En conferencia pública emitida la tarde de este martes, unas horas después de concretarse la subasta en París, Francia, de nombre “Quetzalcoatl: Serpent à plumes” (Quetzalcóatl: serpiente emplumada), en la que fueron rematadas 26 de 30 piezas arqueológicas de culturas que habitaron el territorio mexicano y avaladas como auténticas por autoridades del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así como tres más que las autoridades desecharon por tratarse de obras falsas, la secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto, expresó su indignación por la puja y la imposibilidad de intervención.

“Hace unos minutos que terminó la primera subasta e indigna ver cómo se vendieron las piezas, se vendieron incluso las falsas”, declaró la funcionaria. “Vamos a seguir trabajando de la mano de la diplomacia para lograr mejores resultados y herramientas internacionales que nos permitan recuperar el patrimonio que es parte de nuestra identidad”, remarcó.

Frausto Guerrero expuso que la legislación francesa es hostil para la recuperación de piezas patrimoniales que han salido de países, como el nuestro, de manera ilegal, por las que no hay manera de demostrar el momento y la forma de su extracción, dado que buena parte de los bienes patrimoniales que se comercian salió de territorio mexicano antes de que se promulgara, en 1972, la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.

En las leyes del país galo, indicó, “la carga de la prueba está situada en la posesión. Allá se presume que la posesión es legal y, a partir de eso, es como vender un bien privado dentro del mercado. Es muy difícil que México pueda probar en qué momento salió una pieza y bajo qué condiciones salió porque es un tema de tráfico ilegal o de coleccionistas que hicieron colecciones en una época en donde (en México) todavía no existía siquiera una ley al respecto”.

Por ejemplo, una de las piezas identificadas como falsas por especialistas del INAH, el lote 23 correspondiente a una máscara de presunto origen teotihuacano, supuestamente datada entre los años 450 y 650 d.C., de acuerdo con lo que explica el catálogo de Christie’s, fue adquirida en 1938 por el galerista Pierre Matisse, hijo del pintor francés Henri Matisse. Después de la muerte del galerista en 1989, la pieza continuó como parte de la colección de la galería con base en Nueva York, hasta este lunes que encontró nuevo dueño.

Sin embargo, el antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del INAH, declaró la semana pasada que la mencionada “es una pieza que sale con un precio muy alto de salida, pero ni siquiera la reclamaríamos porque sabemos que no es de manufactura antigua. Probablemente la hizo alguna mano experta mexicana, pero en una fecha no muy lejana”.

Pese al desconocimiento del INAH, esta máscara finalmente se vendió en Christie’s por 437,500 euros (poco más de 10.6 millones de pesos al tipo de cambio).

La secretaria de Cultura reconoció en conferencia este martes que solamente se han podido hacer exhortos internacionales, mismos que para el caso no han tenido efecto, sin embargo, dijo, “los exhortos ayudan a dar visibilidad. Darle visibilidad a lo recuperado va poniendo en evidencia ciertas legislaciones de algunos países que no son favorables para esto”.

Añadió que desde el inicio de la presente administración se han recuperado más de 3,500 piezas patrimoniales.

Las piezas auténticas vendidas a mayor costo:

Estatua de la diosa Cihuatéotl, hallada en Veracruz

  • 600-1000 d.C.
  • Precio de salida: 500,000 euros

Vasija maya con decoración suntuaria

  • 550-950 d.C.
  • Precio de salida: 137,500 euros

Escultura de dignatario azteca

  • 1350-1521 d.C.
  • Precio de salida: 122,500 euros

Vasija trípode de origen maya

  • 250-450 d.C.
  • Precio de salida: 106,250 euros

Figura antropomorfa de la cultura del Mezcala

  • 300-100 a.C.
  • Precio de salida: 75,000 euros