“México está entre los 12 países a la vanguardia en desarrollo de vacunas”, dijo el canciller Marcelo Ebrard hace un par de semanas en una conferencia con el presidente de México.

Para conocer el detalle de esta posición, El Economista buscó a la subsecretaria de Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Martha Delgado, quien señala: “México tiene varias instituciones académicas con gran tradición en el desarrollo de vacunas muy diversas; en particular, para el desarrollo de vacunas para el SARS-CoV-2, están participando concretamente el Instituto de Biotecnología de la UNAM, la Universidad Autónoma de Querétaro, la Universidad de Baja California, y hay además grupos de investigadores de varias instituciones que están trabajando en la búsqueda de una vacuna”.

“El proceso de desarrollo de una vacuna es muy complejo, es costoso y es lento, pero México tiene esas capacidades instaladas en las instituciones académicas”, señala la subsecretaria.

Además, agrega que México tiene, por su acción multilateral, mecanismos eficaces para enfrentar los problemas globales, que se han activado durante esta pandemia. Por ejemplo, fue invitado y se incorporó a la Coalición para las innovaciones de preparación contra las epidemias (CEPI, por su sigla en inglés), con sede en Oslo, Noruega, donde participan actores de los sectores público y privado y de  instituciones académicas de 14 países.

“Cuando aparece el Covid-19, esta coalición hace un llamamiento global para obtener fondos y apoyo de muy diversas naciones para hacer frente a la pandemia. Esta mañana (miércoles) tuve una reunión con el director ejecutivo adjunto de la CEPI, Frederik Kristensen, y con su equipo de trabajo entre ellos el mexicano Raúl Gómez Román, que están abocados a nuevos protocolos de investigación, nueve líneas de investigación en total relativos al Covid-19, y cuatro de ellos ya se están probando, ya que han sido los más exitosos”, comparte.

“El sentido de participación de México en esta coalición es a partir de un mandato del presidente (López Obrador), de buscar que cuando se descubra una vacuna ésta pueda estar acompañada de una mística de distribución equitativa y universal para todos los países del mundo”, dice.

Sobre cómo se concretaría la resolución de Naciones Unidas para garantizar el acceso mundial a medicamentos, vacunas y equipo médico en condiciones de igualdad, que fue respaldada por 179 países el pasado 23 de abril, Martha Delgado expresó: “La resolución es un acuerdo de voluntades de los países que comparten esta visión de México de que las vacunas, las medicinas y los tratamientos, tienen que ser de una amplísima distribución global. El aterrizaje de esto es en muy diversos ámbitos. Yo veo en esta coalición un espacio muy directo para que la vacuna -cuando surja- pueda tener una distribución universal y equitativa, que no quiere decir gratuita; obviamente, allí se va a requerir del compromiso y la responsabilidad de cada país, pero esta coalición tiene el espíritu de coadyuvar en eso: la distribución universal, justa y equitativa de la vacuna”.

En el terreno de los medicamentos es un poco más complejo, dice. “Muchos de los desarrolladores son privados y tienen patentes, pero muchos países están de acuerdo en que las medicinas tienen que distribuirse con esa mística de acceso universal y equidad, pero ahorita es muy difícil detallar los mecanismos que se echarían a andar si aún no las tenemos”.

“La extinción de ProMéxico (que en términos prácticos supuso la recuperación de las atribuciones de la diplomacia económica por la cancillería, dice Delgado) nos preparó y nos capacitó para enfrentar esta tarea en materia de logística para importación de insumos. Desde enero, por encargo del presidente, la cancillería se ha dedicado a buscar la proveeduría de medicamentos en el exterior, recordarás que tuvimos escasez de medicamentos para una serie de padecimientos; entonces empezamos a hacer la vinculación de nuestras representaciones en el exterior con laboratorios y farmacéuticas, en diversos países que son proveedores de medicamentos.

“Y esta fue una experiencia que nos ayudó mucho para enfrentar la emergencia del Covid-19, en la parte que a nosotros corresponde que es la búsqueda de insumos médicos y equipos en el exterior”, asegura Delgado.

Y agrega: “el sector salud ha venido abasteciéndose de los insumos que se producen en México, pero lo que tuvo que requerir de fuera del país fue muy importante, ante el cierre de algunas industrias, el rompimiento de algunas cadenas de suministro, de importaciones de medicina y equipos de protección personal; ante el cierre de las exportaciones de ventiladores, de mascarillas, de medicamentos, que impusieron algunos países hacia otros países, incluido México, y eso fue un gran reto para nosotros en la cancillería. Encontrar lo que México necesitaba, de manera oportuna, a precio accesible, y con todos los permisos y las autorizaciones necesarias”.

La diplomacia en la crisis

La subsecretaria destaca que “México ha sido receptor de una gran solidaridad de China, de Estados Unidos, y de muchos otros países y, gracias a la labor diplomática, el puente aéreo para traer los insumos necesarios para atender la emergencia ha sido exitoso. Pusimos la diplomacia como herramienta esencial al servicio de la proveeduría y de la salud de los mexicanos y del personal sanitario”, sostiene.

Recuerda que desde hace 30 años las labores de promoción económica de México en el exterior habían recaído en áreas financieras y hacendarias del gobierno, ya que se requirieron entonces habilidades muy técnicas para negociar tratados comerciales, para definir políticas comerciales y discutir cuotas de producción y aranceles, “pero ahora que regresan estas atribuciones de la diplomacia económica a la cancillería, le hemos podido sacar el mejor provecho”.

“Mi equipo tiene un área económica muy competente, que es esencial, pero en este momento lo que nos ha ayudado mucho son las relaciones diplomáticas. México tiene un prestigio diplomático a nivel global muy destacado, desde hace décadas, y eso hoy ha jugado un papel esencial en la relación con el mundo, no sólo para la proveeduría, sino en cooperación científica, cooperación médica, solidaridad internacional, que se evidencia, por ejemplo, en la respuesta a las donaciones que hemos gestionado con otros países, que prácticamente igualan el monto de lo que México ha comprado en el exterior”, asegura la subsecretaria encargada de la proveeduría de insumos internacionales en el equipo de emergencia del canciller Ebrard.

Solidaridad internacional

Informa que a la fecha se han recibido siete donativos de las organizaciones Direct Relief (Estados Unidos), Novartis (Suiza), Lego (Dinamarca), Corea Dasung (Corea), Fundación Jack Ma y Fundación Alí Baba (China).

Entre los insumos donados destacan más de 1 millón de mascarillas KN95 para personal médico, 4.9 millones de mascarillas quirúrgicas, 571,000 caretas protectoras, lentes o googles, 50,000 pruebas PCR, 165,000 cubrebocas, 370,000 guantes de exploración y 3,000 ventiladores, entre otros insumos.

Los ventiladores, todo un reto

Una de las operaciones más complejas, cuenta Martha Delgado, ha sido la importación de ventiladores. “Ha sido de lo más difícil porque es un bien muy escaso, no se producen en todo el mundo, la mayoría de los países dejaron de exportarlos, y  los que podían exportarlos hacia nosotros tenían muchas complicaciones; la fluctuación de precios jugaba en contra, algunos modelos no eran compatibles con las medidas estrictas del sector salud; los tiempos de entrega eran lentos y tardados; incluso la dinámica administrativa del país para pagos y anticipos fue muy difícil, pero hemos sorteado toda clase de obstáculos para tener estos aparatos en el país”, concluye.

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