Carlos Vela es el mejor jugador de México en la actualidad: tiene calidad, olfato goleador, capacidad de generar juego y vive su mejor momento futbolístico desde que se hizo profesional. No hay debate: como él no hay nadie ahora y ésos son los motivos por los que estará en el Mundial. También nos demostrará que los valores como respeto o dignidad no son útiles para vestir la casaca de la Selección Nacional. Estará en Brasil porque así es el futbol y sus códigos (los que hacen que este deporte siga siendo mediocre).

Y es que los códigos son los que han echado a perder el futbol local. Los códigos son los que permiten que las empresas poderosas puedan comprar los equipos que quieran, pese a que ya estaba reglamentado que no podía ser; los códigos son los que permiten el pacto de caballeros ; los códigos son los que mantienen vivo al draft; los códigos son probablemente la razón por la cual Carlos Vela no cuenta su verdad de por qué no viene a la Selección; y los códigos serán los que aplique Miguel Herrera para llamar al jugador de Real Sociedad (le rogará… Aunque diga y jure que eso no será) porque es el mejor de todos, y el resto del equipo deberá decir que es bienvenido , será uno más ... ¡Por favor! ¡Cuánta hipocresía!

Carlos Vela, como hipótesis, tiene dos problemas: una autoestima por los suelos, en vista de que no tiene la dignidad de hablar abiertamente sobre por qué no acude a las convocatorias del seleccionado; o en su defecto, es un tipo tan descarado que sabe lo que su juego significa para este país, por la calidad, y cree tener el derecho a pisotearlo (aunque el muy hipócrita diga que lo respeta).

Lo cierto es que poco se ha hablado del tema: Vela ha desdeñado estar en la Selección, ni siquiera cuando más se le necesitó (en los partidos finales del hexagonal) decidió volver. Ante esa historia que nos han dicho que es la que es, por criterios de respeto para el entrenador, para la institución que representa, la Selección Mexicana, y para darle un sitio a los que han estado en todos los momentos durante este proceso, Carlos no tiene ningún derecho de estar en la Copa del Mundo de Brasil.

La dignidad resulta una ruta para vivir. La dignidad hace que uno pueda dormir muy a gusto, aunque no sea uno brillante o un crack en lo que se desempeña. La dignidad nos ayuda a mantenernos de pie en los momentos más difíciles. La dignidad nos permite vivir mirando a todos sin temor a ser señalado. Como institución, la Selección Nacional violará su dignidad por un crack, por el mejor. ¿Lo vale...?

El existencialista francés Jean-Paul Sartre solía decir: Si verdaderamente la existencia precede a la esencia, el hombre es responsable de lo que es . Carlos Vela es responsable de lo que es y de lo que se dice de él.

No está a discusión que su comportamiento ha dejado mucho que desear, que sus mensajes son de menosprecio de una falsa actitud de digno de un chico que hace berrinche. ¿Qué no lo es? Pues, entonces, que deje los códigos de lado y diga lo que sucede, pero para eso hay que también ser valiente y eso todavía no ha demostrado que lo es.

El futbol mexicano es tan opaco, tan poco claro, tan esquivo en decir la verdad y hacer frente a los problemas para que no se caiga en la mentira de que somos tan felices y tan buenos, que cuando ocurren sucesos como el caso de Salvador Carmona o Aarón Galindo y todo sale a la luz, se mira que eso de que todo está bien es pura escoria.

Si la Selección quiere trabajar por la excelencia y en un proyecto de largo plazo, tiene que excluir a Carlos Vela para crear credibilidad, revalorarla como institución y dignificar lo que representa para México, aunque no sea ciertamente el país. Soy pesimista: los códigos llevarán a Vela al Mundial y todo será siempre lo mismo…

El futbol mexicano tiene capacidad, pero la opacidad siempre lo hará un futbol que mire a la élite allá, lejos. A veces nuestro barco nos acercará y otras nos alejará, pero no estaremos allí.