a mejorar los canales de regulación y supervisión”.

Finalmente, Eduardo Loría, profesor e investigador de la Facultad de Economía de la UNAM, expuso que, por el momento, ninguno de los aspirantes a la presidencia ha puesto en la mesa de discusión cómo enfrentar el tema de la deuda, ya que las propuestas han girado en torno al gasto; sin embargo, no se explica de dónde se van a obtener más recursos, dado el nivel de endeudamiento en el que se encuentra el país.

Agregó que las alertas que con anticipación están mandando los mercados deben tomarse a conciencia y que la experiencia de lo vivido en el 2008 sea un parteaguas para tomar mejores decisiones financieras.

 

alba.servin@eleconomista.mx