Guanajuato, Gto. La tarde de este sábado, como parte de las actividades del último día de la edición XXII del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF), el cineasta inglés de origen estadounidense, Terry Gilliam, fue objeto del homenaje internacional y receptor de la Cruz de Plata de Más Cine, máxima distinción del certamen fílmico, misma que recibió de manos de su directora, Sarah Hoch, en la sala principal del Auditorio del Estado.

Antes de ser llamado al escenario para recibir la distinción y la ovación de los presentes, Gilliam presenció un video que reseña su trayectoria fílmica, con cintas caracterizadas por la capacidad imaginativa de su creador, con mundos utópicos o distópicos, donde los imposibles parecen no existir, o historias cervantinas adosadas con elementos de profunda creatividad, ensueño y, por supuesto, provocación.

“Me muero de ganas por ver de nuevo mis películas que acaban de mostrar. Es que ya casi se me olvidan todas, pero verlas nuevamente me hace darme cuenta que sí he hecho buenas cintas. Quiero darle gracias al festival por haber hecho esta selección de todo mi trabajo. Nunca había visto algo similar; es mejor que la academia y mejor que el resto de festivales. Se los agradezco infinitamente”, declaró el realizador no sin antes se interrumpido por una nueva ovación.

Demostró su orgullo por ser responsable de un tipo de cintas con las que él creció queriendo ver. Dijo que asimila su carrera como una muy egoísta, puesto que la hizo para entretenerse así mismo; sin embargo, se dijo congratulado de que sea del agrado del público. En todo momento se mostró simpático con el público.

 

Don Quijote Contemporáneo

Ahí mismo, momentos después de la ceremonia protocolaria, el cineasta, responsable de cintas como Time bandits (1977), Brazil (1985), Twelve monkeys (1995), Fear and loathing in Las Vegas (1998), Tideland (2005) o The man who killed Don Quixote (2018), ofreció una conferencia magistral en la que hizo un repaso por varias de sus más significativas películas. La misma fue moderada por el actor Sergio Zurita

El Quijote fue uno de los temas en los que más se extendió el cineasta, toda vez que se encontraba en una ciudad cervantina. Comentó que fueron casi 30 años los que le tomó culminar The man who killed Don Quixote.

“La mayoría de las personas sabemos quién es el Quijote, este loco que lucha y tiene esta idea confusa de la realidad (…). Leí el libro, me di cuenta de que tendría un problema, porque tenía que tratarse de un trabajo extraordinario y no sabía por dónde comenzar, aunque di inicio al proceso e hice un guion”, explicó.

Habló de cómo hace 19 años comenzó la aventura de un rodaje de una primera versión inspirada en la novela de Cervantes pero terminó fracasando. Evidencia de esa primera lucha por llevar a la pantalla esa evocación del Quijote quedó registrada en el filme documental Lost in La Mancha (2002). 

“Yo no estaba tan obsesionado con Don Quijote sino que creo que Don Quijote se obsesionó conmigo. Más bien me sentí como un prisionero de un personaje ficticio de mi imaginación”, reflexionó.

Habló sobre cintas como Tideland (2005), un trabajo que describió como tan enternecedor como perturbador, o The Fisher King (1991), protagonizada por Jeff Bridges y Robin Williams, este último, para quien tuvo buenos pensamientos.

"Era una de las personas más tímidas que podías conocer. Era tímido, callado, en casa. Como persona pública era hiperactivo. Era como una gran antena receptora: todo el conocimiento que flotaba en el aire, él lo tomaba y lo digería (...). Fue un verdadero placer trabajar con él porque cada día era disfrutable y divertido. Lo daba todo", evocó. A partir del recuerdo de Williams, Gilliam se dijo afortunado, "porque he podido ser amigo y pasar tiempo con gente maravillosa en este planeta, Robin siendo uno de ellos". 

El cineasta expresó su simpatía por nuestro país. Ya previamente había hablado sobre la comida mexicana. “Por eso es que me gusta México o España. Me gustan los países que tienen sangre latina, que tienen sangre indígena, porque están más cerca de la realidad que los actores y las actrices de Hollywood. A ellos no son a quienes ustedes deben admirar”, explicó.

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