¿A qué sede mundialista le ha importado anunciarlo como tema principal de su agenda nacional y mediática? A Estados Unidos no tanto. En el año de su elección como anfitrión de la Copa del Mundo en el 2026, no es tema de prioridad y por difícil de creer, tampoco lo es en su agenda migratoria.

Trump se ha vuelto sinónimo de endurecimiento de leyes migratorias, de separación de familias inmigrantes por la política “tolerancia cero”, de una reunión cancelada con el presidente Enrique Peña Nieto por la insistencia de construir el muro y de llamar “deshonesto y débil” al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, tras una reunión comercial de cooperación global del G7.

Lo anterior, al menos con la relación que compete a los tres países. Pero, más que un Mundial, Estados Unidos tiene más protagonismo en otros temas internacionales. Fuera de sus límites continentales y del futbol, Trump se presenta al mundo como el líder que cambia de opinión, como ejemplo, sus buenos comentarios hacia el mandatario norcoreano Kim Jong-Un al destacar que tiene “gran personalidad” y un día después de la clausura del Mundial en Rusia, se reúne con Vladimir Putin en Helsinki en su primera cumbre bilateral.

¿En qué lugar de la ocupada agenda se encuentra United 2026?

Moisés Rendón, investigador del Centro de Estudios Internacionales Estratégicos (CSIS) —definido como el think tank número uno en temas de defensa y seguridad nacional en Estados Unidos—, explica que “el impacto fue limitado en la sociedad. El futbol no es un deporte prioritario en el país. Está el beisbol, el futbol americano, hockey. El mayor impacto lo tiene en la relación trilateral con México y Canadá, nada más. Hay barreras de todo tipo, de migración, de comercio exterior, NAFTA y el hecho de que los tres puedan organizar juntos este evento los obliga a trabajar juntos".

Kanishk Tharoor, escritor y locutor que por sus temas de política y cultura ha aparecido en más de 15 medios de comunicación, entre ellos, BBC News, The New York Times, The Guardian, The Atlantic, The New Yorker, Al Jazeera America, responde también a la pregunta:

“Estoy impresionado de la poca atención doméstica que se le dio al triunfo de Estados Unidos para hospedar la Copa del Mundo. No está en la conversación nacional, porque el futbol no es todavía una pasión nacional. Hay partes del país donde el futbol es popular, pero en los principales medios nacionales no está en los encabezados. Tampoco fue un tema muy discutido previo a la elección, no se habla de cuáles serán las ciudades, sedes. La conversación en los medios está dominada por otros temas. No creo que a Trump le importe, aún si se reeligiera, en el 2026 ya no estaría en el poder”.

De acuerdo a datos de Statista Global Consumer Survey 2018, sólo 20.7% de los jugadores de futbol en Estados Unidos está entre los 18 y 29 años y 21.8% entre los 30 y 49 años. Entonces, en un país donde hay poca atención al tema: 

¿Qué gana Estados Unidos con organizar un Mundial?

“A Trump le importa por el hecho de que se logró dentro de su administración y por presentar a una nación victoriosa. Para Estados Unidos, el Mundial es un soft power, que para ese momento, podría ocuparse para decir “no somos Trump, xenofobia y queremos ser parte del mundo”. La gente necesita más el futbol porque es un recordatorio de que hay un mundo más grande. Este país actúa como un continente dentro de la misma nación; por lo tanto, sus necesidades culturales las encuentra dentro de sus fronteras, pero el futbol les demandará ver hacia afuera”, señala Kanishk Tharoor.

El Mundial 2026 es la antítesis de la era Trump en el mundo. En el 2017, una orden ejecutiva de Trump prohibió la entrada a siete países por razones de seguridad y que pudieran estar relacionados con el terrorismo.

Este año, Estados Unidos se compromete a abrir las puertas en el Mundial a los atletas, mandatarios y aficionados sin importar su lugar de origen. Así lo pide la FIFA, así lo aprueba Donald en su discurso y con cartas a funcionarios que representan al país y dirigidas a la FIFA.

“Todos los atletas elegibles, oficiales y fanáticos de todos los países del mundo podrán ingresar a Estados Unidos sin discriminación”, indica una carta del gobierno estadounidense.

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Una investigación realizada por Pew Research Center señala que el futuro de Estados Unidos está en la migración, que cambiará la cara del país en el año 2065. La proyección contempla 441 millones de personas, entre los cuales 78 millones serán inmigrantes y 81 millones serán personas nacidas en Estados Unidos de padres inmigrantes; es decir, los nuevos inmigrantes y sus descendientes impulsarán la mayor parte del crecimiento de la población.

“En ocho años se abrirá un debate migratorio, como siempre ha pasado. El Mundial va a beneficiar en la retórica de los estadounidenses que se conectarán con personas de todas partes del mundo. Con el Mundial hay un aumento en el impacto económico, con más turismo y consumo en Estados Unidos. Además, no hay un factor costo en la construcción de infraestructura como en Brasil y Sudáfrica, los estadios aquí ya están construidos.

“Es cierto que seguirán los problemas de racismo en este país, porque está en la cultura, pero a medida que pase el tiempo habrá progreso. Puedo sonar muy positivo a pesar de las noticias que escuchamos todos los días. Los hijos de la migración pueden traer un cambio positivo a futuro”, menciona Moisés Rendón, también colaborador en medios como Wall Street Journal, Financial Times, Huffington Post y El Nacional de Venezuela.

La FIFA tiene en el futbol una llave para que las sedes, su gente y sus dirigentes políticos pongan en la mesa debates que el poder de un Mundial puede abrir.