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Desde la perspectiva del inversionista
Diana N. Ronquillo | Pendiente Resbaladiza
La semana pasada, la Secretaría de Economía publicó el monto total de inversión extranjera directa que se recibió en México durante el primer trimestre de 2026. A pesar de las presiones económicas, geopolíticas y jurídicas que hoy alimentan las notas periodísticas en México, lo cierto es que la cifra fue buena. En el trimestre pasado, México recibió 23,591 millones de dólares, lo que representa un incremento del 10.4% con respecto al mismo trimestre del año pasado.
Las reacciones a los números publicados fueron mixtas. Naturalmente, la Presidenta no dudó un instante en resaltar este dato, que para ella fue oxígeno puro en medio de la crisis mediática que enfrenta. Por otra parte, algunos de los principales analistas en la materia realmente se sorprendieron ante la cifra, pues francamente es difícil entender el panorama que México representa en estos momentos para un inversionista extranjero. Mientras muchos mexicanos, que monitoreamos a diario las reformas legislativas y los precedentes judiciales, tenemos miedo de que la UIF nos bloquee una cuenta bancaria por error, o de que la Inteligencia Artificial del SAT nos presuma culpables, parece que los inversionistas extranjeros no perciben el riesgo con la misma ansiedad o claridad que los locales, o bien, ven a México como un mercado tan atractivo, que los riesgos podrían valer la pena.
La semana pasada tuvo lugar en la Ciudad de México el IX Congreso Iberoamericano CEAPI, un encuentro en el que se reúnen los mayores líderes empresariales de Latinoamérica y España. Uno de los exponentes del evento, Francisco J. Cerezo, Ex Presidente del Consejo Coordinador Empresarial y socio de la firma internacional DLA Piper, explicó que la política arancelaria de Estados Unidos ha puesto a México en una posición estratégica, pues la asimetría en el impacto que tiene esta política frente a otros países, vuelve a México un destino atractivo para la inversión, además de que su cercanía geográfica con dicho país ha impulsado una segunda ola de nearshoring.
Por lo que hace a la reforma judicial, Cerezo mencionó que los clientes de la firma que buscan invertir en México han inclinado sus tendencias hacia el arbitraje, y que los abogados han diseñado esquemas mixtos de solución de controversias, eligiendo foros arbitrales internacionales y hasta legislaciones extranjeras, para todos los aspectos jurídicos que no deban sujetarse forzosamente a la jurisdicción mexicana. Una de las sedes de arbitraje más confiables es la Comisión de Arbitraje de la International Chamber of Commerce México (ICC México).
En virtud de que el arbitraje es en la práctica un litigio administrado por la industria privada, es difícil encontrar estadísticas integrales que nos permitan verificar sus tendencias a nivel nacional. No podemos saber, a ciencia cierta, cuántos inversionistas o incluso empresas locales han optado por cláusulas arbitrales en sus contratos, para eludir la reforma judicial, menos aún si muchas de esas cláusulas nunca llegarán a una controversia real. No obstante, es evidente que el sector de servicios legales ha percibido los cambios.
Desde luego, el arbitraje comercial es un amortiguador de la incertidumbre derivada de la reforma judicial, pero éste no es aplicable para las controversias que se suscitan directamente entre los particulares y las autoridades mexicanas. Ningún arbitraje comercial puede reemplazar al amparo, cuyo objeto es proteger a los particulares frente a actos de autoridad inconstitucionales, y que sigue en manos del nuevo Poder Judicial. Si acaso, los inversionistas extranjeros pueden intentar arbitrajes de inversión en contra del Estado mexicano, cuando estén previstos en tratados internacionales. La creación de un nuevo tribunal de arbitraje en el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y México, apenas hace dos semanas, sin duda es un síntoma de las preocupaciones de los inversionistas de ese continente. Irónicamente, en un país tan preocupado por la injerencia extranjera, estos mecanismos estarán disponibles únicamente para inversionistas extranjeros, pero no para los locales.