“La digitalización está por encima de nosotros. Aunque no nos demos cuenta, nos está invadiendo y es que somos más digitales de lo que parece. No es que veamos si puede ser importante la digitalización, es que ya está aquí, es nuestro presente”, expresó el historiador español y promotor cultural Bienvenido Maquedano Carrasco en referencia a la urgencia de incorporar el mercado artesanal a las plataformas digitales.

Lo hizo durante el conversatorio “Economías locales y patrimonio cultural: alternativas locales a problemáticas globales”, que forma parte del ciclo El patrimonio cultural inmaterial: fuente de resiliencia y desarrollo local ante el Covid-19, organizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de la Dirección de Patrimonio Mundial y la Dirección General de Culturas Populares, Indígenas y Urbanas, de la Secretaría de Cultura.

“La artesanía tiene que estar de moda, no tiene que ser una moda”, amplió Maquedano Carrasco. “En España cayó en picada en los años 80 y cayó por ese divorcio entre el producto y lo que la gente estaba demandando. No veo que haya que renunicar a la tradición, al buen hacer, a los procesos artesanales consolidados, pero sí tenemos que saber sobre la sociedad en la que nos estamos moviendo”.

El coloquio fue una oportunidad para cruzar miradas desde España, Perú y México sobre la manera en que la pandemia ha afectado la producción artesanal y para reflexionar sobre las acciones desde las que pueden incidir los maestros artesanos, las instituciones y la academia.

“Este año ya no nos invitaron a ningún lado. Por lo mismo de la epidemia se han cancelado muchos eventos tanto de la artesanía como de la cocina”, compartió Virginia González Álvarez, artesana y cocinera tradicional otomí. “Nos ha afectado mucho. Desde enero para acá no hemos tenido salidas a ningún lado. Trabajamos en casa lo poquito que podemos hacer. Han venido marchantes a llenar la canasta, pero (han buscan comprar) a bajo precio porque van a revender”.

Desde el otro hemisferio, la artesana Martha Pancca Lazarinos, líder del taller familiar Bordadores de Pancca y heredera de antiguas técnicas andinas en Puno, Perú, compartió un testimonio de resiliencia ante el frenón de su principal sustento. Argumentó que la falta de materia prima para sus piezas textiles, el alza de los precios y la imposibilidad de viajar a las ferias artesanales, ha afectado al grado de comprometer la educación de sus hermanos e hijos.

“Ya no queremos ir a tocar las puertas de un representante del ministerio o cualquier autoridad. Queremos que vayan a visitar las casas artesanales, para que vean cómo están sobreviviendo a pesar de que no hay ventas, a pesar de que no están saliendo a los mercados. Nosotros también afrontamos la pandemia, también tenemos miedo de salir a los mercados. Queremos que las autoridades ya no se olviden de los artesanos”, instó la comerciante.

La doctora en historia Amalia Ramírez Garayza, por su parte, enfatizó que uno de los mayores desafíos del presente es impedir que las condiciones económicas agraven la brecha de desigualdad hacia sectores como el artesano. No dudó de la capacidad de la comunidad para adaptarse a las tecnologías y abrirse paso en el e-commerce. Por el contrario, argumentó que las instituciones de fomento del sector están fallando en la manera de respuesta para el gremio artesanal: “no están utilizando las tecnologías con la creatividad que la están usando los artesanos”.

Finalmente, Bienvenido Maquedano expresó que “los artesanos, aparte de pelearse con el mercado, tienen que pelearse con las secuelas psicológicas que les han dejado décadas de ser considerados como el último escalón productivo. Devolverles el orgullo es algo que tenemos que hacer todos. La tarea fundamental de la administración es poner freno a lo que creo es la primera amenaza: la desaparición de la transmisión de los saberes”, sostuvo el especialista.

¿Quiénes participaron?

• Martha Pancca Lazarinos. Artesana bordadora, líder del taller familiar Bordadores de Pancca, en Puno, Perú. Es heredera de técnicas andinas antiguas. Por su iniciativa, el taller ha logrado incorporar sus distintivos bordados a piezas de uso cotidiano.

• Virginia González Álvarez. Artesana, concinera tradicional y promotora cultural otomí. Realiza artesanías de carrizo y practica la herbolaria tradicional en remedios caseros. Forma parte del proyecto estatal “Cocineros tradicionales”, con el que ha viajado a Europa para compartir sus saberes.

• Amalia Ramírez Garayza. Profesora investigadora del Programa académico de arte y patrimonio cultural en la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán. Es arqueóloga, maestra en Estudios Étnicos y doctora en Historia.

• Bienvenido Maquedano Carrasco. Maestro en Gestión del Patrimonio y gestor cultural, redactor del expediente binacional con el que se consiguió la inscripción de la Talavera de Puebla y Tlaxcala, en México, y las Lozas de la Reina y Puente del Arzobispo, en España, en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.

Moderadora:

• Sol Rubin de la Borbolla, antropóloga, gestora y promotora cultural. Coloboró en los expedientes para inscribir en la Lista de Patrimonio Inmaterial las Cocinas tradicionales de México, la Romería de la Virgen de Zapopan, la Fiesta de Los Parachicos de Chiapa de Corzo, entre otros.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx