En el transcurso del año pasado y hasta marzo, México consiguió avanzar en eficiencia del gasto público, uno de los valores que durante dos años fue lastre de su competitividad, según el detalle de la información del Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés).

En un comparativo de 138 países, logró escalar cuatro posiciones para quedarse en el sitio 94.

Para cuantificar el nivel de competitividad de una economía, el WEF revisa indicadores contenidos en 12 pilares que están agrupados en tres grandes grupos.

El primero es identificado como requerimientos básicos y está integrado por cinco pilares: instituciones, infraestructura, ambiente macroeconómico, salud y educación primaria.

El pilar de instituciones es el que concentra el mayor peso para la medición de competitividad, y es aquí donde evalúa el desempeño de un país en función de 20 valores, donde se encuentra precisamente el manejo del gasto público.

El segundo grupo de pilares, correspondiente a potenciadores de eficiencia, está formado por seis pilares: alta educación y entrenamiento; buena eficiencia de mercado; eficiencia del mercado laboral, desarrollo del mercado financiero; lectura tecnológica y tamaño de mercado.

Entre los valores que integran estos pilares, destacan las bajas posiciones que ocupa el país en calidad de educación en ciencias y matemáticas, que lo ubican en el sitio 120 de 138 países comparados, así como en la baja calidad del sistema educativo, donde ocupa el puesto 112 de 138 comparados.

Mientras el tercer grupo, correspondiente a innovación y sofisticación, está formado por dos pilares: sofisticación de negocios e innovación, considerados como determinantes para avanzar en la carrera de la competitividad.

A partir de estos indicadores y de una encuesta de percepción levantada entre empresarios globales, el Foro Económico Mundial puede organizar a los países en función de su competitividad.