La divulgación de la ciencia es fundamental en la vida de los jóvenes, asegura José Hernández Moreno, astronauta mexicoestadounidense, “es cuando son niños y podemos despertar su inquietud, yo me interesé en hacer ciencia y ser astronauta cuando tenía 10 años, vi un programa de televisión de cuando estaban aterrizando los astronautas del Apolo XVII en la Luna, eso me inspiró, por eso entiendo que México necesita más programas así, además de actividades donde salgamos a la comunidad para interesar a los jóvenes”.

Otra etapa relevante para hablar de ciencia y consolidarla, es la educación universitaria, por ello es que el astronauta reclutado por la NASA y director general de Tierra Luna Engineering platicó a El Economista sobre el programa de Cátedras Distinguidas PIMSA-CETYS Universidad, en la región fronteriza del norte, donde participa de manera activa con proyectos y charlas.

El proyecto ha buscado atraer a profesores de México y el mundo con una formación académica de excelencia y elevar la calidad de los programas; también ha generado importantes resultados, como proyectos de vinculación con la industria, fortalecimiento internacional de los programas de posgrado, nuevos vínculos con otras universidades de México y el mundo, además del impulso a la formación de doctores, movilidad internacional de estudiantes de licenciatura y colaboración en el diseño de nuevos programas académicos.

En una escala pequeña, Hernández realiza proyectos científicos donde junto con estudiantes y profesores se pone en práctica lo que se aprende en los libros, pero en forma de un proyecto con muchos retos, “el objetivo al final de todo esto es que los estudiantes y maestros se capaciten en el diseño y construcción de un satélite con expectativas de ser lanzado al espacio con objetivos científicos, no solamente mandar un pedazo de fierro al espacio. Con ello, los estudiantes ponen en práctica los conocimientos ya otorgados por la institución, esta es la mejor forma de aprender”.

En la reflexión de la necesidad de más ciencia mexicana, Hernández asegura que también se necesita más inversión del gobierno federal a nivel universitario, pues en los países desarrollados se invierte más de 3% del Producto Interno Bruto en actividades de educación y ciencia, en países como el nuestro, es menos de 1% y esto impacta de manera significativa. “Se requiere invertir más dinero en los investigadores para que puedan desarrollar sus ideas y que no sólo queden en el papel”.

“Yo me siento con mucho orgullo de ver tanto talento con el que cuenta México, pero lo que faltan son las oportunidades”, en este sentido, el astronauta busca poner su granito de arena y trabaja con instituciones educativas, en este caso el Cetys, “aunque el trabajo está lleno de retos complicados, hay talento y tenemos que trabajar con esto”.

Afirma que seguimos con el problema de fuga de cerebros, “los jóvenes por buscar retos y oportunidades, salen del país, eso a mí me da tristeza, me gustaría que todo el talento se quedara aquí para el bien de México, yo considero que mayores presupuestos, por ejemplo, a la Agencia Espacial Mexicana, permitirían trabajar, mano a mano, con universidades para desarrollar ciencia mexicana”.

Agregó que también muchos países tienen astronautas en colaboración con la NASA, “ellos envían a sus candidatos, el país paga por sus entrenamientos y se logran grupos de astronautas internacionales, que a través de convenios viajan en naves de otras nacionalidades, dando mayores oportunidades. Incluso, ahora que habrá naves del sector privado, México debería aprovechar. Tenemos que pensar en cosas grandes y actuar”.

Hernández asegura estar consciente de su papel en la escena científica y educativa de México, “implica ser como un modelo a seguir y tomo esa responsabilidad muy seria, hoy trato de hacer lo posible para inspirar a la siguiente generación y participar en estos proyectos, estoy orgulloso de hacerlo. Cuando platico con los jóvenes y veo su reacción, siento que tengo como un súper poder que me permite usarlo para algo bueno, por ello nos involucramos con proyectos de esta naturaleza. Me gusta convencerlos de que todo es posible en la vida y que se vale soñar en grande”.

José Hernández, astronauta

Nació en French Camp, California, el 7 de agosto de 1962. Tiene 57 años. Estudió ingeniería en la Universidad de California en Santa Bárbara.

En los últimos años, Hernández se convirtió en asesor de distintas empresas e instituciones como la NASA y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de México, donde ayudó a lanzar tres satélites de comunicación.

También, es asesor de universidades para crear carreras como ingeniería aeroespacial y crear pequeños satélites que han logrado llegar al espacio.

Ha escrito tres libros: El cosechador de estrellas, autobiografía donde narra su origen campesino; El niño que tocó las estrellas, que fue escrito para público infantil; y recientemente De campesino a astronauta, para adolescentes.

En el 2020, Netflix convertirá la autobiografía de José Hernández en película.

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