Anda en Ecobici y en Uber porque los taxistas quieren siempre cobrarle de más. La contaminación a veces le causa tos. Ama los tacos al pastor y no le molesta para nada que le digan gringa.

Además las gringas son deliciosas... las de comer .

Es Cassandra Cass Grimm ?(Urbana, Illinois, 1992). Nació para viajar. En la universidad estudió Español y Negocios Internacionales porque eso quería: el mundo.

No sé de dónde me viene el deseo de viajar , dice con sencillez. Y ha sido muy pata de perro: conoce 22 países, 46 estados de Estados Unidos y 16 estados mexicanos, casi todo el sur del país.

Quizás ese wanderlust le venga de un viaje que sus padres hicieron a Jamaica cuando ella tenía 13 años. Cuando regresaron ella les dijo que también quería ir a Jamaica.

Su padre hizo un trato con ella: si lograba juntar la mitad del costo del boleto de avión 500 dólares la llevarían a la tierra del reggae. Y Cass cumplió: pasó todo un año ahorrando su sueldo como babysitter, el dinero de su cumpleaños. Todo. Cuando le presentó a su papá el dinero, el papá no lo podía creer. Y sí, se la llevaron a Jamaica.

Fue, literalmente, una revelación. La gente era cálida, tan diferente a la de su pequeño pueblo. Yo no era popular, siempre me ha gustado leer, me llevaba con mis primos que eran mayores que yo, entonces era más madura que mis compañeros de la escuela. Como dicen, pueblo chico, infierno grande . El viaje le descubrió que había otra gente, otra manera de vivir, otra, pues, realidad.

En la universidad formó parte de AIESEC, una asociación de intercambio internacional de estudiantes. Conoció a gente de varios lugares del mundo. Desarrolló una gran capacidad de empatía, lo mejor de la experiencia internacional.

La gente en México le pregunta si votó por Trump. Creo que no puedes ser un gringo en México y partidario de Trump , dice.

Todo en Cass es sencillo, descomplicado. Lleva ropa de oficina, pero podría llevar una sudadera. De repente se quita los zapatos.

México me escogió

Cass se graduó en el 2014 de la universidad. Planeaba ya salir volando a algún país cuando conoció a un amigo que la invitó a trabajar en México, a PriceWaterhouseCoopers. En el 2015 se mudó a México. México me escogió, yo no escogí a México .

Ahora trabaja en la organización Worldwide Internships, que hace lo que AIESEC hizo por ella: abrirle el mundo a muchos estudiantes, sobre todo de turismo y hotelería. Los mandan a hacer prácticas a hoteles y restaurantes con estrellas michelin. Cass es la encargada del reclutamiento en destinos como China, EU o los Emiratos Árabes.

De la Ciudad de México le gusta que a diferencia de las grandes ciudades de EU -Chicago, Los Ángeles, Nueva York- aquí hay una mezcla constante. De sonidos, de colores, de ritmos. Le gusta la cumbia, la salsa, la bachata. Las cosas aquí no son tan cuadradas como en mi país. Allá puedes googlear un sitio y encuentras toda la información, cuánto cuesta la entrada, los horarios. En México es mejor conocer a alguien que te enseñe, que te lleve . México es para Cass una aventura tecnicolor.

Ha sido valiente. Vive en la ?Roma y conoce los lugares más céntricos: el circuito Roma-Condesa-Polanco, el Centro, Bellas Artes. Pero también se atrevió a visitar Tepito ?con otro amigo estadounidense. Y no les pasó nada. Eso sí: Vimos muchas prostitutas .

Cass está curada de espanto. Piensa que sus paisanos estadounidenses creen que México es muy peligroso, que en las noticias que les llegan todo es violencia y caos. Para ella no es así, aunque alguna vez también lo creyó.

La prueba de fuego sucedió cuando la visitaron sus padres (hoy separados) y convivieron con la familia de su novio. Se dieron cuenta de que eran gente buena y les dio gusto saber que ahora tengo una familia que cuida de mí .

Y ¿cómo va lo del novio? Llevamos año y medio juntos. Yo creo que es un mexicano atípico porque no es nada celoso, me da mi espacio. No es romántico . Hace unos días le dijo por primera vez amor .

La diferencia entre las relaciones familiares también es algo nuevo. Cass se independizó a los 18 años, en cuanto se fue a la universidad. Su novio estudia y vive con su familia. Es un balance fino: relación, trabajo (ella), escuela (él), familia.

Un fan de Trump en la familia

Cass votó por Hillary Clinton desde México. Siguió las noticias con atención. No es que amara a ?Hillary, pero para mí ella era la mejor opción... Creo que para las personas de mi generación impactó mucho el peso de la presencia de Bill Clinton. La gente decía ‘él le es infiel y ella lo permite, entonces ella no es tan buena persona’ .

Le caía bien Bernie Sanders y sus ideas liberales. Tenía más confianza en que él cumpliría sus promesas . Extraña a Obama. Obama es un amor , un hombre que ama a su esposa, a sus hijas e hizo grandes cosas como presidente. Gracias al Obamacare, el sistema de seguridad pública de salud promovido por la administración Obama, Cass tuvo acceso a un implante anticonceptivo que dura varios años.

Pero no todos en la familia Grimm son tan liberales. El papá de Cass es un trumpista de libro de texto que quiere que se construya el muro, que está en contra de Planned Parenthood y que no se siente afectado por la pérdida de derechos civiles de los gays o los musulmanes.

Mi padre es de un pueblo muy pequeño, de 5,000 personas. Es difícil desarrollar empatía así. Rechaza lo que no conoce. Es un hombre de su generación. Aunque también hay personas de 57 años que piensan que todos merecen los mismo derechos y están más abiertos .

Cass no juzga a su padre con dureza. Tienen una gran relación aunque muchas veces le saca la vuelta a discutir sobre política. El amor y la ideología no están peleados.

De su padre aprendió, por ejemplo, cómo llevar una cuenta bancaria. De su madre, la compasión y el amor por los demás. El wanderlust, el hambre viajera, es solo suyo.

[email protected]