La 42 edición de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM), el encuentro librero más antiguo del país, que por primera vez se lleva a cabo de manera virtual, fue inaugurada la mañana de este jueves a través de los canales de difusión de la propia feria y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en un acto donde se reconoció la vulnerabilidad que la pandemia ha causado a la industria editorial y el libro.

Del acto protocolario en la virtualidad tomaron parte la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez; la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo; la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), Lucina Jiménez; el rector general de la máxima casa de estudios, Enrique Graue Wiechers; el director de la Facultad de Ingeniería, organizadora del encuentro, Carlos Agustín Escalante; el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), Juan Luis Arzoz Arbide, y el director general de la feria, Fernando Macotela Vargas.

Todos ellos hicieron énfasis en la vulnerabilidad del libro por los efectos económicos de la emergencia sanitaria, pero también sobre su relevancia en favor del desarrollo social y educativo del país.

Pero fue el presidente de la Caniem quien hizo hincapié en la necesidad del apoyo y acción de las autoridades vigentes y en el futuro próximo para que se reconozca a la cadena del libro como una actividad estratégica para el desarrollo económico, educativo y social.

“Hacemos un llamado a todos los candidatos a puestos de elección popular para que fijen su atención en la misma y asuman un compromiso amplio para el impulso de políticas públicas que den certeza a todos los integrantes de la cadena productiva del libro, con el fin de generar más y mejores lectores, implantar estrategias de promoción de la lectura que impacten profundamente en la sociedad y que propicien el surgimiento, crecimiento y consolidación de las librerías de nuestro país”, declaró Arzoz Arbide.

Refirió que no apoyar a la industria cultural y en particular a la industria editorial y librera significaría enterrar al libro, el conocimiento y las oportunidades de que México se convierta en un país de lectores y, por lo tanto, en punta de lanza en los ámbitos, social, humanístico, científico y tecnológico.

“La importancia y razón de ser de las ferias del libro que se celebran en el país radica en el hecho de que las instituciones educativas, junto con las instituciones de cultura, no podrían dar cabal cumplimiento a sus elevados fines si no contaran con el libro, que sigue siendo, aún en la sociedad de la revolución digital en que hoy vivimos, el mejor instrumento, la herramienta insustituible para impartir la educación y para conservar, enriquecer y difundir el patrimonio cultural de nuestro país”.

La directora general del INBAL reconoció en el programa de la FILPM la oportunidad de acercarse a la comprensión de la pandemia desde el pensamiento técnico, científico, médico, social y cultural.

“Sabemos que el libro en esta etapa nos ha ayudado mucho, incluso a mitigar la incertidumbre, a encontrar estos espacios de intimidad que, al final del día, convocan al libro como uno de nuestros grandes aliados”, dijo Lucina Jiménez.

Por su parte, la secretaria de Educación Pública subrayó la necesidad de fomentar el hábito de la lectura y dijo que es una prioridad para las instituciones educativas y culturales públicas del país. Dijo que tomará en consideración los comentarios vertidos en esta oportunidad para lo que compete a la secretaría que encabeza y propuso una reunión próxima con los integrantes de la cadena del libro.

Por su parte, la jefa de gobierno de la capital reconoció que los efectos de la pandemia han mermado distintas industrias hasta una situación sin precedentes, “pero en particular a la del libro. Y eso no solamente afecta a la propia industria sino el acceso al derecho a la lectura, que es fundamental y tiene que seguir siendo el libro un eje fundamental de la sociedad como un espacio cultural. Por eso nuestro mayor interés, junto con la UNAM, en poder seguir desarrollando todo lo que sean necesario para fortalecer a la industria del libro y también el acceso a la lectura como un gran derecho”.

Parafraseando a Augusto Monterroso, dijo finalmente, “podemos decir que, por fortuna, en el México de hoy, el dinosaurio, cuando despertemos, ya no estará ahí”.

Finalmente, el rector de la UNAM, Enrique Graus Wiechers, celebró que en el semáforo naranja, al menos para la capital del país, las librerías puedan reactivarse con un aforo reducido. Declaró inaugurado un encuentro que ofrecerá alrededor de 60 actividades entre homenajes, ciclos de conferencias, presentaciones, entrevistas y cápsulas, entre otras actividades, que se desarrollarán hasta el próximo 1 de marzo.