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Bistronomie

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Acapulco quiere reconquistar al turismo desde la mesa en el Tianguis Turístico 2026

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Acapulco llega al Tianguis Turístico con una oferta gastronómica en expansión. Para Simón Quiñones, secretario de Turismo de Guerrero, esta reactivación confirma que la comida será una de las grandes cartas del puerto en su recuperación.

Diego López

En el turismo, hay una constante que atraviesa cualquier destino: el visitante come tres veces al día. Bajo esa lógica, la gastronomía no es un complemento, sino uno de los pilares que sostienen la experiencia turística. En la edición número 50 del Tianguis Turístico de México, Acapulco busca reposicionarse no solo como un destino de sol y playa, sino como una plaza gastronómica en plena reconfiguración.

Simón Quiñones Orozco, secretario de Turismo de Guerrero, lo resume con claridad: "lo que hace tres veces al día el que nos visita, sin duda, es comer". La frase no es menor en un contexto donde el puerto intenta consolidar su recuperación tras el impacto del huracán Otis, apostando por la cocina como uno de sus principales motores.

La vitrina del Tianguis Turístico, que históricamente tuvo a Acapulco como su sede durante más de tres décadas, vuelve a poner el foco en el destino. Pero ahora con una narrativa distinta: mostrar que la reconstrucción también pasa por los sabores.

De la fonda a la cocina de autor: la nueva oferta gastronómica

La oferta gastronómica de Acapulco se mueve en dos velocidades que hoy convergen. Por un lado, la tradición que se mantiene intacta en playas como Pie de la Cuesta, Revolcadero o Playa Bonfil, donde persisten platillos como el pescado a la talla, el caldo de camarón, el ceviche acapulqueño o el pulpo enamorado.

"Hay una gran variedad de gastronomía tradicional local en esas playas", señala el secretario Quiñones Orozco, al destacar que estos espacios siguen siendo el primer contacto del visitante con la cocina del destino.

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Simón Quiñones Orozco - Secretario de Turismo GuerreroCortesía

Pero en paralelo, el puerto vive una ola de aperturas que busca sofisticar su propuesta. En el último año se han registrado más de 60 nuevos establecimientos entre restaurantes y espacios de entretenimiento, una señal clara de que la inversión sigue apostando por el destino.

Restaurantes como Bora Bora o Praa representan esta nueva etapa, con propuestas de cocina de autor y experiencias más elaboradas. A ello se suma la permanencia de referentes como Zibu, que ha consolidado una narrativa gastronómica contemporánea en Acapulco y de Guerrero.

El efecto Gaytán y la apuesta por el prestigio

Uno de los movimientos más relevantes en esta transformación es la llegada del chef guerrerense Carlos Gaytán, el primer mexicano en obtener una estrella Michelin para un restaurante, quien prepara la apertura de un nuevo espacio dentro del hotel Princess el lunes 27 de abril de 2026.

Su incorporación no solo suma prestigio, también envía un mensaje claro: Guerrero busca competir en el terreno de la alta cocina sin perder su identidad.

"Es garantía el chef Gaytán… viene a proponer una cocina desde sus raíces y lo guerrerense", apunta Quiñones Orozco, subrayando el valor de integrar talento de alto nivel con productos y tradiciones locales.

A esta narrativa se suman figuras como el chef Eduardo Palazuelos y Susana Palazuelos, con nuevas aperturas frente al mar, en un intento por reforzar la conexión entre paisaje, producto y experiencia gastronómica.

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Íconos de Guerrero, los chefs Carlos Gaytán, Susana y Eduardo PalazuelosCortesía

Comer como indicador de recuperación turística

Más allá del discurso, la reactivación gastronómica también responde a una lógica de mercado. El aumento en la ocupación hotelera durante fines de semana y periodos vacacionales ha detonado la demanda de experiencias culinarias más diversas.

Desde la fonda hasta el restaurante de autor, el turista busca opciones, y esa demanda ha impulsado la reinversión en el sector de alimentos y bebidas. "Todo este boom se da porque hay una demanda de nuestros visitantes", explica el secretario.

El dato es relevante en términos económicos: la gastronomía no solo atrae turistas, también genera empleo, activa cadenas de suministro y amplía el gasto promedio por visitante.

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Pescado a la tallaCortesía

En ese sentido, el Tianguis Turístico funciona como una plataforma estratégica para posicionar esta nueva etapa. No se trata únicamente de vender habitaciones o paquetes vacacionales, sino de construir una narrativa donde la cocina sea parte del atractivo central.

Recomendaciones que marcan la ruta del visitante

Dentro de esta oferta, el propio secretario Simón Quiñones traza una ruta gastronómica que sintetiza el espectro del destino: desayunar en espacios tradicionales como Paititi del Mar o La Granja; comer mariscos en Wahoo; y cerrar el día con propuestas de mayor sofisticación como Zibu o Praya.

El recorrido no es casual. Refleja la dualidad de Acapulco: un destino donde conviven la cocina popular y la alta gastronomía, ambas necesarias para sostener su atractivo.

Y como complemento, la vida nocturna —con espacios emblemáticos como el Baby’O, que también celebra 50 años— termina de configurar una experiencia integral donde comer, beber y socializar forman parte del mismo ecosistema turístico.

En su edición número 50, el Tianguis Turístico no solo conmemora su historia; también deja ver que, en destinos como Acapulco, la recuperación pasa inevitablemente por la mesa.

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