La apicultura en México tiene una gran importancia socioeconómica y ecológica, es considerada como una de las principales actividades pecuarias generadoras de divisas reportándose en 2019 una producción de casi 62,000 toneladas, cantidad que representa el 6.1% más que el promedio de los últimos diez años cuya medida anual fue de 58,000 toneladas.

Además, las abejas son fundamentales para el equilibrio del medio ambiente y aumentan el rendimiento de los cultivos, lo que favorece a un incremento en alimentos de origen vegetal, materia prima textil e insumos agropecuarios, explica Arturo Macosay Córdova, coordinador general de Ganadería de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

Bajo este contexto es que fue presentado el Atlas Nacional de las Abejas y Derivados Apícolas, con la finalidad de tener un producto robusto, que sea punto de partida para detectar las necesidades de información sobre la apicultura, y con ello impulsar el desarrollo de esta importante actividad, de manera más responsable y sustentable.

Este proyecto a cargo de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), compila, por primera vez en un único sitio web, información sobre la apicultura en México, desde las características de la miel, la biología de las abejas, el impacto ecológico, los problemas que presentan por el cambio climático, la investigación sobre mejoramiento genético, hasta aspectos relacionados con la actividad económica en torno a las especies domesticadas: crianza de abejas, apoyos gubernamentales y volumen de producción, entre otros.

La situación actual de las abejas

Hasta ahora se han identificado 20,000 especies clasificadas en siete familias y México es hábitat de una amplia variedad de ellas, calculada en cerca de dos mil especies. En el país más del 85% de los terrenos apícolas corresponden al tipo de ganadería ejidal. Dentro del sector apícola, la miel es el principal producto por peso y valor que se obtiene de las colmenas. El segundo en importancia es la cera, seguida del polen, propóleos y jalea real.

De acuerdo con Sol Ortiz García, directora general de Política, Prospección y Cambio Climático de la Sagarpa, existen más de 2 millones de colmenas de Apis mellifera (abeja doméstica) y cerca de 8,000 colmenas de meliponinos (abejas sin aguijón) que contribuyen a la seguridad alimentaria.

En México, la explotación de las abejas se da principalmente en el sureste del país, en entidades como Yucatán, Campeche, Quintana Roo y Chiapas. Actualmente hay alrededor de 43,000 apicultores en todo el país, familias que dependen de esta actividad y que están registrados en 508 asociaciones ganaderas especializadas en apicultura.

Con 57, 995 toneladas de miel en promedio por año (periodo 2014-2018), México es el octavo productor a nivel mundial y el tercer mayor exportador, después de China y Argentina. La mitad de la producción se consume a nivel nacional y el consumo anual per cápita es de alrededor de 300 gramos.

En materia de exportaciones, de 2014 a 2018 se enviaron al extranjero alrededor de 34,000 toneladas anuales que generaron un ingreso promedio anual de 124 millones de dólares. Los destinos principales fueron Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Arabia Saudita y Reino Unido.

“Presentar este Atlas y ponerlo disponible para su consulta representa un paso significativo en esta tarea de conjuntar la información y ponerla a disposición de un público más amplio, es un esfuerzo de colaboración muy relevante, no sólo para contribuir al conocimiento de las abejas y de la apicultura, sino también para valorar su papel tanto como polinizadores como por la actividad pecuaria”, Ortiz García dijo que se trata de un sistema de información más dinámico que podrá irse actualizando conforme se cuenta con más información.

Una compilación de años de investigación

En este proyecto de información y sistematización se conjuntaron los esfuerzos de académicos e investigadores que han trabajado con este grupo de organismos por años. Gracias a ello hoy

se sabe que el servicio brindado por los polinizadores, en general, beneficia la propagación y producción de más de 60% de todas las plantas cultivadas y es fundamental para la producción de hasta 70% de los cultivos usados directamente para consumo humano.

Los polinizadores están vinculados al rendimiento de al menos 87 cultivos de gran importancia para la alimentación en el mundo y las abejas contribuyen a este servicio, ya que son polinizadores generalistas que visitan muchos tipos de flores.

Entre los principales centros de investigación que colaboran al conocimiento de esta área se encuentran: El Centro Universitario del Sur, de la Universidad de Guadalajara. El CIABE se ha especializado en atender el aprovechamiento de las diferentes especies de abejas que están presentes en el estado de Jalisco, así como proponer alternativas de producción al sector apícola.

El Colegio de la Frontera Sur, y el departamento de Agricultura, Sociedad y Ambiente (Equipo Abejas), buscan armonizar la relación entre la sociedad y la naturaleza.

En la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Morelia y su laboratorio Nacional de Análisis y Síntesis Ecológica (LANASE) se hace investigación sobre el declive de los polinizadores, el monitoreo poblacional y la evaluación de los impactos del cambio.

En el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, A. C. (CIATEJ), realiza investigaciones sobre el impacto de los plaguicidas en las poblaciones de abejas y la apicultura en general.

El Laboratorio de Servicios de Análisis de Propóleos en la FES Cuautitlán – UNAM, impulsó la creación de la Norma Oficial Mexicana NOM-003-SAG/GAN-2017, Propóleos, producción y especificaciones para su procesamiento. Norma de observancia obligatoria en todo el territorio nacional.

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP). Entre las aportaciones del instituto destacan las investigaciones para el control de la Varroa (Varroa destructor) y el desarrollo de tecnologías para el manejo de la colmena, la suplementación de alimento en épocas críticas, prevención de enfermedades y diversificación de los productos de la colmena.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) define la apicultura como la ciencia, arte y cría de las abejas. Esta actividad se ha desarrollado a la par del surgimiento de las civilizaciones. Desde épocas prehispánicas se practica en la región mesoamericana por parte de pobladores mayas.

Hemos logrado la comprensión de su organización como una colonia social, la cual se conforma por tres castas: reina, zángano y obrera. Una colonia del género Apis puede llegar a tener hasta 60,000 individuos, de los cuales uno es la reina, cientos son zánganos y miles obreras.

El Atlas Nacional de las Abejas y Derivados Apícolas puede consultarse en https://atlas-abejas. agricultura. gob.mx.

nelly.toche@eleconomista.mx

rrg