Los otros lados nos aproxima al tema de la migración desde los objetos como contenedores de experiencias políticas, sociales y primordialmente emocionales. La selección de imágenes que lo conforman nos acerca de manera sentida y horizontal a atmósferas de cambio, movilización, violencias, apegos y memorias, todas estas como gruesas capas del fenómeno migratorio”, explicó Marcel del Castillo, uno de los curadores de la exposición fotográfica Los otros lados, que se exhibe desde hace unos días en la Galería abierta del Distrito Tec, en Monterrey, presentada por Femsa.

En 20 láminas de gran formato, la exposición narra el significado que tienen para los migrantes los objetos que los vinculan con los lugares que han dejado atrás. Las imágenes hablan de sus identidades como individuos, sus historias y anhelos propios, desde siete miradas femeninas, dice en entrevista Lorena Guillé-Laris, directora de Fundación Femsa.

La migración es un fenómeno que ha modificado dinámicas sociales, políticas y formas de pertenencia en el mundo. Se dice que México es un país de tránsito, destino y retorno para personas migrantes, sin embargo, cada vez son más quienes llegan y permanecen. Entre los migrantes de destino, se ubican refugiados, quienes han salido de sus países por causas como la persecución y violencia o como consecuencia de desastres naturales, ya que el proceso de la migración se deriva, en la mayoría de las ocasiones, del desplazamiento forzado. De acuerdo con la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, más de 40,000 personas solicitaron refugio durante 2020.

La exposición fotográfica Los otros lados muestra la migración contemporánea como un proceso en el que no hay un solo origen o un destino único; forma parte de Puerto Abierto, una iniciativa de Fundación Femsa que busca construir puentes de colaboración entre personas que migran, instituciones que trabajan con ellas y el sector artístico de la zona metropolitana de Monterrey.

“Los otros lados apela a esa noción de no tener un lugar fijo como destino, trazado cuando uno inicia tránsito, y todos estos lados son los lugares por donde van pasando los migrantes al transitar. Estamos reflejando una mirada a una población vulnerable que nos conecta con historias de personas que están buscando probablemente lo mismo que tú y que  yo: un mejor futuro mejor para sus hijos y un mejor bienestar para ellos”, dice Lorena Guillé-Laris.                                                                                                                                                

Las artistas gráficas Alejandra Rajal, Alma Lara, Ana Andrade, Griselda San Martín, Jacky Muniello, Nora I. Gómez y Olivia Vivanco desarrollaron para Puerto Abierto un proyecto de investigación de largo plazo y crearon relaciones personales con la gente que retrataron, y el resultado es esta exposición que ahora se exhibe en el Tecnológico de Monterrey.

Los migrantes viajan con sus sueños a cuestas, llevando consigo aquellos objetos que les recuerdan sus amores, sus familias, sus lugares de origen. “Nos emociona también poder desarrollar esta propuesta con perspectiva de género, que toma en cuenta muchas cosas que son fundamentales en la vida de un migrantes”, dice la directora de la Fundación Femsa.

Desde una mirada femenina, la de Griselda San Martín, el muro fronterizo puede ser para Alejandra y Daniel un lugar de encuentro, al que acuden cada semana los esposos para verse y tocar sus manos, aunque sea, ante la imposibilidad de cruzar la línea y de compartir un hogar.

Una cruda instantánea de Ana Andrade nos transporta a la precariedad de los ñongos, esas casas parapetadas con lonas y plásticos que hablan de una certeza implícita de la temporalidad, de que el lugar es de paso, “y nos mueve muchísimo a la reflexión y muestras las preocupaciones que vivimos como sociedad, y el anhelo de tener una sociedad mejor donde todos quepamos y donde todos podamos acceder a un mayor bienestar”.

Huertos urbanos y salud emocional

Como parte del proyecto de Fundación Femsa que vincula a artistas con comunidades migrantes e instituciones sociales de servicio, en paralelo a la exposición surge la ideas de construir y donar huertos comunitarios, comuna perspectiva de seguridad alimentaria pero también de terapia emocional.

“Cuando vimos que las exposiciones presenciales estaban en pausa debido a la pandemia, y teniendo todo un equipo experto en carpintería, nos preguntamos qué hacemos con todas esas cajas de madera que usamos para mover nuestra colección de arte Femsa (actualmente compuesta por 1,380 obras de 784 artistas), y de pronto todas estas cajas se convirtieron en huertos urbanos, que hoy dado alimentación, frutas y legumbres a más de 100 familias de migrantes en Monterrey”, explica Lorena.

También refiere que en alianza con otras organizaciones, como Museo Mutante,  Zihuame Mochilla, Casa San Nicolás,  Distrito Tec, se han brindado atención socioemocional a niños y niños miembros de estas familias en tránsito y servicios de salud y seguridad para las mujeres migrantes.

“No te imaginas la emoción, tanto de nosotros como de ellos, porque no solo es que les lleves algo para poder cultivar alimento, para muchos de ellos es un entretenimiento en un espacio árido emocionalmente, que están viviendo en contexto de pandemia y de migración, lejos de su casa y sin el amor de sus seres queridos; entonces, una planta se convierte en este contexto en alguien a quien cuidar”, concluye Guillé-Laris.

Los otros lados estará vigente durante tres meses en Galería Abierta Distrito Tec, en Avenida Fernando García Roel, en Monterrey, Nuevo León, con acceso gratuito.

francisco.deanda@eleconomista.mx

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