Buscar
Opinión

Lectura 3:00 min

Sostenibilidad, motor de la Agenda 2030 del sector agroalimentario

OpiniónEl Economista

En el sector agroalimentario del país, la sostenibilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en una condición indispensable de operación. Producir alimentos hoy implica hacerlo con eficiencia en el uso de recursos, capacidad de adaptación frente al cambio climático y un compromiso transversal con la responsabilidad social.

De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030 planteados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para erradicar la pobreza, proteger al planeta y asegurar la prosperidad social, la industria agroalimentaria del país está directamente relacionada con 10 y reporta un cumplimiento superior al 70%.

Este progreso no es casualidad. Es la prueba de que cuando el sector privado, las instituciones y la cadena de valor operan bajo una visión compartida, los resultados pueden alcanzarse.

Dentro de esta transformación, la industria de alimentos balanceados desempeña un rol estratégico, aunque muchas veces poco visible. No solo centrado en la producción de alimentos, sino en contribuir a una cadena de valor sostenible que comprende la producción de alimentos que nutren diferentes especies y que posteriormente serán parte de la dieta de la población.

Aquí es donde la innovación pasa del discurso a la acción: modernización tecnológica, reformulación de insumos, transición hacia energías de menor impacto y optimización de procesos. Todo con un objetivo claro: producir más utilizando menos recursos.

El contexto global, sin embargo, nos exige acelerar el paso. La inseguridad alimentaria se mantiene como un desafío persistente, y aunque América Latina ha mostrado avances, el reto estructural aún es garantizar alimentos suficientes, seguros, inocuos y sostenibles sin comprometer el futuro.

Frente a este panorama, la ruta es clara: elevar la productividad con inteligencia, proteger los recursos naturales como activos estratégicos, mejorar las condiciones de vida en las comunidades vinculadas a la cadena agroalimentaria y fortalecer la resiliencia ante escenarios climáticos y económicos cada vez más complejos.

En términos simples: la sostenibilidad ya no es opcional; es un requisito para competir.

De cara a 2030, el diferencial no estará en quién produce más, sino en quién lo hace mejor, con menor huella y mayor valor agregado. Y en ese terreno, el sector agroalimentario mexicano, y particularmente la industria de nutrición animal, tiene todo para liderar.

Porque más allá de cumplir metas globales, lo que está en juego es la viabilidad del sistema alimentario en el largo plazo. Y en esa ecuación, el sector agroalimentario no solo suma: es pieza clave de la solución.

Únete infórmate descubre

Suscríbete a nuestros
Newsletters

Ve a nuestros Newslettersregístrate aquí

Noticias Recomendadas