México fortalecerá su antigua tradición de promotor de la cultura mexicana en el mundo, para lo cual se transformará la actual Dirección de Cooperación Cultural y Educativa en un auténtico instrumento de diplomacia cultural, así lo anunció en la primera semana del año el presidente Andrés Manuel López Obrador en la reunión de embajadores y cónsules, y para esta tarea ha sido designado el doctor Enrique Márquez Jaramillo como director de Diplomacia Cultural de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Las legaciones mexicanas en el exterior no sólo promoverán el turismo y la economía, sino también realizarán actividades culturales vinculadas con las comunidades de mexicanos en el exterior. Enrique Márquez asegura para El Economista que México abandonó en los últimos tiempos ese papel preponderante que tenía en el mundo como promotor cultural. “La dirección cultural de la secretaría, de estar directamente ligada a la oficina del canciller, pasó a ser una dirección de cooperación cultural y educativa, sin ningún vínculo con los agregados culturales en las embajadas y sin un trabajo articulado con las comunidades mexicanas en el exterior; se dejó de lado poner énfasis en que México es una potencia multicultural”, dice.

“Sin dejar de reconocer todo lo bien hecho en materia cultural, porque la cancillería tiene una gran tradición, un gran prestigio como promotora del patrimonio cultural del país, tenemos que reconocer también que entramos en un nuevo tiempo, y ese tiempo de la historia nos da la certeza de que algo ya no funciona y necesitamos dar otro paso, buscando la innovación y la eficacia.”, afirma.

Este nuevo tiempo para la diplomacia cultural mexicana estará marcado por un programa que tiene 7 ejes o líneas de acción: “Lo primero es poner orden en casa, que tiene que ver con articular los esfuerzos de todas las instituciones y dependencias que tienen incidencia en materia cultural, como la SRE, las embajadas y consulados, la Secretaría de Cultura, el INAH, el INBA, el Instituto de Mexicanos en el Exterior, entre otros, para tener una gestión más eficiente y con mayor impacto”, detalla Márquez.

Un elemento novedoso es que ahora los agregados culturales dependerán de esta dirección de Diplomacia Cultural, y atenderán a perfiles idóneos y a un programa de trabajo articulado con la Secretaría de Cultura y las comunidades mexicanas en el exterior. “Es penoso decirlo, pero había agregados culturales completamente ignorantes de la historia  y la cultura de México”, revela el funcionario.

Otra línea de acción es que todas las actividades culturales en el exterior se coordinarán con la Secretaría de Cultura. “Tenemos una secretaria absolutamente sensible al tema de las comunidades, y sensible a la responsabilidad del trabajo conjunto. Tenemos agendas comunes y vamos a trabajar juntos. Vamos a crear un consejo de Diplomacia Cultural que estará presidido por la secretaria Alejandra Frausto y el secretario Marcelo Ebrard, estamos trabajando en su definición e integración; queremos que tenga funciones reales y que no sea sólo un órgano de relumbrón”.

También destaca en esta nueva propuesta el concepto de multiculturalidad, a partir del cual se propone el aprovechamiento de las redes en el exterior; las comunidades mexicanas organizadas, la Red Global-MX; las instituciones, como la UNAM, que tiene presencia en EU y Europa, las comunidades de migrantes, y los jóvenes mexicanos que estudian posgrados en universidades del extranjero.

“El migrante carga con su cultura, con su idioma, con su comunidad y lo incorpora a una sociedad, la penetra y la transforma, ese es el peso que tienen nuestros paisanos en el exterior, más allá de las remesas, y casi nunca lo valoramos, dice Enrique.

“Queremos empezar a trabajar con ellos. Algunas comunidades de mexicanos tienen mucha influencia, recursos y capacidad de movilidad y pasión por el trabajo, como los de Jalisco, Oaxaca, Puebla, Veracruz. Estamos proyectando muestras gastronómicas con chefs mexicanos formados en Estados Unidos, por ejemplo.”

Un elemento central de esta nueva propuesta cultural en el exterior es la innovación. Márquez dice que se deben realizar alianzas con instituciones locales en los distintos países para impulsar un gran programa cultural y compartir la producción, que incluya grandes exposiciones de arte mexicano y que sean itinerantes. “No sólo por el ahorro que pueda generarse sino para crecer en capacidad de impacto”.

Si de algo sabe Enrique Márquez es de producción cultural y artística. Tiene en su haber una larga trayectoria como productor de cine, televisión, arte urbano, festivales, exposiciones, y eventos de carácter nacional e internacional como los festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución en la Ciudad de México y La Ciudad de México en el Cervantes, en Madrid, París y Roma.

“En México también somos lo que pensamos. Nos define el mole y Xochimilco, pero también las ideas.” Esta frase sirve a Márquez para hablar de los jóvenes mexicanos estudiantes en las ciudades donde México tiene institutos culturales. “Queremos convocarlos a foros internacionales y ponerlos a dialogar con intelectuales progresistas y liberales.” El primero de ellos se realizará en marzo en Washington, DC y se titulará “Los Latinos y los mexicanos ante Estados Unidos y el mundo.”

Finalmente, Enrique Márquez adelantó que se encuentra en etapa de investigación y planeación un ciclo de actividades dedicado al Premio Nobel de Literatura mexicano 1991, que se denominará “Octavio Paz y los nuevos pachucos”, en el que participarían poetas, pintores, escritores e intelectuales chicanos en un foro de discusión y en un festival de literatura y poesía, en Los Ángeles, en español, inglés y lenguas originarias, en el marco del Año Internacional de las Lenguas Indígenas. Y también un programa internacional para conmemorar 80 años de la llegada de exiliados españoles a México que huían de la Guerra Civil y el franquismo.

La UNESCO aplaude la propuesta

Por su parte, Fréderic Vacheron, representante de la Oficina de la UNESCO en México, consultado por El Economista al respecto, dijo: “Me parece muy bueno que la diplomacia cultural sea una prioridad del nuevo gobierno por dos razones: Permitirá a México proyectarse al mundo y porque la diplomacia cultural es también la instrumentación de mecanismos internacionales sobre la protección de la cultura, que no se limitan a la protección en el territorio nacional; por ejemplo, el tráfico ilícito de bienes culturales, México no lo puede enfrentar solo, necesita de la cooperación internacional, y en el caso del patrimonio inmaterial, abre la posibilidad de presentar más candidaturas multipaís y eso genera buenas relaciones entre países y fomenta la paz y la cooperación entre las naciones. Sabemos que la seguridad internacional y la cooperación no se logran solamente con acuerdos económicos, entonces la diplomacia debe centrarse no sólo en lo económico y lo político sino también en lo cultural y científico”.

¿Quién es?

Enrique Márquez. Poeta potosino. Tiene estudios de Derecho en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, maestría en ciencia política en El Colegio de México, y doctorado en historia por la Universidad de Perpignan, Francia.

Es autor de ¿Por qué perdió Camacho?, revelaciones del asesor de Manuel Camacho Solís (Editorial Océano, 1995), Breve Diccionario para mexicanos furiosos, (Editorial Océano, 1996); libros de poesía, ensayo político, narrativa histórica. Productor cultural de amplia trayectoria. Premio Nacional de Periodismo de Divulgación Científica y Cultural 2009 y 2010, con TV UNAM.

francisco.deanda@eleconomista.mx