Cuando se anunció el partido entre México ante Gales, hace un par de meses, los organizadores indicaron que era la despedida de la Selección Mexicana ante los aficionados que viven en los Estados Unidos, antes de su participación en el Mundial de Rusia 2018. Era la promesa de un equipo competitivo, que se encontraba en la última fase de preparación para participar en la Copa del Mundo pero, ¿qué esperar cuando te faltan seis integrantes y realizas seis cambios durante el juego?, ¿Qué conclusiones sacas?

Los números indican que 82,345 aficionados respondieron a la promesa de espectáculo y nostalgia de despedir a la Selección que busca calificar por primera vez en 32 años a los cuartos de final, alcanzar esa instancia por primera vez jugando un mundial que no es en territorio local, pero en la despedida de la Selección Mexicana ante el público migrante el resultado fue un empate sin goles ante Gales, en el primer partido —de tres— que enfrentará el equipo antes de su debut ante Alemania en el Mundial de Rusia 2018.

La convicción se observa en un disparo con potencia que salió de la pierna derecha de Héctor Herrera o en la habilidad de Jesús Corona para eludir rivales y conectar con la parte interna del pie el balón que salió con una trayectoria giratoria y que buscaba un rincón en la portería de Gales. No hubo más.

Un partido sin goles fue el espectáculo que presenciaron los aficionados que llenaron 91% de las butacas del Rose Bowl, el estadio californiano de mayor aforo en el que juega la Selección Mexicana cuando visita los Estados Unidos.

El costo promedio de los boletos para el juego entre México y Gales alcanzó 145 dólares, lo que dejará una derrama económica de 12 millones de dólares. Además del logro económico, el saldo del primer juego de preparación de la Selección Mexicana antes del mundial fue un ensayo sin todo el elenco disponible. Hace falta que se sumen a la concentración seis integrantes del equipo, quienes se recuperan de lesiones o están en sus últimos días de descanso después de finalizar la participación con sus clubes.

Los dos futbolistas mexicanos que juegan en Porto mostraron los signos más significativos de seriedad durante el juego, en dos de las jugadas más cercanas para convertir el gol de México en el juego.

Héctor Herrera, capitán en el juego ante Gales, y Jesús Corona, quien disputó 69 minutos y fue uno de los últimos cambios de Juan Carlos Osorio, impusieron el ritmo del primer tiempo, con su habilidad para quitarse a rivales, intentar una asociación de pases y mover el balón hacia sus compañeros, algunos como Erick Gutiérrez, Giovani Dos Santos o Jürgen Damm se juegan un lugar en la lista final de 23 elementos para asistir a Rusia 2018.

En una de las últimas audiciones de Giovani Dos Santos con la Selección, todavía le queda el juego ante Escocia, contó con 21 minutos para mostrar su nivel, después de pasar más de un mes lesionado y que durante este año sólo ha jugado 67 minutos con la Selección Mexicana, es decir, en año mundialista no suma ni siquiera un partido completo en los tres partidos en los que ha participado el mediocampista de Los Ángeles Galaxy.