México ocupa el cuarto lugar en extensión de manglares en el mundo, “esto no es poco y está enmarcado en el hecho de que tenemos costas hacia tres mares, esto influye en la presencia y superficie que cubren los manglares, lo que conlleva una gran responsabilidad”, asegura el doctor José Sarukhán Kermez, coordinador nacional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).

A propósito de la presentación de la publicación Manglares de México, actualización y análisis de los datos 2020, explica que lo que representa este ecosistema extremadamente importante no es una cuestión ilusoria ni teórica sino perfectamente mensurable del impacto en diversos asuntos.

Por ejemplo, son las áreas de reproducción de muchísimas especies de interés comercial en la pesca, ahí se cumple una buena parte del ciclo inicial de reproducción; también su capacidad de captura de CO2 que se emiten por combustibles fósiles en todo el mundo. “Este es un sistema particularmente eficaz en la captura y su importancia en la interacción de los problemas ambientales globales como la pérdida de biodiversidad y cambio climático, realmente es relevante”, afirma.

Aunque su protección es vital, dice que los manglares desafortunadamente son espacios poco apreciados sobre todo por los desarrolladores turísticos que lo ven como un reservorio de mosquitos molestos, “pero esto no es nada comparado con las ventajas que presenta este tipo de ecosistemas”.

Esto es parte de una tarea de defensa costera, incluso “la perdida de los manglares ha resultado en pérdida del territorio mexicano al mar, es el caso de Campeche y miles de hectáreas que se han documentado”. El Dr. Sarukhán es enfático: “el manglar es un sistema muy dinámico que puede extenderse o retraerse por una serie de conducciones ambientales”.

Por ello agrega que el esfuerzo por presentar la actualización de los datos es fundamental para la defensa de estos espacios. “Estos resultados sirven para que la comunidad interesada, desde organizaciones no gubernamentales, hasta oficinas gubernamentales, que tienen la responsabilidad del cuidado de estos espacios, tengan elementos que incluyen tecnología, para hacer más fácil el argumento”.

El especialista en bilogía es contundente, la perdida de estas áreas es muy dañino pero primero que nada es ilegal porque los manglares están protegidos por ley y no debería haber esto. “Tenemos toda la información para hacer las denuncias necesarias contra quienes ilegalmente han destruido áreas de manglar importantes”. Esto ya se ha aplicado, hay ONG´s que basadas en esta información de Conabio han recurrido a instancias legales, incluso la Suprema Corte de Justicia ya ha dado sentencias a algunos funcionarios para restaurar un área destruida por el efecto de propósitos urbanísticos.

El Dr. Sarukhán concluye: “esta es una herramienta que no solo da una noción de cómo van los ecosistemas, también es una herramienta útil para poder ayudar a conservar y proteger estos sistemas”.

Algunos resultados

El biólogo Samuel Velázquez Salazar, coordinador de la elaboración de la obra reveló durante la presentación del libro que del 100% de manglares que teníamos en los años 70 y 80, el 76% se mantuvo sin cambios hasta 2020, el 4% cambió por usos de suelo, el 4% se recuperó y el 16% cambió a otras coberturas y manglar perturbado.

Este es el cuarto tomo, el primero se publicó en 2009 y abarcaba la extensión y distribución que sentó las bases del Inventario Nacional de Manglares con datos de 2005. Posteriormente en 2013 ya se presentó como tal el sistema de monitoreo con las variables específicas que se miden sistemáticamente cada cinco años y un análisis retrospectivo de las décadas de los años 70 y 80, además de la actualización de los datos 2010. Finalmente en 2017 se presentó el marco de la actualización de los datos en el tema desde los 70 y hasta 2015.

En la más reciente actualización se habla además de la situación de los manglares en México y en el mundo. Gracias a los datos del Global Mangrove Watch 2020, sabemos que México se posiciona como el cuarto lugar dentro de los países con mayor superficie, se trata de 9,051 km2 y equivale al 6.7% del porcentaje mundial, solo por debajo de Australia (7.1%), Brasil (8%) e Indonenisa (19.5%).

En México se distribuyen seis especies, cuatro ya conocidas: el mangle rojo, manglar negro, manglar botoncillo y manglar blanco. Y dos de reciente descripción y registro denominados Avicennia bicolor y Rhizophora harrisonil. Estas últimas únicamente se encuentran en una ubicación restringida en las costas de Chiapas.

La obra también destaca el valor de servicios ecosistémicos  como la captura de carbono y la protección de línea de costa. Se agrega un capítulo sobre el panorama actual del sistema de monitoreo, con cuatro componentes: distribución espacial (extensión y dinámica de cambios), dimensión social (antropización, efectos de política pública y actividades económicas), colaboración insterinstitucional (directorio de especialistas, colaboración institucional, publicaciones, disposición de información) y caracterización de los manglares (nivel de protección, grado de perturbación, genética, distribución, regionalización).

Un punto importante es que hasta 2015 se habían utilizado imágenes del satélite Spot5 a excepción del los 70 y 80 que se utilizaron fotos aéreas, este insumo fue importante pero el satélite dejó de estar en función y fue reemplazado por el Sentinel-2 de la Agencia Espacial Europea, que incluye una innovadora cámara multiespectral de alta resolución que aporta una nueva perspectiva de la superficie terrestre y la vegetación en nuestros manglares. Esta mejora tecnológica ha permitido dar mayor certidumbre a los datos. También se pudo medir el efecto de algunos huracanes: Willa  y Carlotta; y el monitoreo puntual de la zona de Sian Ka´an en Quintana Roo.

Esta es una herramienta que no solo da una noción de cómo van los ecosistemas, también es una herramienta útil para ayudar a conservar y proteger estos sistemas”

Dr. José Sarukhán Kermez, coordinación nacional de la Conabio.

Este libro tiene como propósito difundir la información generada en el marco del Sistema de Monitoreo de los Manglares de México (SMMM) hasta la fecha de actualización de la cartografía más reciente en 2020 y que se elabora cada cinco años.

Son 166 páginas con fotografías, gráficas y mapas a color.

La obra ya se puede consultar a través de la bioteca de la Conabio en formato digital: https://bioteca.biodiversidad.gob.mx/janium-bin/detalle.pl?Id=20210803173801

nelly.toche@eleconomista.mx