El video dura unos pocos minutos. Es una zona de desastre. Decenas de personas, algunas con casco, otras sólo con su voluntad, jalan cuerdas para levantar el muro caído de lo que parece ser un edificio habitacional. Hay gritos, desacuerdos, pero el funcionamiento de un cuerpo colectivo es innegable.

Es el día del sismo de septiembre de 2017 en la Ciudad de México.

“Es el 19S. Es cuando me muevo a la Del Valle. Había ido a la Narvarte a recoger a mis hijas. Era imposible transitar por la ciudad. Pasamos por Gabriel Mancera y veo el movimiento tremendo en la zona de Gabriel Mancera. Llegué a la calle de Escocia y veo la escena y empiezo a hacer el registro, también a ayudar. Estábamos solos. Ninguna autoridad”. Explica así el video su autor original, Fernando Villa del Ángel, editor de fotografía de El Economista.

La pieza forma parte de la exposición Sublevaciones, del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

Sublevaciones fue curada por el filósofo Georges Didi Huberman bajo la idea de que no hay manera de detener al colectivo humano. La acción social, tanto como la individual, es una de un millón de maneras de resistencia.

Sigue Villa del Ángel: “Para mí el video, más que noticia, es un homenaje a la sociedad civil: Por qué hacemos las cosas, cómo podemos cambiar el estado de las cosas. Además del acto periodístico, hay una posición política: mostrar a la masa actuando sola, sin autoridades oficiales, con el único interés de encontrar sobrevivientes”.

Encontrar, pues, a sus pares entre los escombros.

Hay una anécdota curiosa sobre cómo llegó el video a la curaduría de Sublevaciones: lo tomaron de YouTube. El video perdió su paternidad original para convertirse, viralmente, en un homenaje a todos los que salieron esos días ingratos a recuperar su ciudad.

Apareció primero sin crédito, dominio público puro. Ahora ya aparece con el nombre de Villa del Ángel. Pero como él mismo dice, esa pieza ya le pertenece a la gente. Eso también es un acto revolucionario.

El levantamiento como acción poética

Es una danza, resistir. Es un llamado a la acción libertaria. El goce de bailar sobre la tumba del tirano.

La curaduría de Huberman va del gesto puro, aquel que se libra del fardo del poder aplastante, a la acción poética de lo rebelde. Del gesto al acto, siempre guiado por el deseo. Un deseo indestructible, innegable: puramente humano.

Hay piezas variopintas y de diversas eras del arte. Por ejemplo, una serie de fotos de Tina Modotti con resonancias comunistas (una hoz yace junto a una cartuchera y una pieza de elote) a fotos de Enrique Metinides, el grande de la nota roja, donde se ve el rescate de un suicida. Entre ambas series de fotos yace casi todo un siglo y de todos modos hay una armonía implícita entre ellas.

La sublevación es hermosa en la foto de Hiroji Kubota en la que un grupo de Black Panthers, el grupo revolucionario afroamericano, se manifiestan en Chicago. Están solos, todo a su alrededor es nieve. Sobre su espalda, la historia de opresión de su gente.

Hay imágenes rotas, carteles que gritan “¡Fusilemos a los tirabombas!”, pedazos de historia de movimientos obreros, estudiantiles, de minorías. Una muy interesante de Henri Cartier-Bresson de un grupo de mujeres (la mayoría) que llevan carteles que dicen “Welcome, Fidel!”. Es Miami en los años 60.

En cierto momento del recorrido queda clara la tesis del curador: los poetas lideran la marcha. Ellos se mueven como espíritus en la mancha del tiempo. No es extraño, pues, que la exposición comience con una pieza de Baudelaire e incluya a personajes preponderantes del arte como Man Ray. Y eso junto a obras que va de lo histórico a lo antihistórico, es decir, a lo que no tiene tiempo: ese contexto perdido tantas veces criticado y poco entendido del arte contemporáneo.

Sublevaciones es compleja y brillante. Muestra algo que va más allá de la visita al museo con la gente tomándose selfies—otro acto rebelde, si se piensa— o grabando video de los videos. Algo más se queda en la cabeza y en el pecho de quien la recorre con calma.

MUAC

Insurgentes 3000, Centro Cultural Universitario

Miércoles a domingo, de 11 am a 6 pm. Jueves y sábado hasta las 8 pm

Entrada: $40

[email protected]