Una ópera barroca británica de nombre Dido y Eneas, de Henry Purcell, el recital escénico El cimarrón para cuatro músicos escrito en pleno siglo XX por el alemán Hans Werner Henze, y la sinfonía dramática, coral, Romeo y Julieta, de Héctor Berlioz conforman la columna vertebral de esta tercera edición del Festival Impulso organizado por la UNAM.

La tercera de esta edición ha comenzado a definir su estilo para ser la oferta cultural veraniega de un público específico en la Ciudad de México, que busca puestas innovadoras con temas actuales en géneros como la ópera y distintas expresiones ligadas a las artes escénicas.

A comparación de años pasados, esta edición se visualizada con un incremento en sus asistentes, pasando de 9,000, en las dos ediciones pasadas, hasta 11,000 asistentes que esperan recibir este año en las distintas sedes dentro de las instalaciones del Centro Cultural Universitario.

Ocho producciones multidisciplinarias que combinarán danza, música, canto, teatro y literatura integrarán las más de 50 actividades de la programación de Impulso del 23 de agosto al 8 de septiembre.

La ópera y la personalidad de impulso

La ópera tiene sus inicios a finales del siglo XVI cuando intelectuales florentinos, entre poetas, dramaturgos, pintores y músicos inventaron un nuevo género de las artes escénicas que fundía el teatro y diversas disciplinas, utilizando siempre la música como catalizador.

“Cada festival que se crea debe ir adquiriendo poco a poco su personalidad y es lo que esta tercera edición ya permite observar, la manera en cómo este festival se consolida, sobre todo que se convierte en una de las citas importantes no solamente para la Universidad Nacional Autónoma de México, sino con lo que tiene que ver con música y artes escénicas para la CDMX. Es un festival pequeño, circunscrito, queríamos que así fuera en donde siempre presentáramos obras que pocas veces se encuentran en el repertorio actual u obras que intervenidas dieran lecturas completamente diferentes y nuevas. Es también un espacio de experimentación y es lo que hemos venido buscando a lo largo de estos tres años”, destacó Jorge Volpi, coordinador de difusión cultural de la UNAM.

Con un presupuesto de 3 millones 500,000 pesos, este festival cuadruplica su valor, según dijo a El Economista Juan Ayala, secretario técnico de la programación UNAM, debido a la intervención de compañías, escuelas, cátedras y el esfuerzo del departamento de Cultura UNAM.

Al respecto, Ayala expresó que “se debe tomar en cuenta la participación de dos orquestas profesionales, dos ensambles de danza y toda la infraestructura que implica para la universidad, seguramente serían cuatro a tres veces más ese monto”.

El cometido de Impulso es ofrecer al público universitario y en general una visión amplia de la ópera desde sus inicios, que fue una de las líneas fundamentales de la primera edición en el 2017 con el autor Claudio Monteverdi, y formas más contemporáneas que este mismo festival está impulsando de compositores, dramaturgos, coreógrafos contemporáneos distintos y formando una mirada diferente a la internacional, dando prioridad al talento mexicano.

“La universidad es la parte pedagógica, la parte a la que le toca crear públicos distintos para las manifestaciones de las artes como la música, danza y ópera, pero el impulso que queremos darle a la formación es una parte importante hacia los jóvenes cantantes, directores, actores, bailarines, directores de escena que queremos que la universidad sea el espacio donde crezcan”, expresó Volpi.

Impulsan nuevos talentos

Una serie de prácticas experimentales parte de impulso Emerge, dirigido por Miguel Issa y Alain del Rea, que ofrecerá el taller Dirección escénica e interpretación en la ópera, en el que trabajarán con cantantes y directores dando herramientas que les permitan una mejor comprensión del espacio escénico.

Los resultados de este taller organizado en colaboración con la Cátedra Ingmar Bergman en Cine y Teatro se presentará en el Teatro Carlos Lazo como parte de Impulso Emerge, el programa que impulsa la formación y el fortalecimiento de directores e intérpretes jóvenes.

Para aderezar las actividades también habrá un ciclo de cine con películas de directores internacionales como Franco Zeffirelli, Bob Fosse, Marja Helander, Josy Lee Lipes y Meritxel Colell.

Una programación a la vanguardia

En el caso de la puesta Romeo y Julieta que ha planeado David Gaitán, está abordada desde la perspectiva de género. “Es el punto central de nuestro discurso desde la coordinación de difusión cultural de la UNAM, pero la renovación que hace David Gaitán en esta obra será muy interesante; traslada el conflicto de los Capuleto y los Montesco a los conflictos de género”, dijo el coordinador de difusión Jorge Volpi Escalante.

También destaca la Sinfonía no. 9 de Mahler, en que participarán alumnos del Centro Universitario de Teatro que representarán Caleidoscopio mahleriano, obra dirigida por Sergio Bátiz que es una versión apta para sordos, además de la narración teatral del tenso ambiente de un concurso de piano en triple concierto, de Mónica Hoth y Claudio Valdés Kuri.

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