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Día de la Mujer 2026: ¿Qué sigue después de romper el techo de cristal?
El techo de cristal es una barrera invisible, influenciada por prejuicios y estereotipos de género que limitan el desarrollo de las mujeres, pero cuando se rompe el camino no necesariamente se vuelve más fácil, pues persisten retos.

Mujeres techo de cristal
Cuando una mujer quiere postularse a una gerencia y cumple con los requisitos, puede enfrentarse al fenómeno conocido como techo de cristal, una barrera que limita el acceso de las mujeres a puestos directivos debido a prejuicios de género.
Sin embargo, romper esa barrera no elimina los desafíos, por el contrario, eleva las expectativas y se refuerza la presión en el entorno profesional.
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Lili Domínguez, presidenta del Comité de Gobierno Corporativo y Jurídico Financiero en el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), fue asignada como jefa de sucursal en una empresa del sector eléctrico cuando tenía 23 años, lo que la hacía propensa a recibir comentarios sobre su edad, por lo que tuvo que demostrar sus capacidades.
“Mi equipo era de hombres. Cuando me vieron entrar a la oficina pensaron: ¿una mujer joven?, ¿qué hace aquí? Me costó mucho para que me aceptaran, pero con mucho esfuerzo lo logré”, comentó durante el foro: Mujeres impulsan, organizado por Mundi.
Por ello, Lili Dominguez mencionó que cuando el techo de cristal se rompe se da un paso importante para cumplir un sueño y por eso es aconsejable rodearse del mejor equipo.
El liderazgo femenino y la incomodidad
El prejuicio que pone en duda las capacidades de una persona por su género se presenta en las organizaciones e incluso en los consejos de administración. Natalia Campos, coordinadora de sociedad en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), expresó que realizaron una investigación donde entrevistaron a mujeres que aspiran a puestos en consejos, y detectaron que se suelen presentar sesgos de género.
“Las mujeres se perciben en esos espacios como incómodas. Entonces, si una mujer llega a un consejo de administración se vuelve incómoda y aunque ya hay espacios, aún se habla de brechas”.

Consejos después de superar el techo de cristal
Al obtener el ascenso, los retos no se detienen y por ello, las panelistas aconsejan una serie de acciones para evitar caer en el autosaboteo y en los prejuicios.
1. Apoyarse de la tecnología: Independientemente del sector o las funciones, capacitarse en el uso de la tecnología es vital.
“No importa qué carrera estudies, pero complementa con tecnología, con Inteligencia Artificial”, recomendó Yuri De Leija, fundadora de Experta Talks.
2. Evitar el miedo a pedir: Con el ascenso, las labores cambian y por ello, es aconsejable perder el miedo a pedir proyectos, financiamiento, firmas, etc. Es decir, en caso de iniciar un proyecto, hay que prepararse, informarse y atreverse a mencionarlo.
“Cuando llegues a solicitar dinero (para un proyecto u otro fin), las preguntas que te hagan devuelvelas con 20 más porque llevas tu proyecto adecuadamente.
3. Alimentar la valentía: El temer a los riesgos forma parte de una percepción cultural; sin embargo, alimentar la valentía evita que los malos comentarios o prejuicios afecten. Asimismo, levantar la voz y expresar inconformidades es un acto que incrementa la valentía.
“Necesitamos ser más valientes, porque cuando rompemos el techo de cristal, viene la cultura de que si un hombre se arriesga es un visionario, pero si la mujer hace lo mismo, significa que no está preparada”, relató Edith Pavón, jefa de relaciones públicas en Volaris.
4. Ser decidida: Ante lo nuevo y difícil que puede ser un nuevo cargo, es importante no dar un paso atrás y considerar que esto es parte de las metas a largo plazo. También es importante mantenerse firme ante la adversidad.
“Aunque te den miedo 20 cosas por los grandes retos, tienes que intentar. A veces no nos damos cuenta de lo que logramos hasta que llegamos a esa posición”, puntualizó Lili Dominguez.
5. Evitar sobreexigirse: Cuando las mujeres ocupan cargos de mando medio o Alta Dirección y, además, son madres, las dudas sobre sus capacidades y disponibilidad se originan. Ante esto, se presentan casos en que se sobreexigen, pero esto perjudica en el bienestar.
“Todo lo que hacemos como mujeres tiene valor, aportamos en cosas distintas. Tener hijos y trabajar como antes no es fácil. Hay que evitar hacer el rol de supermujeres”, indicó Natalia Campos.



