por Luis Muñoz Fernández

Desde tiempos muy antiguos, los seres humanos con malformaciones congénitas han despertado la curiosidad y el asombro de quienes los rodean; y por otro lado, la ignorancia, las creencias religiosas y la repulsión han hecho que, en el pasado, estos seres fueran satanizados, relegados o expuestos como fenómenos de circo. Tal fue el caso de la pareja de siamesas Cristina y Rita Parodi, quienes nacieron el 3 de marzo de 1829 en Sassari, un pueblecito de Cerdeña, Italia. Sus cuerpos se unían a la altura de la cintura, y compartían el mismo par de piernas.

Los padres, de muy escasos recursos, vieron en ellas la oportunidad de hacerse de algún dinero exhibiéndolas en público, así que gastaron sus pocos ahorros para viajar con sus bebés a la capital francesa. A pesar de su éxito en Italia, los parisinos no los recibieron muy bien: los magistrados no permitieron que el matrimonio exhibiese a sus hijas; por ello, al haber perdido su única fuente de ingresos, se mudaron a las afueras de la ciudad y así pudieron ganar algunas monedas que numerosos médicos y filósofos les pagaron con tal de ver en privado aquel prodigio de la naturaleza.

Hasta que la muerte las separe

Aunque estaban conectadas en la parte inferior del tronco, Cristina y Rita eran claramente distintas. Mientras que Cristina lucía saludable, sonriente, vigorosa y tenía un apetito voraz, Rita era débil, quejumbrosa y su piel siempre tenía un tono azulado. Expuestas constantemente a las inclemencias del clima, Rita adquirió una bronquitis aguda y murió mientras comía del pecho de su madre. Tres minutos después, Cristina emitió un grito lastimero y también falleció.

Pronto se hizo evidente la causa de la frágil salud de Rita Parodi: su corazón se encontraba en el lado derecho del cuerpo —condición llamada situs inversus—, que no era grave en sí, pero se complicó por la presencia de varios agujeros en el órgano cardiaco. También se encontró que las dos columnas vertebrales confluían en una sola pelvis, y los dos tubos digestivos terminaban en un recto común; aunque cada una tenía su dotación de útero, trompas y ovarios, compartían una misma vagina. Al terminar la disección, su esqueleto fue hervido durante varias horas y luego se puso en exhibición, junto con un modelo de yeso de sus cuerpos.

Algunas teorías

La breve historia de las hermanas Parodi ilustra perfectamente la mezcla de emociones y reacciones que generan las personas que nacen con malformaciones. Las teorías sobre el origen de estas desviaciones han sido muy variadas: algunos pensaban que eran resultado de una influencia diabólica o que constituían una amenaza enviada por Dios cuando los progenitores habían cometido algún pecado grave; es decir, creían que se trataba de una manifestación de la ira divina.

Sin embargo, otros pensaban todo lo contrario; para éstos, la existencia de seres humanos con malformaciones era una prueba de la infinita capacidad creadora de Dios, que no se limitaba a las formas que consideramos «normales». Pero esta pugna iba mucho más allá de una disputa de orden religioso o teológico: representaba la lucha entre dos teorías rivales que explicaban el desarrollo de los embriones.

Los preformacionistas creían que todos los seres humanos ya existían completos —aunque diminutos— en los ovarios de su madre —ovistas— o, con menor frecuencia, en el esperma de su padre —espermistas—. La primera teoría implicaba que todas las generaciones de la humanidad estaban ya preformadas y contenidas en los ovarios de nuestra madre común, la bíblica Eva. Los oponentes, partidarios de la epigénesis, creían que los embriones no estaban preformados y que se empezaban a desarrollar a partir de la fertilización.

Lo que dice la ciencia

En la actualidad se sabe que la respuesta está en un punto intermedio: tanto los óvulos como los espermatozoides contienen información complementaria para formar un ser humano, pero se necesita la fusión de ambos —esto es, la fertilización— para que empiece el desarrollo de un nuevo ser. No es un pequeño embrión lo que viene preformado en las células germinales de los padres, sino la información química necesaria para construirlo: nuestro genoma, escrito en el ADN —ácido desoxirribonucleico.

El proceso mediante el cual llegamos a ser individuos autónomos es muy complejo. El huevo o cigoto —la célula madre de todas nuestras células— se multiplicará en decenas y centenas de células hijas que adoptarán, primero, la forma de un disco; luego, mediante dobleces y torsiones, constituirán una esfera multicelular y, tras varios cambios adicionales de forma, se convertirán en un pequeño embrión. Cada una de las instrucciones o genes de este asombroso «manual del usuario» nos indica, entre una infinidad de detalles, dónde debe quedar la cabeza, cuántos brazos, manos, dedos, ojos y orejas debemos tener, dónde van colocados los pulmones, si el hígado estará a la derecha y el bazo a la izquierda y hacia dónde debe orientarse la punta del corazón.

El plan genético

Algunos estudios en la mosca de la fruta han servido para entender cómo funcionan las «instrucciones» del plan arquitectónico de los seres vivos, el cual está dictado por la lectura de unas instrucciones químicas llamadas genes homeobox. En la mosca, los genes homeobox coordinan la aparición de dos antenas en la cabeza, un par de alas en el tórax y ningún apéndice en el abdomen —y genes homeobox similares a los de las moscas han sido descubiertos también en el hombre.

Pero, si todo está tan minuciosamente calculado, ¿por qué han existido casos de siameses?[1] Se estima que la probabilidad de tener gemelos siameses es de una entre 100 000, y la mayor incidencia de estos casos se presenta en el sureste asiático y en África, especialmente entre las niñas. Las dos teorías más importantes para explicar este fenómeno son la fisión, que sostiene que los cigotos fertilizados no se separan completamente, y la fusión, que afirma que los cigotos de los gemelos sí se separan en su totalidad, pero las células madre, en su búsqueda por células similares, hallan a las células madre del gemelo y las fusionan en el útero. Sin embargo, ninguna de las dos teorías ha sido aceptada cabalmente, así que la explicación de la tragedia de las pequeñas Parodi continúa siendo una asignatura pendiente para la ciencia.

Luis Muñoz Fernández es médico patólogo que mira a través del microscopio, escudriña en los territorios anatómicos para descubrir la mitosis anormal, el parásito ominoso y las extrañas consecuencias del desarrollo embrionario torcido. Insatisfecho con atesorar el fruto de esos hallazgos pavorosos, no resiste la tentación de compartirlos.

1947 un año para recordar

 

Hace frío en 1947: el invierno es tan intenso que se congelan las cataratas del Niágara y empieza la Guerra Fría. Pero el mar es cálido, porque en él navegan la Kon-Tiki y el Éxodo. Es el año idóneo para mirar a los grandes muralistas y enamorarse de los galanes del cine mexicano. Es la época de poner nuestro bolero favorito en la novísima tragamonedas. Es tiempo de admirar los vuelos de las faldas femeninas y de ver con deleite al «auto que nació siendo avión». Es, sin duda, un año para recordar.

Un crudo invierno. Durante el invierno hace tanto frío en el hemisferio norte, que las cataratas del Niágara se congelan.

A la caza de comunistas. Comienza la Guerra Fría y en los EE.UU. el Comité de Actividades Antiestadounidenses busca comunistas entre la gente de Hollywood, como el actor Gary Cooper, el productor Jack L. Warner y el escritor alemán Bertolt Brecht.

Matrimonio a la inglesa. 20 de noviembre: se casa la princesa Isabel de Inglaterra con Philip Mountbatten. El programa oficial de la boda se vende en dos chelines y seis peniques.

El origen de los problemas. 13 de octubre: la ONU aprueba la división de Tierra Santa en dos estados: árabe y judío.

Nuevas siglas. Se crea la Agencia Central de Inteligencia —CIA— e inicia operaciones el Fondo Monetario Internacional —FMI.

Tipo valiente. 1º de mayo: el presidente Miguel Alemán dice al Congreso de los ee.uu. que las democracias débiles inspiran dictaduras.

¡Sólo por hoy! Empieza a operar la organización Alcohólicos Anónimos en México.

«Empoderadas». Las mujeres mexicanas comienzan a ocupar cargos de elección popular en los ayuntamientos.

Lobo de mar. 7 de agosto: la balsa Kon-Tiki, de Thor Heyerdahl, llega a la isla Tuamotu, después de 101 días de viaje cruzando el Pacífico sin medios modernos de navegación.

Los libros del año. Se publican La peste, de Albert Camus; Bajo el volcán, de Malcolm Lowry, considerada la mejor novela sobre México escrita por un extranjero; Doctor Faustus, de Thomas Mann, y Al filo del agua, de Agustín Yáñez.

15 de mayo: se realiza la primera entrega de los premios Ariel a lo mejor del cine mexicano. La película ganadora es La barraca (1944), de Roberto Gavaldón.

Mito hecho realidad. Un pastor descubre en una cueva los manuscritos del Mar Muerto, que son textos bíblicos.

Adiós al racismo. 1º de abril: Jackie Robinson se convierte en el primer jugador negro de béisbol profesional. Firma con los Dodgers de Brooklyn.

[1] Denominado así por los gemelos unidos más famosos de la historia: los hermanos Chang y Eng Bunker, nacidos en Siam —hoy Tailandia—, que recorrieron los ee.uu. con el circo de P. T. Barnum y eran conocidos como «Los gemelos siameses».