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Arte e Ideas

Lectura 3:00 min

El lado pop y divertido ?de la televisión mexicana

A través de sus recuerdos ?familiares, Luis de Llano ?Macedo nos cuenta la ?fabulosa? historia de ?la televisión mexicana.

Desde que estaba pequeño, siempre había un tío del amigo del amigo del amigo del amigo (o amigas) que tenía una historia de terror sobre Televisa, es decir, sobre actores y actrices que se drogaban o se acostaban con algún productor para obtener favores. A esa edad resulta impactante, de adolescente se vuelve morbo; supongo que para muchos de nuestros padres esto sonaba escandaloso, una afrenta a la moral.

Luis de Llano Macedo estaba sumamente ligado a todas esas historia, que la verdad nunca me interesaron mucho; sin embargo, debo decir que cuando salió la autobiografía del productor esperaba con morbo encontrarme algo de eso. La realidad es que Expedientes pop es verdaderamente una historia pop, es decir, ligera y divertida, donde hasta el rock and roll se siente fresa (el autor nos habla de la llegada del género a nuestros país).

No hay orgías, ni drogas, ni nada escandaloso... lástima. Pero no del todo. Y es que resulta que todas esas historias, esos mitos urbanos, sólo sirvieron para esconder una historia maravillosa de la que Luis de Llano tiene mucho que contar: la historia de la televisión mexicana.

Podremos estar lejos de la televisión que nos gustaría tener, pero todos en algún momento tenemos grandes recuerdos sentados frente a ese aparato, desde las series de comedia, esas telenovelas que vimos con alguno de los miembros mayores de nuestra familia (o quizá por gusto, ya de adultos), o de los programas de variedades. Muchos nos hemos divertido con alguno o con varios programas de la TV mexicana.

Así pues, Expedientes pop es, por un lado, la historia personal y familiar de Luis de Llano Macedo, cuya familia ?(Rita Macedo, Luis de Llano Palmer, Julissa, etcétera) ha sido parte fundamental de la historia de la televisión mexicana y del mundo del entretenimiento y, por otro lado, es un compendio fascinante sobre el desarrollo de la TV en nuestro país.

El estilo de Luis es directo y conciso, y es capaz de transmitir bonitas pinceladas familiares que conforman los recuerdos del productor, de la misma manera que nos sumerge en anécdotas que dieron forma al sistema monopólico de Televisa, pero que también nos recuerdan que muchos de los contenidos que formaron parte de nuestra infancia y adolescencia fueron hechos por personas talentosas y entusiastas. No es tarea del aquí escribe juzgar moralmente a algunos actores del relato.

Así pues, si espera leer con morbo una autobiografía con detalles sórdidos, es posible que se decepcione. Lo que va a encontrar será un cuadro impresionista cargado de recuerdos y nostalgia, un lado que pocas veces recordamos cuando se habla de la televisión en nuestro país, porque casi siempre y no de a gratis , se comenta sobre cómo las televisoras forman parte de una alianza con los intereses del poder político y nos olvidamos de ese otro lado que está lejos de ser algo totalmente perverso. Ahora haría falta, no necesariamente que lo escribiera Luis de Llano, una versión crítica que retomara las dos partes.

@faustoponce

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