La actividad económica de México consiguió una expansión de 2% promedio anual en el 2018, con cifras desestacionalizadas, según la estimación oportuna que hizo el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

De acuerdo con este dato preliminar, el desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) quedó debajo de los pronósticos del mercado y  de organismos internacionales, en el piso del rango estimado por el Banco de México, de 2 a 2.5%, y confirmaría un tercer año consecutivo del PIB en desaceleración.

El Fondo Monetario Internacional dejó como pronóstico final de crecimiento para el 2018 una tasa de 2.1%, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos y el Banco Mundial esperaban una expansión de 2.2 por ciento.

De acuerdo con las cifras desestacionalizadas del Inegi, los componentes más dinámicos de la actividad económica en el transcurso del año fueron los integrados en las actividades terciarias, que corresponden a servicios y comercio. Consiguieron un incremento anual de 2.8 por ciento.

Le siguen las actividades primarias, que incorporan a la agricultura, cría y explotación de animales, así como aprovechamiento forestal, pesca y caza, cuyo desempeño les llevó a conseguir un aumento anual de 2.4 por ciento.

Luego siguen las secundarias, que integran la industria minera, de la construcción y manufacturas, que continuaron con una lenta dinámica para apenas conseguir un avance de 0.2% en el año.

Servicios decepciona

En la información divulgada por el Inegi, se observa que en el cuarto trimestre del año la actividad económica total habría logrado un avance de 0.3% respecto del año previo.

Este desempeño evidencia una desaceleración desde 0.9% alcanzado entre julio y septiembre. Está lejos de la contracción de 0.2% del segundo cuarto y muy por debajo de la expansión de 1.1% del primer trimestre.

En los comparativos trimestrales por sector, las estadísticas preliminares del Inegi muestran que fue el de la industria, de actividades secundarias, el de peor desempeño. Registró una contracción de 1.1% respecto del dato trimestral previo. Es el nivel más débil desde el cuarto trimestre del 2015, según analistas de Banorte IXE y se explica por el ímpetu perdido por la recesión persistente del sector minero.

En tanto, el sector servicios y comercio, de actividades terciarias, logró un avance trimestral de 0.8 por ciento. De acuerdo con los mismos estrategas de Banorte, se trata de un desempeño relativamente saludable, prácticamente en el mismo nivel que en el tercer trimestre del 2018 y en terreno positivo por quinto trimestre consecutivo.

De acuerdo con la información del Inegi, el sector que más se expandió en el cuarto trimestre del año, al conseguir una tasa de 1.9% respecto del mismo trimestre del año anterior, fue el de actividades primarias, que incluyen agricultura y ganadería.

Expectativa pesimista

Los citados economistas de Banorte IXE mantuvieron su pronóstico de crecimiento para este año en 1.8%, pero “reconociendo ciertos riesgos a la baja”

“La economía típicamente se desacelera en el primer año de una nueva administración federal, lo que creemos que se repetirá en el 2019. Por otro lado, el crecimiento mundial también parece que se está moderando, incluido Estados Unidos, nuestro principal socio comercial que podría ser un viento en contra del sector manufacturero”, dijeron.

Por ultimo, los servicios se mantienen como el sector más resistente con el consumo como el principal motor de crecimiento.

La expectativa de una gradual caída en la inflación, el aumento del salario mínimo, incentivos fiscales en la frontera norte y nuevos programas de transferencias gubernamentales podrían mantener al sector relativamente positivo.