José Sulaimán subió por el elevador en su silla de ruedas aquel medio día de marzo del 2010, cerca de la Torre del Caballito, en la avenida Reforma de la ciudad de México, se celebraba un evento de derecho deportivo y el titular del Consejo Mundial de Boxeo era el más esperado. Su discurso fue breve y conciso, ya sabía que la salida no sería sencilla; al menos 120 personas se le acercaron para hablar con él: Mire Don José, quisiera pedirle que si puede emplear a mi hijo… , Oiga Don José, dígame si ha visto alguien más grande que Ali … Don José quisiera ver qué día me atiende en su oficina, es que tengo un negocio que proponerle , Don José, por favor me regala unos minutos para una entrevista… , Don José… Don José… . Así atendía un hombre poderoso, el que controló el boxeo y lo hizo mito, negocio y leyenda.

Hablar con él no era sencillo, de entrada había que esperar al menos una hora y media o dos en un acto público; si no tenías paciencia pues podías marcharte, no tenía por qué atenderte pronto si había negociado con Muhammad Ali, Sugar Ray Leonard, Roberto Durán, Rubén Olivares y Julio César Chávez.

Don José, como se le llamaba con respeto, tomó la Presidencia del CMB desde 1975 y su poder tuvo influencia en más de la mitad del mundo, en las 164 naciones donde el organismo ejecuta sus reglas. Fue administrador de empresas y podía hablar cinco idiomas. Recordaba siempre en las conferencias que no había visto a nadie más grande en un cuadrilátero que Muhammad Ali y sobre muchos boxeadores decía que le habían tocado el corazón .

Me han llamado el jeque del boxeo, el jefe de la mafia… me han llamado de todo , recordaba cuando le cuestionaban sobre sus enemigos , que le criticaban durante su gestión. Más de 37 años en el poder le trajeron amigos entrañables y también muchos rivales; por cierto, recibió el premio del Libro Guinness de los Récords por ser el Presidente con más tiempo al frente de un organismo mundial. Después de tantos años de mandato, siempre se definió como un hombre de retos y un soñador .

Don José tuvo bajo su mandato las reformas más sustanciales del boxeo de los últimos 40 años: quitó tres rounds a los combates -pasó de 15 a 12-, realizó la ceremonia del peso oficial 24 horas antes del combate, en lugar de las ocho horas previamente establecidas para evitar la deshidratación de los competidores; introdujo el video… la lista es larga.

Sulaimán, que nació en 1931, siempre se daba sus mañas para conseguir lo que quería. Así también logró conquistar a Martha -su esposa por más de 50 años- cuando viajaban en una Chanchola, una camioneta Volkswagen; aquel día le cantó y le pidió que fuera su novia en Ciudad Victoria, a lo que ella se negó porque tenía un compromiso con un chico de la ciudad de México, pero prometió darle una respuesta en 15 días.

La fecha llegó -relata Don José- y ella le dijo que se le había olvidado algo, no me acuerdo , dijo José; Martha le recordó que se había cumplido el plazo para darle una respuesta sobre una futura relación… Tas loca, eres mi novia desde que te canté. ¿Qué vino después…? Un beso , recordaba sobre su historia de amor. Él era fan de Frank Sinatra.

Su poder le llevó a organizar y pactar peleas donde las bolsas eran de más de 100 millones de dólares, le achacaron a últimas fechas que él había creado los productos de JC Chávez Jr y Saúl Canelo Álvarez, y además llevaba la cuenta de cuántas veces lo habían tratado de corromper… 20 veces , y decía que 5 millones de dólares era lo que más le habían ofrecido.

José Sulaimán Chagnón falleció ayer en Los Ángeles, California. Su cuerpo ya le había cobrado factura desde hacía algunos años, pero seguro que su despedida no fue un KO, fue una decisión dividida.

De madre siria y padre libanés, Sulaimán solía relatar que había practicado el boxeo amateur y que había fungido como entrenador, promotor, réferi y juez. Sin embargo, se le recuerda mucho más como dirigente del pugilismo.

Por cierto, Don José, sabemos que a usted no basta con decirle adiós, también le podemos decir see you, (hasta pronto), arrivederci, até logo y à plus tard…

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