Guadalajara, Jal. Abogar a la sensibilidad de la iniciativa privada para invertir en proyectos de cine, sobre todo en el de animación y, en especial, en el stop motion; instar a las televisoras a involucrarse más en estos proyectos, como sucede en países como España y Francia, son algunas de las interpelaciones del multipremiado cineasta Luis Téllez, reciente ganador del Ariel a Mejor Corto de Animación por su trabajo “¡Viva el Rey!”.

El integrante de la generación que hoy en día es punta de lanza del cine animado en México sugiere, incluso, romper el estigma de que el cine animado en stop motion no vende. Eso, y luchar por mantener los estímulos del Estado, como Eficine, Foprocine, Fidecine y Fonca.

“En el caso del cortometraje, el stop motion no vende si no es ‘Wallace y Gromit’”, dijo a manera de broma paradójica. “Pero creo que ahora nos toca demostrar. Pienso que con el primer caso de éxito, va a ser un fenómeno natural que la iniciativa privada levante la mano y quiera participar. Si ahora mismo un empresario confía con los ojos cerrados, es increíble, pero después del primer caso de éxito, esto va a ser del todo natural”, aseguró Téllez.

Así como “¡Viva el Rey!”, su trabajo como animador, guionista o director ha contribuido para la conquista de al menos media docena de Arieles en los últimos años, uno de ellos, el merecido por el emblemático cortometraje animado “Hasta los huesos” (2011), dirigido por René Castillo.

Nacido en la Ciudad de México, pero afincado en la capital jalisciense desde 1998, Téllez fue parte del taller “Cine de animación stop motion”, que su colega, la también galardonada Karla Castañeda impartió este jueves 18 de julio a jóvenes creadores como parte de las actividades del encuentro Despertares Impulsa, en dicha ciudad.

Ambos son parte del grupo de siete animadores a los que Guillermo del Toro encomendó la integración del Centro Internacional de Animación (CIA), aunque todos ellos prefieran llamarle “El taller de Chucho”, una escuela y productora de cine de animación pensada para impulsar a la siguiente generación de cineastas, sobre todo locales, interesados en esa especialidad de la cinematografía, dice Téllez, que es lo más parecida a ver crecer el pasto.

“El taller de Chucho seguirá legitimando esto”, dijo sobre la potencia de stop motion en la que se ha convertido la capital de Jalisco. Recalcó el dominio tapatío en los premios de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) para esa categoría, con unos 13 ganadores de Jalisco, incluyéndolo. Esto se debe, razonó, a que hay un movimiento identificable, una escuela con un fin en común, gestada por esa generación a la que Téllez pertenece e integrada por otros como la propia Karla Castañeda, Juan José Medina, René Castillo, Rigo Mora y el propio Del Toro.

“Al principio fue como una especie de contagio que hace 20 años no existía en la Ciudad de México. En ese tiempo, en Guadalajara, la única forma de hacer animación era de manera independiente, porque no había industria, y eso de lo que tanto nos quejábamos fue un factor determinante. Había poca gente en ese tiempo, pero cada proyecto fue abriéndose camino, se fue quedando en la memoria. Ha sido como una especie de pase de estafeta. Gente que colaboró en ‘Hasta los huesos’ fue haciendo su propio camino (…) hasta que ahora estamos pasado por una época dorada del stop motion”, argumentó.

Fueron 14 años los que le tomó concretar “¡Viva el Rey!” desde la idea inicial. La principal causa, un sinfín de dificultades para concretar el financiamiento. Ahora, con el Ariel en las manos, y aún sin él, se encuentra en la etapa de producción del primer largometraje de animación en stop motion del país: “Inzomnia”, la narrativa aristotélica en tres actos sobre las vivencias de Camila, una niña de 10 años que vive en carne propia lo que pasaría si los que nos rodean dejaran de dormir.

“Pero siempre he dicho que ser el primero se es solamente anecdótico. Lo importante es hacer buenas películas. Estamos cuidando los procesos, tenemos un cuidado excesivo. En esa medida tendremos mayores oportunidades para que sea una película memorable. Yo quiero conectar”, afirmó Téllez.

A la pregunta sobre en qué etapa de su carrera, consideró, se encuentra, Luis Téllez respondió: “estoy empezando, a pesar de esos 20 años. Este es el primer gran reto que se dio gracias al resultado de todos los cortometrajes”. Espera, pues, convertir ese producto fílmico en el impulsor de un paso más dentro de esta industria. Y espera hacerlo bien, porque detrás de sí, ya vienen sus colegas trabajando en otros largometrajes en stop motion, incluyendo a Karla, que justo ahora trabaja en un guion a cuatro manos con Del Toro. La vara tiene que estar muy alta.

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