Pareciera que en la Ciudad de México un tema tan básico como es el agua potable debería estar resuelto por ser un insumo vital, sin embargo, luego de tener la oportunidad de vivir una campaña política Miroslava Magaña, empresaria, pudo entender de cerca una de las necesidades más apremiantes, el derecho al agua, que en pleno siglo XXI aún no ha podido ser garantizado para todos.

Luego de contender por la alcaldía de Coyoacán pero no ser favorecida con los votos, esta empresaria tuvo una idea muy clara, con o sin apoyo había que atender el problema. “Gracias a eso descubrí que la necesidad más básica e importante de todos los vecinos era tener agua en la llave”.

Con experiencia en proyectos sustentables y transportes de carga, Magaña decidió emprender un proyecto en donde se involucró a científicos mexicanos para resolver un problema de gran magnitud.

Así se creó Casa de Agua, una iniciativa que busca impactar directamente en las familias al reducir el costo de agua para consumo humano. El objetivo es transformar los cuerpos de aguas negras y grises, en aguas con características potables y con las normas de riego. Esto funciona con un abastecimiento de una pipa de 5,000 litros, que al pasar por dicha tecnología se genera un proceso llamado electro-floculación dando como resultado un agua libre de metales pesados, coloides, agentes patógenos, microbianos, y con el pH de 8.5, lista para beber.

El proyecto se instaló en mayo de este año, y aunque al principio hubo mucha gente que no creyó en lo que se estaba haciendo, hoy se donan cada semana 25,000 litros de agua purificada. “La idea sería que la alcaldía logre replicar estas Casas de Agua en las colonias más afectadas.

Con un proyecto ya hecho para Coyoacán, se requerirían alrededor de 20 instalaciones para apoyar a la población más necesitada de los 614,000 habitantes en esta demarcación”.

Magaña asegura que es viable, con el presupuesto para Coyoacán -de aproximadamente 2,800 millones anuales-, pues este proyecto implicaría menos del 5% de ese monto.

Este es un ejemplo que ha sido creado de manera altruista y sustentado por la empresaria, pero un siguiente paso busca que se pueda replicar en otras alcaldías y estados de la República por otros medios de financiamiento.

Aunque ya ha sido ofrecido al gobierno mexicano, los intereses parecen ir por otro lado, sin embargo este no ha sido un impedimento para darlo a conocer más allá. El primer paso llegará a través del Global Women Leaders Conference Dubai 2021, en el que se dan cita mujeres de negocios para entrar en contacto directo con inversionistas y ofrecer oportunidades de empresa a empresa, asiste también la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y gente que promueve temas sustentables y gestiona recursos para proyectos viables.

También los ha buscado una fundación de Estados Unidos para llevar el proyecto a República Dominicana, y han tenido llamadas de otros países. Esto no sorprende, pues el saneamiento de aguas está en el punto número seis de la agenda 2030 de los ODS y es un problema a nivel mundial, pues el 40% de las personas carecen del recurso. “Aquí el tema es que su línea siga siendo social y que apoye a los más necesitados, incluidos los lugares más alejados, comedores, o escuelas, por ejemplo”, dice Magaña.  

Tecnología creada por científicos mexicanos

Este proyecto no podría llevarse a cabo sin el uso de herramientas tecnológicas y científicas, para este punto Enrique Guzmán del Río, ingeniero químico y sus colegas, fueron los encargados de desarrollar la investigación.

“Desde hace más de 20 años hemos trabajado un grupo de investigadores multidisciplinarios mexicanos en el proyecto de la electro-floculación. Esto existe desde hace muchos años, pero tenía la limitante del costo energético y había sido poco estudiado. Nosotros hicimos investigación en protoaleaciones y frecuencias eléctricas, con esto logramos hacer que el agua tuviera mejor calidad y resolver el problema del costo energético y el tiempo del tratamiento”, explica el investigador a El Economista.

“Un agua por más contaminada que esté se puede recuperar”, asegura Guzmán del Río, incluso se han hecho pruebas con agua de fracking, considerada una de las más contaminadas. El equipo de trabajo tiene resultados avalados incluso por la NASA. “El agua negra se puede tratar de acuerdo con normas internacionales y damos la calidad de agua potable. Todo esto con el costo más bajo que hay en cuanto a la producción de un litro de agua y el montaje de una planta, en comparación a otros sistemas”.

En México se desprecia la ciencia para el desarrollo

En México este equipo no tuvo apoyo, por lo que tuvieron que ir a tocar puertas a la Universidad de Texas y Yale, ahí este equipo de trabajo desarrolló su tecnología. Hoy tienen la patente de lo que ellos llaman “la mejor tecnología para el tratamiento de aguas”.   

El ingeniero Guzmán del Río concluye que al ver este proyecto materializado siente una satisfacción enorme. “Saber que estamos contribuyendo para mejorar la vida de los mexicanos e incluso a nivel mundial”. Sin embargo también reflexiona, pues a pesar de las satisfacciones, son años de mucho sacrificio y esfuerzo que no es reconocido, “incluso competimos con el desprecio ante otras tecnologías extranjeras, lo hecho en México se denuesta, y trabajar acá es bien complicado. Yo no he recibido un solo peso ni apoyo del gobierno, se tuvo que ir al extranjero, y eso es muy triste. Además de ello vivimos estigmatizados y hasta nos criminalizan como investigadores mexicanos.

Acá vamos al revés, la tendencia a nivel mundial es apoyar la investigación y el desarrollo, pero en el país vamos contra corriente, es algo que no se puede entender”.

Casa de agua instalada en la Alcaldía de Coyoacán produce 250 garrafones al día, ya que se están donando 25,000 litros de agua a la semana con esta calidad. Este es un proyecto sostenible y humanitario, por lo que será expuesto en la próxima Global Women Leaders Conference Dubai 2021.

Según datos de Conagua, 9 millones de habitantes en México carecen de agua potable.

nelly.toche@eleconomista.mx