El título civilización del libro conferido a la edad moderna es el resultado de la hegemonía de los impresos en la vida económica, científica, política, social, literaria, legislativa, cultural, religiosa y un etcétera muy largo, además de que la invención de la imprenta en el siglo XV va a acompañar hechos tan decisivos para la sociedad como el Humanismo, la Reforma Luterana, la Contrarreforma y el descubrimiento de América. De este modo, la sociedad pasó intempestivamente de la cultura de la oralidad al ámbito de lo textual. Antes, alguien hablaba y convertía a los oyentes en un grupo, en un público verdadero; ahora, lo impreso propiciaba más bien el viaje introspectivo . (Véase El libro y sus orillas de Roberto Zavala Ruiz, UNAM, 1991).

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Si en el pasado se tenía la sensación, al escuchar a un narrador o al leer un manuscrito, de recibir un conocimiento en gerundio , es decir, creándose, desplegándose ante el oyente, ahora con la imprenta el texto parecerá concluido, consumado, y esa impresión de finitud interpondrá mayor distancia entre lector y autor .

Nos dice Jacques Lafaye en su libro Albores de la imprenta (FCE, 2002) que con el primer auge de la producción, en torno a 1530, el libro se ha convertido en el soporte de la memoria intelectual y el medio de expresión de las corrientes espirituales, a la par que de la creación literaria, en todo el orbe occidental .

En esta sacudida que significó la aparición de la imprenta, destaca el hecho anecdótico de que primero se estableciera en la Nueva España (1539) que en Madrid (1556).

Las grandes épocas crean a sus grandes hombres, y para la llegada de la imprenta a la Nueva España -pieza clave de la evangelización- tuvieron que coincidir dos enormes figuras, uno del campo de la fe y otro del arte de la impresión.

Nos referimos al franciscano vasco fray Juan de Zumárraga, y al maestro impresor alemán, y comerciante Jakob Kronberger, perteneciente a la comunidad judía de Nürnberg. Zumárraga fue el primer obispo de México -quien fundara también la primera biblioteca, con 500 volúmenes- y Kronberger fue por su importancia el primer impresor de Sevilla.

No es casualidad que Jakob haya sido quien imprimiera en Sevilla el catecismo (La doctrina) en lengua de Michoacán , en 1538. De ahí que al año siguiente le fuera solicitado que estableciera una imprenta en la Nueva España, que sería la primera del Nuevo Mundo.

Sin embargo, Cromberger (como le decían a Kronberger en España) delegó este trabajo a uno de sus operarios de nombre Giovanni Paoli, cuyo nombre en español suena mucho más conocido para nosotros: Juan Pablos.

El contrato establecido fue leonino: Pablos se comprometía a imprimir 3,000 hojas diarias, no recibiría sueldo sino al término de los 10 años pactados en el contrato; al cabo de este tiempo cobraría un quinto de los beneficios; todos los libros llevarían la marca Cromberger y Pablos no tenía permiso para hacer otros negocios.

En contraste, la aportación del alemán consistió en aprovisionar el negocio: prensa, tinta, tipos, papel y demás aperos (todo estimado en 100,000 maravedís).

También correspondieron a Cromberger los gastos de viaje y alimentación de Juan Pablos, su esposa, un esclavo negro y un tirador . Toda la inversión sumó una cantidad de 200,000 maravedís. Imprenta, por cierto, fundada 100 años antes que la de Nueva Inglaterra, EU, en 1639.

La imprenta realmente empezó a funcionar en 1540 y Juan Pablos se quejó de que no era negocio. Es probable -dice Lafaye en el texto citado- que imprimiera sobre todo pliegos, libros religiosos y encargados por la administración virreinal; parece que publicó un promedio de dos libros al año, pero no se puede documentar dado que muchos han desaparecido .

La primera obra publicada fue Breve y más compendiosa doctrina cristiana (tal vez en 1540), de la que no se tiene ningún ejemplar. Después apareció Doctrina breve muy provechosa de las cosas que pertenecen a la fe católica y a nuestra cristiandad (1544); luego salió Doctrina cristiana más cierta y verdadera (1546) y Regla cristiana breve (1547).

Sin embargo, fue hasta el 17 de enero de 1548 cuando el editor novohispano publicó Doctrina cristiana en lengua española y mexicana, en la que figura por primera vez la leyenda de su impresión: En casa de Juan Pablos .

Para los que quieran visitar la sede de la primera imprenta, ésta se instaló en la Casa de las Campanas, situada en la esquina de Moneda y Licenciado Verdad.