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Arte e Ideas

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AVE UNAM y la revolución de la "vinculación nómada" en el bachillerato

El proyecto AVE redefine la relación entre los museos universitarios y la comunidad estudiantil de bachillerato, trasladando la práctica del arte contemporáneo directamente a los planteles escolares.

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Foto: Cortesía

Nelly Toche

En el complejo ecosistema de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la educación media superior representa una de las fuerzas demográficas más vibrantes y, al mismo tiempo, más desafiantes. Con una comunidad que supera los 400 mil integrantes entre la Escuela Nacional Preparatoria (ENP) y el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), la pregunta sobre cómo conectar el arte contemporáneo con los jóvenes de 15 a 17 años ha encontrado una respuesta ambiciosa: el proyecto AVE (Arte, Vinculación y Experimentación).

Bajo la tutela de la Dirección General de Artes Visuales (DGAV), AVE no nace como una simple extensión de los museos, sino como una estructura "extra muros" que busca habitar los planteles. No se trata de llevar a los alumnos al museo, sino de que la metodología del museo —la curaduría pedagógica, la experimentación y el pensamiento crítico— se desplace hacia los patios, pasillos y aulas de las preparatorias.

El diagnóstico: ¿Qué escuchan y qué sienten los jóvenes?

La génesis de AVE, según explica su coordinador, el curador David Miranda, parte de un vacío detectado en la oferta cultural tradicional. Durante mucho tiempo, la franja de educación media superior parecía quedar en un limbo entre las actividades infantiles y la especialización universitaria. Para cerrar esta brecha, el equipo de la DGAV —que gestiona recintos emblemáticos como el Museo Experimental El Eco y el MUAC— implementó un diagnóstico activo denominado "Dando y Dando".

En esta fase piloto, realizada a finales de 2025 en los planteles 3, 5, 6 y 9 de la ENP, los estudiantes intercambiaron dibujos y creaciones propias por tatuajes temporales y botones. Más allá del intercambio material, el equipo recolectó datos fundamentales: qué redes sociales habitan, qué música define su identidad y cuáles son sus preocupaciones inmediatas.

"Descubrimos que la noción de arte para ellos está intrínsecamente ligada a la expresión", señala Miranda a El Economista. Este hallazgo dio forma a los ejes actuales del proyecto: el taller de Stand-up y el de Rap, dos disciplinas que utilizan la palabra y el cuerpo como herramientas de resistencia y afirmación personal en una etapa donde la orientación vocacional y la definición de la identidad son procesos trascendentales.

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Foto: Especial

Los artistas como guías, no solo como autores

Una de las piezas clave de AVE es la selección de los creadores que acompañan a los estudiantes. No se trata de artistas que llegan a imponer una obra, sino de figuras que comparten una práctica pedagógica previa y una apertura al aprendizaje colaborativo.

En la primera etapa, nombres como Galia Eibenschutz, Ricardo Rendón y Sebastián Romo han servido de puente. Eibenschutz llevó a la Prepa 3 su proyecto Dibujos efímeros, donde el cuerpo se convierte en el pincel; Rendón transformó la Prepa 5 con Plataforma activa, una serie de paisajes sonoros construidos por el movimiento de la comunidad; y Romo, en la Prepa 9, facilitó la creación de una escultura de gran formato a través del taller Furia y poesía.

"La responsabilidad compartida es modelar estas prácticas de producción vinculadas al binomio educación-arte", afirma Miranda. Este enfoque asegura que el arte no sea visto como un objeto sagrado e intocable, sino como un proceso vivo y "en tiempo presente".

Inter-acciones: La radio que camina

Para que el proyecto no se diluya en la efimeridad de un taller, AVE ha incorporado un dispositivo tecnológico y social: el podcast Inter-acciones. Gracias a una unidad móvil habilitada como cabina de radio nómada, el equipo recorre los planteles permitiendo que los jóvenes se apropien del micrófono.

Bajo el lema "Aprender haciendo", los estudiantes no son solo entrevistados; participan en el diseño de contenidos, escriben guiones y graban sus propias historias, desde sus proyectos culturales hasta los mitos urbanos de sus escuelas. Este contenido se distribuye a través de las redes que los jóvenes realmente usan: TikTok e Instagram (@ave.unam), rompiendo con la formalidad institucional para hablar en el lenguaje de la inmediatez digital.

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Foto: Especial

Un modelo de largo aliento

AVE no es un esfuerzo efímero. La Dirección General de Artes Visuales ha consolidado una Coordinación de Vinculación Estudiantil para asegurar la continuidad del programa. El cronograma es claro: tras el éxito de los pilotos en 2025, el 2026 marca la consolidación en la Escuela Nacional Preparatoria.

Sin embargo, el alcance es mayor. En mayo y junio de 2026, se llevará a cabo el Diplomado en Educación Estética para docentes, en colaboración con el Instituto Mexicano del Arte al Servicio de la Educación (IMASE). Este programa busca que los profesores de todas las materias vean en el arte una herramienta pedagógica transversal para sus clases de física, historia o literatura.

La expansión continuará en 2027, cuando el programa "estrene" su llegada a los planteles del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH). "Estamos hablando de una población de más de 400 mil personas. Es un trabajo de largo aliento y de compromiso sólido", enfatiza Miranda.

El museo como laboratorio social

En un país donde el acceso a la cultura puede ser desigual, que la universidad pública más importante de México despliegue recursos especializados para llevar el arte contemporáneo directamente al territorio de los jóvenes es un acto de justicia social y pedagógica, aseguran sus creadores.

AVE demuestra que el arte contemporáneo no tiene por qué ser ajeno o incomprensible. Al integrarlo en la vida cotidiana de las prepas —a través de un podcast, un dibujo efímero o un rima de rap—, la UNAM está formando no solo a los artistas del futuro, sino a ciudadanos capaces de experimentar, vincularse y, sobre todo, de pensar haciendo.

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Nelly Toche

Periodista de ciencia en la sección Arte, Ideas y Gente de El Economista. Cuenta con maestría en periodismo sobre Políticas Públicas por el CIDE y es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UVM.

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