Cancún, QR.  El Fondo Nacional de Fomento al Turismo se ha ofrecido liderar las negociaciones para destrabar el conflicto con el ejido de Bacalar que mantiene paralizada la apertura de la zona arqueológica de Ichkabal.

Filiberto Buitrón Hernández, ex comisario ejidal de Bacalar, dijo que el gobierno federal pasó a ser el interlocutor principal en este asunto, quedando de lado las negociaciones previas que mantuvieron con representantes del gobierno del estado.

Desde que iniciaron las negociaciones con el gobierno federal para atender todo lo relacionado con el Tren Maya, Fonatur se ha ofrecido como intermediario con el Instituto Nacional de Antropología e Historia y con cualquiera de las instancias federales que tengan injerencia en el asunto para acelerar las negociaciones que desde hace más de 3 años ha entablado el ejido.

Recordó que el ejido está de acuerdo en la apertura de las ruinas y el aprovechamiento turístico de la zona, pero quieren que el gobierno federal desista de las expropiaciones de terrenos ejidales para que en vez de ello se integre a los ejidatarios como socios del desarrollo turístico que se detonará una vez que Ichkabal se abra al público y se convierta en el principal atractivo turístico del sur de Quintana Roo.

Expuso que la propuesta del INAH es pagar  400,000 pesos por cada una de las 121 hectáreas que abarcan la zona arqueológica y el área circundante, donde se abrirán los caminos de acceso y se instalará la señalética y demás infraestructura para habilitar turísticamente los vestigios arqueológicos.

Sin embargo, los 165 miembros del ejido han decidido de manera colegiada que no quieren deshacerse de sus tierras, sino que se los integre en el proyecto como beneficiarios, ya sea a través de rentas o algún otro mecanismo que les permita formar parte del auge turístico que las propias autoridades han adelantado tendrá la zona.   

Cabe recordar que a principios de la administración del gobernador Carlos Joaquín en 2016, la Secretaría de Turismo (Sedetur) estatal anunció que el rescate y “puesta en valor de la zona arqueológica de Ichkabal”, detonará inversiones hoteleras e inmobiliarias del orden de los 1,000 millones de dólares en los próximos 15 años, lo cual hace de éste uno de los proyectos más emblemáticos de la actual administración estatal.

Bajo este contexto es que Fonatur se ofreció como intermediario para gestionar ésta y otras problemáticas del ejido.

En una entrevista previa, Alejandro Varela Arellano, director jurídico de Fonatur explicó que como estrategia para revertir la percepción de desconfianza hacia el gobierno federal, Fonatur está ofreciéndose como gestor para la atención de problemas básicos que no tienen que ver con el Tren Maya.

Puso como ejemplo el acuerdo al que llegaron en la comunidad de Xpuhil, donde la comunidad carece de falta de agua potable, para lo cual dispusieron de la contratación de pipas que están suministrando semanalmente a esa comunidad, pagadas con recursos de Fonatur.

“Las comunidades nos están diciendo: ‘está muy bien el Tren Maya, pero nosotros tenemos carencias mucho más básicas que tenemos que atender antes de pensar en una vía’; Fonatur se está ofreciendo como gestor para la solución de diversas problemáticas aunque escapen de su ámbito de acción para restablecer la confianza de las comunidades”, explico Varela Arellano.