Lectura4:00 min
Restauranteros rechazan bloqueos: “Protestar es un derecho, pero trabajar también”

CANIRAC, AMR y DICARES fijaron postura frente a los bloqueos y cierres viales que han afectado la operación de restaurantes. El sector pidió diálogo, pero sin trasladar el costo del conflicto a trabajadores, proveedores y pequeños negocios.
La mesa de un restaurante no empieza cuando llega el comensal. Antes hubo una cocinera que pudo llegar a tiempo, un proveedor que logró entregar insumos, un repartidor que cruzó la ciudad, una nómina que debe cubrirse y una mercancía perecedera que no espera a que se libere una avenida. Por eso, para la industria restaurantera, los bloqueos y cierres viales no son solo un problema de tránsito: son una interrupción directa a una cadena económica que vive del movimiento diario.
La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC), la Asociación Mexicana de Restaurantes (AMR), Cadenas Restauranteras (DICARES) expresaron su rechazo categórico a los bloqueos, cierres viales y acciones que impiden la operación normal de restaurantes, especialmente en zonas de alta actividad económica, turística y social como el primer cuadro de la ciudad.
En su posicionamiento, el organismo aclaró que reconoce y respeta el derecho humano a la libre manifestación, la protesta social y la expresión pública de demandas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE); sin embargo, advirtió que ese derecho no debe justificar afectaciones graves, prolongadas y desproporcionadas contra terceros.
Te puede interesar
El costo invisible de no abrir
La postura del sector restaurantero coloca el foco en un punto que suele quedar fuera de la discusión pública: cuando un restaurante no puede operar, no solo pierde una venta. También se comprometen propinas, turnos laborales, pagos a proveedores, renta, servicios, créditos, obligaciones fiscales y producto fresco que puede perderse en cuestión de horas.
De acuerdo con CANIRAC, cada cierre forzado afecta primero a quienes dependen del ingreso diario: cocineras, meseros, garroteros, repartidores, personal de limpieza, personal administrativo, transportistas y trabajadores eventuales. Para muchos de ellos, la afectación no se mide en estadísticas, sino en la imposibilidad de llegar a trabajar o de completar una jornada que sostiene el ingreso familiar.

Docentes de la Coordinación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) instalaron carpas en las calles cercanas al Zócalo capitalino para exigir mejores salarios y pensiones.
CANIRAC también advierte que los pequeños negocios familiares quedan en una posición especialmente vulnerable. Aunque no puedan abrir por causas ajenas a su voluntad, deben seguir pagando nómina, renta, servicios e insumos. En un restaurante, cerrar un día no significa únicamente vender menos; puede significar tirar producto, perder reservaciones, desordenar compras y poner presión sobre empleos que ya operan con márgenes ajustados.
Una industria que conecta al campo con la mesa
CANIRAC recordó que la industria restaurantera es el segundo generador de empleo del país y una actividad esencial para la vida económica, turística y social de México. Su operación no se limita al salón de un restaurante: involucra productores del campo, mercados, centrales de abasto, transportistas, proveedores, trabajadores, comensales y destinos turísticos.
Por eso, el organismo sostiene que paralizar restaurantes tiene un efecto mucho más amplio que el cierre de un establecimiento. Según el posicionamiento, cuando se detiene la operación restaurantera se afecta directamente al 83% de las actividades económicas del país, porque la cadena de valor de la comida toca prácticamente todos los sectores productivos.
El punto central del pronunciamiento no es negar la protesta, sino pedir que no se utilice a trabajadores, familias, proveedores, comensales, pequeños negocios y sectores productivos como instrumento de presión. “La protesta social no debe ser invisibilizada”, señala CANIRAC, pero añade que tampoco pueden invisibilizarse los derechos de quienes no forman parte del conflicto y hoy pagan sus consecuencias.

La Pagoda
El llamado a la CNTE
CANIRAC y los firmantes pidieron actuar con oportunidad, responsabilidad y sensibilidad social para garantizar el derecho a la manifestación, pero también proteger el derecho de la ciudadanía a la movilidad, al trabajo, al ingreso, al abasto y a la seguridad.
La cámara solicitó que continúen las mesas de diálogo y negociación entre autoridades y grupos inconformes, pero sin que la sociedad, los trabajadores y los sectores productivos carguen con el costo de la falta de acuerdos. En su lectura, el magisterio forma parte de la sociedad y no debe colocarse en contra de otros trabajadores, familias y negocios que también enfrentan retos económicos todos los días.
El posicionamiento también advierte sobre el impacto en la imagen del país, especialmente en un momento de alta visibilidad nacional e internacional. Para la industria restaurantera, la movilidad urbana, la actividad turística y la operación de miles de negocios no pueden quedar sujetas a bloqueos que dañan directamente a millones de personas.
El documento fue suscrito por representantes de CANIRAC, la Asociación Mexicana de Restaurantes (AMR), Cadenas Restauranteras (DICARES) y CANIRAC Ciudad de México.



