Italia, casa natal de la ópera, no es ajena al drama. Pero estos días todo el drama se desarrolla fuera del escenario.

Un conflicto de políticas austeras y pasiones artísticas ha silenciado los teatros de ópera alrededor de la nación en días recientes, mientras músicos, bailarines y cantantes protestan nuevas medidas de emergencia dirigidas a hacer que los 14 teatros apoyados por el estado sean más emprendedores y eficientes.

Lo que en realidad está en juego, dicen muchos observadores, es la calidad de la música en un país reconocido en todo el mundo por su cultura.

Un encendido debate ha estallado en los periódicos, blogs y la radio, tanto sobre los méritos del decreto de austeridad emitido el viernes como sobre las huelgas improvisadas que han cancelado un estreno en La Scala de ``El oro del Rin'', ``La mujer sin sombra'' en Florencia, un concierto sinfónico en Venecia, la premiere de ``El barbero de Sevilla'' en Turín, y más.

Daniel Barenboim, el principal director invitado de La Scala, dijo el miércoles que el patrimonio musical de Italia merece protección, junto con los esfuerzos de La Scala en años recientes por ser más autosuficiente.

``Estas son cosas que, a largo y corto plazo, harán un enorme daño a la calidad de este teatro y a la vida musical de este país'', dijo Barenboim a periodistas. ``Es una señal muy negativa para Italia, internacionalmente, tomar decisiones que puedan tener un impacto negativo en la vida musical del país''.

Las tensiones emergieron luego que el gobierno aprobó el viernes medidas de emergencia que limitan la compensación para los trabajadores de los 5.500 teatros de la nación y pone una moratoria sobre nuevos contratos. Los sindicatos de inmediato llamaron a huelgas. Algunos directores de teatro expresaron su malestar.

El ministro de Cultura Sandro Bondi se reuniría el jueves con líderes sindicales en un intento por atenuar la ira. Bondi ha arremetido en contra de lo que llamó protestas injustificadas esta semana.

``El amor que tengo por nuestra cultura es exactamente la razón por la que quiero salvar, en particular, nuestros teatros de ópera del fracaso'', dijo Bondi.

Pero no sólo los trabajadores se oponen.

El director ejecutivo del Teatro Reggio de Turín emitió una declaración desde Shanghai en la que calificó la moratoria a las contrataciones como ``una profunda injusticia'' hacia los empleados que por años han hecho sacrificios y ahora esperan recibir contratos de largo plazo. Expresó esperanza de que se honren los contratos recientemente aprobados.

``La Scala no puede aceptar un decreto que penaliza un teatro e interfiere con la capacidad administrativa'', declaró el director general de La Scala, Stephane Lissner.

Lissner ha pedido que se excluya La Scala del decreto.

La Scala, a diferencia de la mayoría de los teatros líricos de Italia, ha reducido significativamente su dependencia de fondos estatales en años recientes _ una de las grandes metas del gobierno. El presupuesto anual de La Scala, de 115 millones de euros (149 millones de dólares) lo cubren en un 60% la venta de boletos y donativos privados; sólo el 40% viene del estado. El hito de Milán también tiene un capital de 105 millones de dólares en efectivo y activos que incluyen obras de arte.

``Ningún otro teatro tiene este nivel de autosuficiencia'', dijo el vocero de La Scala Carlo Maria Cella.

Pero el verdadero inconveniente del decreto es que limita los contratos secundarios entre los teatros de ópera individuales y sus trabajadores, que actúan como un diferencial local encima del contrato nacional que comparten todos los trabajadores de los 5.500 teatros de Italia. El contrato nacional le otorga la misma paga a los músicos de La Scala, que el año pasado ofrecieron 290 conciertos en casa y otros 47 en el extranjero, y, por ejemplo, el Catania de Sicilia, que monta cerca de 40. Los contratos locales pueden representar entre 15 y 25 por ciento de los salarios.

En última instancia, el decreto sanciona teatros de ópera bien administrados como La Scala, el Teatro Reggio de Turín y La Fenice de Venecia, dijo Elvio Giudici, un respetado crítico de música de la revista Famiglia Cristiana. Pero también indicó que las mismas huelgas le están haciendo daño a los teatros y podrían disgustar al público, también, si se percibe que los sindicatos sólo están protegiendo los privilegios de los trabajadores, e incluso algunas idioteces.

``Por ejemplo, si un cantante del coro sostiene una espada, le pagan más porque es agotador'', dijo Giudici. ``O si canta en un idioma extranjero, recibe una compensación extra. ¿Se imaginan si eso fuera así en Gran Bretaña?''