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Especialistas advierten sobre uso excesivo de tiempo extra con la reducción de jornada laboral
Usar de manera constante las horas extra para cubrir el hueco que dejará la reducción de la jornada laboral puede ser una medida que se vea viable ahora, pero no es una solución permanente, advierten especialistas.

Un costo mayor y un revés al objetivo de la reforma, son parte de las consecuencias de usar el tiempo extra como una medida permanente frente a la reducción de jornada laboral.
El uso de las horas extra como un remedio permanente para enfrentar la reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas en las empresas puede ser una medida más costosa y un retroceso al objetivo del cambio legal, advierten especialistas en derecho del trabajo.
“Técnicamente no es ilegal como tal, pero sí va a generar una consecuencia jurídica y económica para las empresas”, advierte Estefanía Rueda, socia de Littler.
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La reforma constitucional promulgada esta semana, además de la semana laboral de 40 horas, establece un nuevo tope al tiempo extraordinario, las horas pagadas al doble estarán limitadas a 12 por semana, no podrán exceder de catro horas diarias y más de cuatro ocasiones en una semana.
Mientras que en el caso de las denominadas “horas triples” la restricción será de 4 horas semanales, antes de la reforma no existía un máximo para este modelo.
El aumento de las horas extra permitidas puede ser visto por las empresas como un remedio permanente para compensar la reducción a 40 horas de la jornada laboral; es decir, pedirle a los trabajadores que laboren tiempo extraordinario.
La hora extra es para situaciones extraordinarias
“Me preocuparía que algunas empresas estén viendo las horas extra como una opción constante. No dejaría de apuntar y alertar que las horas extra son eso, extraordinarias y no volverlas ordinarias de manera constante”, Mayeli Cabral, socia del área Laboral de Chevez Ruíz Zamarripa.
Estefanía Rueda coincide en que ante la reducción de la jornada laboral la salida de algunos empresarios sea aumentar el uso de las horas extra.
“Sobre todo porque estas todavía están dentro del margen de lo permitido por la ley sin que lleguen a cometer un delito de explotación laboral. Entonces, en este sentido repercuten en un riesgo menor para los empleadores el poder solicitar a los empleados que trabajen esa jornada extraordinaria de hasta 12 horas a la semana”, explica Rueda.
Utilizar las horas extra para compensar la reducción de la jornada en lugar de tomar otras medidas tanto en los procesos como en contratar más personal podría ir en contra del objetivo de la reforma que es otorgar más tiempo a los trabajadores para el descanso.
Más horas extra limitan el descanso
Mayeli Cabral considera que las empresas no deben perder de vista que el fundamento de esta reforma es lograr un mayor tiempo de descanso para los trabajadores y que “no se abuse de esta figura. Que se respete ese tiempo”.
El aumento del límite de horas extra permitidas, que pasará de 9 a 12 por semana, contradice con la reducción de riesgos psicosociales por el trabajo en la Norma 035, considera Rueda.
Esto, explica, porque al aumentar las horas extras se genera un riesgo psicosocial ante una mayor carga laboral y un posible menor balance entre la vida personal y el trabajo.
“En sus análisis, las empresas que están sujetas a esta regulación (la Norma 035) van a identificar un riesgo alto y tendrán que establecer medidas correctivas o de control para que se pueda reducir ese nivel de riesgo en la siguiente evaluación”, agrega Rueda.
En cuanto a las consecuencias económicas, si las empresas echan mano de las horas extra para compensar la reducción de la jornada laboral también tendrán que asumir el pago doble de las mismas.
“Al ser (utilizadas como) una cuestión cotidiana se puede generar también un incremento en el salario base de cotización y que los empleados puedan solicitar que este pago de horas extras se incluya dentro de su salario integrado”, advierte Rueda.
Ambas especialistas coinciden en que las empresas tienen que prepararse desde ahora y no esperar a que llegue el 1 de enero de 2027, fecha en que inicia la reducción paulatina de la jornada laboral, para prepar escenarios que no impacten significativamente en los costos ni en el “abuso” de las horas extra.
“Yo yo sí soy partidaria de que no se haga un uso abusivo de las horas extraordinarias, sino que de verdad se cumpla con el objetivo de la reforma que es el tiempo de descanso y que tengan más tiempo de calidad”, indica Mayeli Cabral.
¿Cómo prepararse para la reducción de la jornada?
Entre las acciones de preparación la abogada sugiere comenzar por revisar los procesos internos de trabajo para identificar tareas repetitivas, los que no aportan valor y con ello invertir en capacitación y uso de tecnología.
“Lo mejor es aprovechar este tiempo para ir revisando qué actividades son aquellas que quizás podemos automatizar, a procesos más eficientes, aunque sean todavía sean realizados por humanos, pero que nos puedan ayudar a eficientar nuestros procesos al interior de las empresas para buscar que esta reducción de jornada sea real”, sugiere Rueda.



