En estos días se lleva a cabo el LatinXChem 2020 Twitter Conference, un foro abierto para la comunidad química latinoamericana que comparte y discute sus resultados, además de divulgar información científica a todo público.

“Estamos muy satisfechos con los resultados”, indica el doctor Gabriel Merino, científico mexicano del Cinvestav Mérida, cofundador, con el doctor Miguel Angel Méndez (Universidad de las Américas Puebla), de LatinXChem y que junto con otros 14 químicos latinoamericanos alrededor del mundo organizaron el proyecto. “En este momento, los químicos latinoamericanos alrededor del mundo interactúan, se preguntan y discuten sus trabajos de investigación vía Twitter”. Participan 1,250 pósters de 42 países que han generado más de 250,000 impresiones en las últimas 24 horas del evento y cerca de 20 millones de impacto potenciales, de acuerdro con Merino.

En cuatro países (México, Colombia, Argentina y Ecuador), el evento se convirtió en trending topic de manera general y en temas de ciencia permanecen como el número uno en idioma castellano en América Latina.

Este ejercicio se basa en el modelo empleado por la Royal Society of Chemistry, la cual ha organizado un evento similar durante cuatro años. El evento se divide en 11 categorías, los carteles se registraron en cada una de ellas para ser evaluados y al final habrá una premiación. Los reconocimientos se entregarán la próxima semana (del 14 al 18 de septiembre) después de un webinar por categoría. La doctora Frances Arnold (Premio Nobel de Química de 2018) dará la conferencia de clausura.

“Hasta ahora es uno de los congresos virtuales en el área de Química más grandes que se han organizado. Para la Química es un parteaguas”, reiteró el doctor Merino. “Esta es una de las formas que encontramos para enfrentar la carencia de recursos que se invierten en la ciencia, además de la pandemia”.

En palabras del doctor Miguel Ángel Méndez, “LatinXChem ha roto barreras de comunicación y generación de redes de colaboración. Es un evento inclusivo y homogeneizador, que ha permitido acercar a estudiantes e investigadores de la Sierra de Oaxaca con colegas en Japón o Australia”.

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