EL fin de semana pasado se estrenó La Gran Muralla, la nueve película de Zhang Yimou y es una chulada. Sí, for the record, esa es mi reseña: chulada.

Matt Damon y Pedro Pascal (qué sexy es) estelarizan como un par de mercenarios occidentales que quedan cautivos en la guerra de China contra... Chan chan chan. No spoilers here, not this time.

Pero queda la pregunta: ¿se habrán inspirado Yimou y el escritor Edward Zwick en Game of Thrones? Es fascinante: darle una dimensión fantástica a la Muralla China. Una de esas cosas que uno dice: ¿no se le había ocurrido a nadie antes?

Damon y Pascal hacen un dúo de comedia de acción ideal. Están perfectos en su papel de aventureros sin otra lealtad que la del oro y la supervivencia. ¿O no es así? ¿Encontrarán otro código de honor en el fondo de su espíritu?

Es mezcla de ficción histórica y fantasía hacen de La Gran Muralla entretenimiento puro. La película va de la mano de un Yimou que se siente cómodo casi en cualquier género. No se la pierdan aunque no esté mentada en ninguno de los premios de la temporada. Películas como La Gran Muralla es una de las razones por las que uno va al cine en primer lugar. Apaga la luz y cuéntame un cuento, mientras más me hagas soñar, mejor.

Poliedro fílmico

Oh Zhang Yimou, director ambicioso, de varias caras: un prisma fílmico.

La primera vez que vi algo de Yimou fue a finales de los 90 con Ni uno menos, fábula cuasisocialista sobre la importancia de la educación pública. Dicho así suena aburridísimo: no lo es. Es la historia de una jovencísima maestra rural cuyo objetivo es no que ninguno de sus alumnos de primaria deserten. Una mezcla de melodrama con propaganda de lo más efectiva. Salí de la Cineteca en una especie de trance: otra vida es posible.

Desde aquella vez anoté el nombre del director. Zhang Yimou, estás entre mis posibles favoritos.

Después vi Héroe y confirmé mi alegría: Yimou es la onda. ¿Se acuerdan de Héroe? Un wuxia género de artes marciales protagonizado por Jet Li como un guerrero invencible llamado... Sin Nombre. La escena final es hermosa: miles de flechas cortando el aire y una muerte digna para el inmortal.

Héroe fue un cambio de género para Yimou, quien se había dedicado al género de realismo socialista, no al de entretenimiento puro. Fue como si le hubieran salido alas a un Corvette, no sé si me explico. Yimou encontró su mejor cara en la wuxia, mientras más espectacular y dramática más brilla el talento del director,

No he visto toda la filmografía de Yimou porque no todo llega por estas tierras. Sus estrenos internacionales, no obstante, han sido exhibidos todos por acá. Se pueden conseguir en dvd. Hasta piratas hay. No digan que yo se los dije.

Recomiendo todas las de Yimou. ¿Se acuerdan de La casa de la dagas voladoras? Un romance de dimensiones a lo Shakespeare. ¿O qué tal Las flores de la guerra, con un Christian Bale recién salido de la saga de Batman y deseoso de probarse en otros triángulos? Hermosa, perfecta.

Nada me haría más feliz que alguien leyera este Garage y fuera a buscar las películas de Yimou. No se la hagan más difícil: vayan a ver La Gran Muralla, está en varias salas (por lo menos en la Ciudad de México) y es mejor que otras cursiladas nominadas al Óscar o a los SAG o cualquiera de los premios de Hollywood.

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