Los jóvenes universitarios muestran mejores resultados respecto de sus hábitos de lectura en relación con los que no tienen acceso a ella. Las brechas entre el tiempo dedicado a la lectura y el tipo de materiales que leen se explican, en gran parte, porque la educación universitaria no sólo promueve más la lectura, sino que también la facilita.

Quienes estudian muestran ligeramente más gusto por leer, el 85% de los universitarios lee por gusto, para los jóvenes no universitarios la cifra desciende a 70%, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo Digital y Lectura entre Jóvenes 2019 llevada a cabo por IBBY México y Citibanamex.

Los universitarios leen en promedio 6.5 libros por año: 3 libros por gusto y 3 por obligación, los jóvenes que no estudian registran una media de 4.2 libros: 2.5 libros por gusto. Cerca del 59% de los jóvenes no estudiantes lee por convicción propia, cifra que asciende a 77% para quienes cursan estudios superiores.

Estos resultados evidencian que los universitarios leen más por factores que no necesariamente están relacionados con la exigencia escolar.

También se presentaron diferencias en el tipo de materiales de lectura que leen los jóvenes que acceden a educación universitaria y los que no. Mientras los estudiantes son mayoría en consulta de materiales editoriales relacionados con las noticias y artículos de investigación, los jóvenes no universitarios son mayoría en la consulta de cómics y cuentos.

Estas brechas entre los jóvenes que estudian y los que no podrían estar relacionadas con factores socioculturales y con el nivel de acceso a los recursos. La encuesta mostró que los jóvenes universitarios tuvieron en la infancia mayores incentivos para la lectura y que su condición de estudiantes les garantiza una mayor accesibilidad a los materiales.

Cerca del 78% de los jóvenes que cursan estudios universitarios tiene un acceso a materiales de lectura garantizados por su institución académica mientras que sólo el 54% de los jóvenes en general tiene esta oportunidad. Esta situación implica que la educación universitaria puede incrementar casi 30 puntos porcentuales el acceso a materiales para leer, desde libros especializados hasta periódicos y revistas.

Otro dato significativo fue que los jóvenes universitarios presentan una cultura de lectura inculcada desde la infancia mayor a la de los no universitarios. En el levantamiento estadístico se encontró que 63 de cada 100 universitarios tenían padres o madres que les leían de pequeños, mientras que de los jóvenes que no estudian sólo 55 de cada 100 se encontró en esta situación.

Esta brecha se amplía con otros hábitos relacionados con la lectura. A 45 de cada 100 universitarios se les llevaba a bibliotecas o librerías cuando eran niños, cifra que se reduce a 32 de cada 100 para los no universitarios. Al menos 71 de cada 100 universitarios observaba a su familia leer mientras que sólo 62 de cada 100 no universitarios lo hicieron.

La educación universitaria también está limitada a la capacidad económica de los hogares.

La encuesta mostró que en promedio los estudiantes de educación superior gastan 272 pesos mensuales en datos de internet para sus teléfonos móviles. Esta cifra se reduce a 200 pesos para los no universitarios.

Tendencias generales

Las preferencias y costumbres de lectura entre los jóvenes también son distintas de acuerdo con su situación académica, pero en general la tendencia indica que para leer contenidos editoriales serios, los jóvenes prefieren los materiales impresos. Cuando se trata de consultar contenidos efímeros los jóvenes optan por sus dispositivos electrónicos.

Los teléfonos inteligentes son la herramienta más utilizada por los jóvenes en México, el 87% de los jóvenes y el 83% de los estudiantes universitarios lo utilizan como principal método de lectura digital.

La Ciudad de México es la entidad en la que más leen los jóvenes. En la capital 86 de cada 100 jóvenes indicó que sí le gusta leer. La segunda región con mayor población joven con gusto por la lectura es el sur del país con 75% de sus jóvenes interesados.

En términos de género también se observan diferencias significativas, las mujeres son quienes presentan un mayor gusto por la lectura, un 74% de la población femenina mexicana declaró que sí le gusta leer, contra un 69% de la población masculina. 

El hábito de la lectura en México es bajo en comparación con otros países y se ha reducido significativamente en los años recientes: La población que leyó al menos un libro durante los últimos 12 meses cayó de 50.2% a 42.2% del 2015 al 2019. Esta situación expresa que de todos los mexicanos que saben leer y escribir ni siquiera la mitad leyeron un libro. La falta de tiempo y el desinterés son sus razones principales.

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kg