“Ahora le toca a Hacienda ayudar a Pemex”, afirmó confiado y de manera contundente Arturo Herrera Gutiérrez, subsecretario de la dependencia económica más importante del país.

La tarea no será fácil, pues la empresa productiva del estado enfrenta una complicada situación financiera que ha sido señalada por diversas calificadoras, asegura a El Economista desde su oficina en Palacio Nacional.

Para Herrera Gutiérrez, quien ha trabajado con Carlos Urzúa desde que fue secretario de Finanzas en la Ciudad de México, es todavía sensata la meta de crecimiento económico de 2% estimado para el cierre de este año.

A dos meses de recibir la administración admite que, si bien recibió unas finanzas públicas sanas, fueron limitadas, por lo que será un gran reto lograr un mayor gasto en inversión sin afectar otros rubros.

—¿Cómo recibió las finanzas públicas del país y en qué áreas ven que pueden mejorar?

Se entregaron finanzas ordenadas, pero con poco espacio. Las variables que determinan el espacio de operación son primero una deuda que mantenga una tendencia decreciente.

La segunda característica es que, como en muchos países, para lograr una consolidación fiscal se hacen recortes en inversión, con lo que tenemos una inversión pública muy baja.

La tercera es la situación en la que se encuentra Pemex, pues tenía una carga impositiva muy alta. En nuestro país se recauda 13% del PIB y eso requiere que la parte complementaria de los ingresos venga de Pemex y por tanto se le dejan pocos recursos para invertir.

Éstos serían los tres grandes retos al momento de tomar la administración: cómo podemos invertir más, cómo mantener la deuda en una tendencia decreciente y cómo recaudar más.

—Como integrante del Consejo de Administración de Pemex, ¿qué áreas de oportunidad están viendo para fortalecer Pemex sin afectar las finanzas públicas?

Me ha tocado participar en tres reuniones, una la hicimos esta mañana (jueves). Nosotros traemos mucho más la perspectiva de largo plazo en materia financiera y estamos trayendo dos cosas: una posición muy constructiva y el reconocimiento de que Pemex ha ayudado a las finanzas del país por décadas, pero ahora le toca a Hacienda, a la parte financiera del gobierno, ayudar a Pemex.

Le vamos a permitir a Pemex deducir un poco más para que pueda empezar a llevar más recursos a exploración y producción. Cada año se le darán 11,000 millones de pesos adicionales de manera directa. Otra medida es que hay campos que están cerrados y que Pemex no está explotando y que le vamos a cambiar el tratamiento fiscal para que sea rentable explotarlos.

—¿México seguirá importando crudo ligero? La secretaria de Energía ha dicho que no, pero en el presupuesto viene contemplado.

Hacienda tendrá sus opiniones en el consejo. Pemex tiene que seguir una estrategia muy clara en el largo plazo, pero que vaya variando dependiendo de la coyuntura.

Hoy tenemos elementos que hace siete meses no se veían como el tema del huachicol, los problemas en Venezuela que han generado un enfrentamiento con Estados Unidos y con una posibilidad muy alta de que en algún momento se empiece a comprar menos crudo de Venezuela y las decisiones de la OPEP. Todo esto hace que Pemex pueda cambiar decisiones, va a tener que mantenerse flexible para poder irse adaptando a este tipo de escenarios.

—Los analistas critican que el gobierno busque invertir más en refinación, pues lo consideran poco rentable, ¿qué opina?

A lo mejor nosotros fuimos poniendo mucho más énfasis en el discurso de las refinerías, particularmente en la de Dos Bocas, pero si uno ve los programas de inversión y presupuesto, la prioridad son exploración y producción.

—¿Cómo se logrará el crecimiento económico de 2% en el 2019? ¿Son optimistas?

Creo que en este momento es absolutamente sensato pensar en 2%, va en línea con lo que planteamos. Algunos de los elementos centrales que nos mantenían preocupados y que estamos monitoreando casi a diario se ven un poquito menos preocupantes; por ejemplo, estaba el tema de la desaceleración en EU, pero parece que viene más fuerte la de Europa y China, cuya relación económica con México es menor que la que tenemos con EU. Además, vemos que el alza en las tasas de referencia por parte de Estados Unidos viene más lento de lo que esperaba el mercado, lo que ayuda a mejorar el entorno y reducir la incertidumbre en la que va a operar México.

—Por último, ¿por qué en su oficina no hay una foto del presidente?

Ya no la hay, en México teníamos un tema de culto a la personalidad (...) creo que tenemos que entender la lealtad y responsabilidad con respecto a lo que se quiere hacer en el país.

[email protected]