Para entender a África, el futbol puede hablarle al mundo de qué trata y presumir que es el único que ha podido crear, desde la voluntad de las personas, una identidad continental.

En África, el Mundial es una excusa para unirse, incluso, se borran sus delimitaciones geográficas. Si eres de Egipto, Túnez, Nigeria, Marruecos o Senegal, tendrás el respaldo, la audiencia y la fe de un continente que sin la Copa del Mundo vuelve a sus disputas sociales, al éxodo de migrantes que van a Europa buscando mejor vida, a la debilidad de sus servicios de salud, al brote de epidemias, del ébola, el hambre...

África es:

-Nelson Mandela y su apoyo a jugadores negros en la contracorriente del apartheid.

-Senegal venciendo en un partido a su excolonizador Francia en el Mundial de Corea-Japón del 2002.

-El presidente camerunés Paul Biya sacando del retiro a Roger Milla para que los defendiera en el Mundial de Italia 1990.

-George Weah convirtiéndose en el primer africano en conseguir un Balón de Oro en 1995 y más adelante en el 2017 en presidente de Liberia.

-Y si Mohamed Salah hubiera querido, ya sería presidente de Egipto.

Dos analistas del Africa Center for Strategic Studies, una institución del Departamento de Defensa de Estados Unidos que realiza investigaciones sobre el continente, charlaron con El Economista sobre el significado del futbol en Senegal, en la región y el lugar que ocupa en el mapa global.

Paul Nantulya, investigador asociado del Centro, dice que “el futbol como se le conoce en África está profundamente enraizado en la imaginación y la cultura popular. Hacer homenaje al equipo nacional es como un requisito cultural. Es una obsesión nacional en las áreas rurales, las grandes ciudades y un país que llega a la Copa del Mundo tiene una cualidad afirmativa que se convierte en parte de la narrativa nacional y en sentido de identidad”.

Luka Kuol, profesor sobre Estudios de Seguridad en África, señala: “la representación de África es muy pequeña; eso lleva a que la gente vea a los equipos de cada país como un continente”.

Senegal, el representante de un lugar estable

El Mundial es el polo positivo del imán africano que atrae y contagia el baile tribal de los senegaleses en los entrenamientos o para alegrar a su afición por el gol.

Los identificas porque en sus símbolos retoman su historia, suenan sus tambores, tienen himnos y lemas. La actuación de Senegal en Corea-Japón 2002 y su camino hacia la Copa Mundial del 2018 ha creado una industria artesanal de símbolos nacionales. Y no es para menos cuando pocos equipos han podido alcanzar los cuartos de final como Camerún, Ghana y Senegal.

“Allez les Lions !” —¡vamos leones!, en francés— y los gestos de los aficionados imitando las garras de un león arañando. Espacios públicos tricolores en Dakar y Rusia: amarillo, verde y rojo se pueden ver en toda la capital, Dakar, y en las gradas de los estadios donde se celebra el torneo de futbol más importante del mundo.

¿Pero qué hace a Senegal un equipo referente africano?

Mauricio Garduño, internacionalista con estudios en Asia y África por la UNAM, explica la fortaleza de este país por su estabilidad:

“Senegal es una de las tres economías más fuertes del continente africano, junto con Nigeria y Sudáfrica”.

Senegal tiene en el idioma su herencia francesa; se independizaron en 1959 y se han levantado con un sistema de gobierno estable que da todo el apoyo a su selección. El presidente Macky Sall estuvo presente en el estadio Spartak de Moscú para el partido ante Polonia donde ganaron por 2-1.

“Es un país democrático, su sector de seguridad es muy profesional, es por eso que es muy gratificante para África tener en Senegal a un representante. Senegal como Ghana, Camerún y Nigeria no ha experimentado devastadoras guerras civiles que han afectado a muchos otros países”, comenta Luka Kuol.

Llegar a los cuartos de final en la Copa del Mundo del 2002 fue un incentivo para el interés de la población. En ese año, 21 seleccionados hacían su vida deportiva en Francia y en este Mundial, sólo siete de los 23 juegan en Francia y el resto para equipos en Inglaterra, Turquía, Italia, Alemania y Guinea.

“La idolatría de los profesionales del futbol de África probablemente esté a la par con la tendencia sudamericana a hacer héroes a sus futbolistas”, dice Nantulya.

La victoria de Senegal sobre Polonia en la fase de grupos y las eliminaciones de Egipto, Túnez, Marruecos y Nigeria, dejaron a Senegal como el último fuerte favorito de África y en sus manos las esperanzas del continente en el escenario mundial.

Hoy se juegan su pase a los octavos de final ante Colombia, uno de los animadores del torneo. Si muere la esperanza, en cuatro años más se abrirá otra oportunidad.

marisol.rojas@eleconomista.mx